Por Roberto Álvarez Mur

En el marco de un pleno período de actividad gremial militante, el sector aerocomercial decidió dar su paso hacia la conformación de la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos Peronistas (ATAP), agrupación que busca nuclear al ala militante del justicialismo dentro del conjunto de trabajadores del transporte aerocomercial y aeroportuario.

“El escenario político que se está viviendo en el transporte aerocomercial del país conlleva a la inquietud de formar esta agrupación. Estábamos necesitando un espacio como este donde expresarnos que somos justicialistas y que adherimos a la doctrina nacional”, dijo a Contexto Marcelo Uhrich, referente y vocero de la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA), minutos antes de la presentación oficial de la ATAP en el Club Hípico de la localidad de Ezeiza.

“Los objetivos son claros: la idea es agrupar a los trabajadores de todas las empresas del país. Y dentro de eso se centra la necesidad de proteger a todas las empresas nacionales, como Aerolíneas y Austral. En ese sentido, tenemos la misma preocupación que están teniendo todos los argentinos. Mucha gente se está quedando sin empleo, y en particular en el área nuestra, la penetración de industrias extranjeras a través de la política de cielos abiertos es muy preocupante”, dijo Uhrich.

El referente señaló los riesgos que está trayendo la gestión de Cambiemos en políticas aeronáuticas y las lógicas liberales que las guían. “Hablan de reciprocidad y llega una línea aérea extranjera, en un vuelo que hace Córdoba-Miami, donde la mayor parte de los ingresos de ese pasaje que paga el ciudadano argentino termina en las cuentas de una empresa extranjera. Es una pelea desleal de grandes compañías extranjeras contra las empresas nacionales”.

 A través de un comunicado, la Agrupación sentó sus objetivos: “dar una herramienta política para los aeronáuticos, dado que nuestros gremios son pluralistas y sin tendencia política. Es la respuesta a la necesidad manifiesta de los compañeros de contar con un espacio político”.

El impulsor principal de esta iniciativa, hasta que se designen las autoridades de manera definitiva, es Rubén Fernández, secretario general de UPSA.

Con respecto al Grupo Aerolíneas – Austral e Intercargo, sostienen la necesidad de que sean empresas nacionales bajo el control y gestión administrativa del Estado nacional, así como también lo deben ser los freeshops, los aeropuertos nacionales e internacionales y las terminales de cargas aéreas en todo el territorio de la República Argentina.

Entre algunos de los puntos de discusión más fuertes de este nuevo organismo respecto del direccionamiento de las políticas del actual Gobierno, se centra cualquier intento de aplicar “nefastas políticas de cielos abiertos”, prácticas que, según afirman, fomentan el “dumping”, la precarización laboral y hacen peligrar la sustentabilidad de las empresas que actualmente operan en el país.

ATAP afirma que alentará “políticas de pleno empleo, de fomento del mercado interno, de industrialización, de dinámica social ascendente, de defensa irrestricta de los derechos humanos y de respaldo a una educación pública de calidad”.

“Asimismo, abogarán por la libertad de género y la permanente búsqueda de la equidad de oportunidades, condenarán la criminalización de la protesta social, la violencia en cualquiera de sus formas, la discriminación, la xenofobia y el racismo”, agregan.

ATAPUhrich señaló la impronta que significó la última década dentro de la actividad aeronáutica, y su base fundamental en la repatriación de Aerolíneas Argentinas durante la etapa kirchnerista. “Los españoles se robaron el dinero. Utilizaron Aerolíneas para sacar créditos ilegítimos. De hecho, esos CEO hoy están procesados. Y terminaron vaciando una empresa líder a nivel mundial. Todo ello pudo reconstruirse en todos estos años gracias al esfuerzo de los trabajadores y la gestión pública que logró que Aerolíneas Argentinas pueda levantarse de la ruina y volver a marcar estándares a nivel internacional”.