Por Roberto Álvarez Mur

Desde 1995, el suplemento juvenil “No” se convirtió en el escenario por donde transitaron los relatos vivenciales de decenas de portadores de VIH, tomando cuerpo en la voz propia de la periodista, escritora y militante feminista Marta Dillon. Trasmutando historias ajenas y personales en torno a la portación no sólo de una enfermedad, sino de un territorio depositario de discriminación, marginalidad y tabú, Dillon construyó un mundo entero a través de la discusión sobre VIH en tiempos de menemismo feroz. Ese mundo de historias son las que componen Vivir con virus, lanzado por primera vez en 2002, y que hoy volverá a ver la luz de la mano de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).

“Cada Año Nuevo, desde hace muchos, un deseo fetiche circula entre nosotros. Es el que Marta Dillon escribió en una de sus columnas en aquellos furiosos años noventa: que seamos felices y nos demos cuenta. Ese es quizás el leitmotiv de este libro. El que atraviesa todos los textos que se escribieron durante diez años en el diario Página/12, que después se convirtió en un libro que se agotó, y que hoy volvemos a poner en circulación”, dijo a Contexto Facundo Ábalo, director de Edulp.

“Reeditar este libro es un acto de resistencia frente a las fuerzas horribles del olvido. Un acto de resistencia en un momento político donde parecería que hay que reafirmar todas las conquistas de nuevo porque una amenaza oscura se ciñe sobre lo que el pueblo ha construido”, agregó.

Esta nueva edición que EDULP lanzará de “Vivir con virus” se presentará este sábado 23 de abril en el espacio porteño Casa Brandon, a partir de las 21 horas.

“Muchas cosas han cambiado desde entonces. Ahora sabemos que los tratamientos para el VIH-SIDA son realmente efectivos, pero a pesar de eso el estigma muchas veces suele permanecer intacto. Las personas que mueren por causas relacionadas al VIH-SIDA son en su enorme mayoría pobres, personas trans, excluidos. Es ahí cuando este libro cobra una actualidad crucial para hablar de un mundo que sigue siendo desigual e injusto”, aseveró Ábalo.

“Que una editorial universitaria pueda sumar a su catálogo un nombre de peso como el de Marta Dillon, y con un libro como este, además de ser un orgullo enorme, habla de la voluntad de vencer las fronteras disciplinares y encontrar un lenguaje común para seguir denunciando la opresión”.

En la línea de la ya consagrada no-ficción, Dillon elige la celebración de la vitalidad como bandera.

Con la impronta de una militancia luchadora, combativa, pero sobre todo sensible, invita a repasar esas columnas semanales que escribió en momentos duros de su enfermedad, donde se conjugan experiencias personales, ajenas, dolores, miedos y alegrías.

En un contexto de plena avanzada menemista, cuando poco se conocía del VIH, los prejuicios a los que se exponía la cronista, la dificultad para conseguir los medicamentos y la necesidad de ayudar a otros para juntos encontrar el camino del bienestar, se convirtieron en este libro de más de doscientas páginas, que demuestra que la fuerza, la lucha y el amor lo es todo, incluso cuando se debe ver la muerte que se cerca.

“Que seamos felices y nos demos cuenta”, escribe Marta Dillon para terminar uno de los textos más destacables del libro. En la presentación participarán de manera activa muchas personas cercanas a la autora, que leerán un fragmento de esas columnas que, con el correr de los años, se convirtieron en la voz de un rincón muchas veces olvidado por la sociedad.