Diez razones para no celebrar el acuerdo con los buitres

Diez razones para no celebrar el acuerdo con los buitres

El ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, encabeza la comitiva que Macri envió a Nueva York para conseguir unos 15 mil millones de dólares. Pero algunas cuestiones todavía no cierran y son motivos para dudar.

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Por Contexto

Entre ayer y el viernes, el Gobierno de Mauricio Macri terminará de cerrar el acuerdo con los fondos buitre, el cual es presentado como la salida final y total del default y la vuelta a los mercados de crédito internacionales. Después de conseguir la autorización del Congreso, con sólo el rechazo del FpV y la izquierda, es el momento de conseguir colocar 15 mil millones de dólares en bonos para luego, en un pasamano, darle gran parte de ese dinero a los llamados holdouts, quienes completarán así uno de los mejores negocios de la historia de la economía mundial. Pero, si bien esta operatoria es celebrada por Cambiemos y defendida por una gran parte de los sectores económicos y periodísticos, habría algunas cuestiones a tener en cuenta.

Primero y principal, hay que entender que esto es lisa y llanamente regresar a la política del endeudamiento y que no se trata sólo de una herramienta complementaria o auxiliar. Nueve de cada diez matutinos hablan de “la emisión más grande en la historia financiera internacional”. Por algo será. Además de saber que esto condicionará al país por las próximas tres décadas, al menos hay otras diez cosas a tener en cuenta:

1. Si de colocaciones de bonos se habla, Mauricio Macri todavía tiene que dar explicaciones sobre la operatoria que su equipo económico realizó en 2010 con los Tango Serie 8, papeles emitidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Según una denuncia que ayer presentó Leandro Santoro (dirigente del FpV, ex candidato a vicejefe de Gobierno porteño detrás de Mariano Recalde), como adelantó Página/12, detrás de aquel endeudamiento por 475 millones de dólares hubo una maniobra de lavado de dinero que luego fue destinado a financiar la actividad política del PRO.

Las sospechas se revitalizaron con el escándalo de los Panamá Papers, ya que en ellos aparece involucrado Néstor Grindetti, actual intendente de Lanús pero ministro de Hacienda porteño en los dos períodos de MM. Según los documentos del estudio de abogados panameño Mossack Fonseca, el ex funcionario tuvo un poder para manejar la firma Mercier Internacional S.A. entre 2010 y 2013, lapso en el que también figura como apoderado de la empresa para el manejo de una cuenta en el banco Clariden Leu AG, con sede en la ciudad suiza de Zurich.

Para Santoro, es muy sugestivo que ese poder haya recaído sobre Grindetti sólo tres meses después de la movida con los Tango Serie 8, y que ese documento lo habilitara a operar acciones de dueño anónimo. El otro dato relevante es que Clariden Leu AG fue creada en el año 2007 a partir de una asociación entre el Clariden Bank y el Credit Suisse. La segunda entidad fue uno de los dos agentes financieros que participaron de la venta de títulos, acción por la que se habría pagado una comisión ocho veces mayor a la esperada.

2. Otra cuestión que causa alarma es la estrecha relación entre los emisarios argentinos y los bancos y entidades que harán las veces de coordinadores del canje y colocadores de los bonos. Tanto el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, como el secretario de Hacienda, Luis Caputo, fueron empleados de la banca JP Morgan y Deutsche Bank. Además, Prat-Gay aparece nombrado en la “Lista Falciani”, en la cual se revelaron miles de nombres de clientes del HSBC que tenían cuentas en Suiza para la evasión de impuestos. En este caso, era mencionado como agente de contacto de Amalia Lacroze de Fortabat. Las seis firmas elegidas para el desembolso cobrarán una comisión de 27 millones de dólares.

3. La elevadísima tasa que se comprometerá a pagar Argentina por esa deuda, estimada del 7,5 al 8,75% anual, explica fundamentalmente el atractivo de esos bonos para los financistas. Es decir, si la captura es de 15 mil millones de dólares, como se prevé, los acreedores del país tendrán el beneficio de 1.200 millones de dólares cada 365 días (calculado con un interés del 8%). El promedio de los países emergentes paga 4,5% y a plazos largos. Los bonos argentinos serán a cinco, diez y treinta años.

4. Según el periodista Werner Pertot, también de Página/12, Cambiemos difundió en Estados Unidos para atraer inversores un documento donde el país lejos está de la pesada herencia que cada macrista recita como biblia desde que son oficialismo. En esos textos se hace hincapié en que “Argentina es una nación con una desocupación del 6%, con la menor desigualdad social en toda la región y la mayor clase media, con unas instituciones sólidas y una infraestructura bien desarrollada”. Esto se relaciona con el punto anterior porque los mercados, por lo visto, no están dispuestos a hacer concesiones a pesar de la reconstrucción evidenciada desde la caída en dafault en 2001 hasta el presente.

5. Este pago de 12.500 millones de dólares a los fondos buitre no cierra totalmente la posibilidad de litigios contra el país, sino todo lo contrario. Eso se conoció cuando se difundió la letra chica del fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York al avalar el levantamiento de las restricciones impuestas por el juez Griesa, las cuales no permitían pagarles a los bonistas que habían ingresados a los canjes anteriores si antes no se acordaba con los holdouts (sobre el monto restante, unos 2.500 millones de dólares, hay una contradicción: mientras que algunos funcionarios dicen que serán volcados al mercado interno, otros dicen que serán usados para reforzar las reservas, que se verán diezmadas por un pago de intereses por 3 mil millones de dólares).

“Levantar el stay no obliga a los tenedores de bonos individuales a aceptar el acuerdo propuesto. La Corte expresamente reconoce que no tiene el poder de forzar a los demandantes a aceptar un acuerdo”, dice uno de los párrafos de la decisión. Hace referencia a los acreedores minoritarios que no aceptaron las ofertas pasadas pero tampoco son buitre. Por ejemplo, el abogado Michael Spencer adelantó que tienen en su poder 600 millones de dólares de deuda para seguir reclamando. En tanto, el arreglo, por ahora, implica el 90% de los reclamos en la sede neoyorquina, y el 10% restante suma 3.500 millones de dólares.

6. La quita total anunciada que aceptaron los fondos buitre oscila el 27%, lo que les significará una ganancia del 1.600% respecto del valor por el que adquirieron sus tenencias. Es decir, el “éxito” de la negociación del macrismo es muy relativo, porque hay consenso en que esa oferta era casi inmejorable si se tiene en cuenta que, en 2005, la quita a los tenedores “comunes” fue del 65,6%. En ese momento, la adhesión fue del 76,6% de los bonistas. En 2010, la propuesta se repitió y la adhesión se completó hasta el 93%. En el 7% que no agarró estaban los buitre. Es decir, los bonistas de buena fe recibieron menos.

7. Además, dentro de los fondos buitre, fueron los menos poderosos los que debieron aceptar más quita. Así, quedó establecido que los primeros en cobrar, más y mejor, serán los fondos NML Capital y Aurelius, que recibirán 4.653 millones de dólares, y se les reconoce hasta los gastos de sus abogados, incluso en instancias que perdieron. NML Capital es representado por el cruzado antiargentino Paul Singer, que no dudó en generar una millonaria campaña de desprestigio contra el país y, principalmente, con Cristina Kirchner, elegida democráticamente en dos oportunidades. En varias ocasiones, Singer pagó solicitadas a página completa en los principales diarios nacionales para cuestionar a la por entonces presidenta. El más salvaje es el que más se lleva.

8. El acuerdo con los buitre echa por tierra un año de trabajo diplomático de Argentina en la ONU, donde se había logrado un apoyo mayoritario de los países emergentes para un protocolo de restructuración de deuda soberana. La idea fue un pedido de Argentina, presentada por Sudáfrica y apoyada por China. Aunque era no vinculante, se instaba a evitar daños a futuro de los fondos buitre. La moción fue aprobada el 11 de septiembre de 2005 por 136 votos a favor y seis en contra: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Canadá, Japón e Israel. Es decir, en menos de un año hubo un cambio de vereda, los enemigos de antes son los aliados de ahora, principalmente Estados Unidos.

9. Por lo antedicho, la negociación con los buitre significa un acercamiento con Estados Unidos y un alejamiento de China. Es más, Macri y sus ministros comenzaron a hablar de una “reinserción” en el mundo para después del acuerdo. Es decir, se menoscaba y hasta se sospecha de las inversiones chinas en el país, que ya son un hecho, para elogiar las inversiones estadounidenses o europeas que estarían por venir. Aunque Prat-Gay decidió usar parte del swap de yuanes para reforzar las reservas del Banco Central, la Casa Rosada ha puesto bajo un manto de dudas la llegada de capitales chinos, aunque esto haya significado el parate de algunas obras ya comenzadas, como la construcción de Atucha III en Zárate. Lo mismo sucede con Venezuela y con Rusia. De esta manera, para decirlo de una forma coloquial, los que estuvieron en las malas ahora son destratados.

10. Para acordar con los buitre, el Gobierno nacional ha puesto como argumento en varias ocasiones la necesidad de las provincias de salir a tomar deuda. La que primero lo intentó fue Buenos Aires, quizá por ser la más necesitada. En una gira por Estados Unidos y Europa, el ministro de Economía de María Eugenia Vidal, Hernán Lacunza, consiguió 1.250 millones de dólares a una tasa de 9.3%, un interés sólo un tanto menor al cerrado por Daniel Scioli en su último endeudamiento como mandatario bonaerense. Y fue el propio Lacunza el que se encargó de aclarar que su negociación se hizo “como si ya se hubiese cerrado el litigio con los buitre”, porque los mercado “responden por expectativa”.


 

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