Por Héctor Bernardo

Tras el escándalo desatado por la participación de Mauricio Macri en empresas offshore denunciado en la investigación “Panamá Papers” y frente a la imputación realizada por el fiscal federal, Federico Delgado, el  gobierno lanzó una nueva estrategia para “lavar la imagen” del Presidente.

Poco después que el fiscal presentara la denuncia penal contra Macri por “Omisión maliciosa”, imputación que repercutió en medios de todo el mundo, el Presidente dio una conferencia de nueve minutos (que aunque se anunció como conferencia de prensa no admitió preguntas) en la anunció que se presentará ante la Justicia Civil para obtener una “declaración de certeza” de su patrimonio y que envió toda la información correspondiente a la Oficina Anticorrupción, conducida por Laura Alonso.

Lo que Macri omitió aclarar es quién es la titular de la Oficina Anticorrupción y a qué intereses responde. Alonso, una reconocida militante macrista, inmediatamente que se supo que el presidente argentino había sido implicado en la investigación “Panamá Papers”, salió a su defensa al asegurar atreves de su cuenta de la red social Twitter, que “constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo”.

Como señalaron a los medios diversos especialistas, Alonso debería investigar si el Presidente incurrió en algún acto que no se corresponda con sus cargos a lo largo de su función pública, pero en lugar de eso, cambió su rol para actuar como defensora a ultranza de Macri. En ese contexto no sorprende que muchos legisladores de diversos espacios políticos hayan pedido la renuncia de la titular de la Oficina Anticorrupción.

El bloque del Frente para la Victoria-Partido Justicialista (FpV–PJ)  en la Cámara de Diputados de la Nación exigió: “la inmediata renuncia de la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quien salió inmediatamente a defender al Presidente, cuando su rol es investigar la posible comisión de un acto de corrupción”. Incluso diputados del massismo se sumaron al pedido de renuncia.

En la misma línea, durante una entrevista que le realizaron en el programa del Nelson Castro, la ex titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Alicia López, aseguró: “A todas luces Laura Alonso no es una funcionaria independiente”.

La especialista también aseguró, en referencia a la declaración de Macri, que “aunque no tuviera participación accionaria”, debería dejar en su declaración que es “director de activos cero”, por lo cual esto amerita “una investigación”.

Nadie tiene dudas que la ética de Laura Alonso es más que cuestionable. Solo hace falta recordar la posición que, en su rol de diputada, tomó respecto a los fondos Buitres. Alonso defendió a rajatabla el cumplimiento del fallo del juez Griesa. Bajo su mirada había que pagar todo lo que reclamaban lo fondo especulativos. Pero lo que la militante del PRO, se olvidó de aclarar es que la Organización No Gubernamental (ONG) de la que ella formaba parte, Vital Voice, recibía fondos de Paul Singer, el principal titular de los “Buitres” que litigaban contra Argentina.

“Laura Alonso es un claro ejemplo del entrismo y la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos. Con la cobertura del onegeismo o las fundaciones, personajes como Alonso actúan bajo directivas de diversas agencias de seguridad u organismos norteamericanos·. Ari Lijalad, periodista. 

Ari Lijalad, periodista que ha investigado en profundidad el rol de las fundaciones y las ONG  en Argentina, señaló: “Laura Alonso es un claro ejemplo del entrismo y la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos. Con la cobertura del onegeismo o las fundaciones, personajes como Alonso actúan bajo directivas de diversas agencias de seguridad u organismos norteamericanos. Estas relaciones las trae desde Poder Ciudadano, financiada por la Embajada de Estados Unidos y por la National Endowment for Democracy (la NED), que es el instrumento del Congreso de Estados Unidos para inyectar dinero en organizaciones de todo el mundo en función de sus intereses. Es sintomático que en cada tema en el cuál hay involucrados intereses norteamericanos aparece Alonso en el medio. Desde su relación estrecha con el fiscal Alberto Nisman a la denuncia por supuesto espionaje del kirchnerismo a opositores, pasando por sus exabruptos contra la ex presidenta o el prevaricato frente a la investigación por posible fraude fiscal de Mauricio Macri, siempre figura en función de intereses ajenos y con una buena protección mediática. Eso algo para investigar”.

“Desde su origen en Poder Ciudadano, tiene vínculos con el diario Clarín, cuyo abogado Hugo Wortman Yofre figura aún como Presidente de su Consejo de Administración. Entre los donantes de Poder Ciudadano también figuran la Asociación Empresaria Argentina (AEA), es decir, el gran empresariado corporativo”, remarcó Lijalad.

Es así que aparece como fundamental el rol que, en esta estrategia para limpiar la imagen del presidente jueguen sus dos principales socios mediático: el Grupo Clarín y el diario La Nación. Estos medios privados que se han transformado en los voceros para-oficiales del Presidente, intentaran imponer la versión macrista de los hechos.

En ese sentido, el periodista e investigador, Pablo Llonto, remarcó: “Está claro que se ha conformado un coro mediático para defender a Macri. Forman una  coraza mediática que impide, no solo las críticas, sino también las investigaciones. Esto frena la posibilidad de que desde el periodismo también se lo investigue, porque además de intervenir la Justicia, en todos los medios, sobre todo en los medios hegemónicos, debería haber grupos de periodistas abriendo investigaciones sobre las empresas del Grupo Macri. Esto es lo bochornoso de este periodismo que se autodenomina ‘independiente’”.

“Está claro que se ha conformado un coro mediático para defender a Macri. Forman una coraza mediática que impide, no solo las críticas, sino también las investigaciones. Esto frena la posibilidad de que desde el periodismo también se lo investigue”. Pablo Llonto, periodista.

Llonto también remarcó que “desde ya, quién debería renunciar por vergüenza, pero no lo va a hacer, es Laura Alonso. Una persona metida en la oficina anticorrupción para que impedir cualquier investigación desde el Estado. La cabeza de esa asociación ilícita llamada Oficina Anticorrupción es un personaje que protege a la corrupción”.

Frente a todas las críticas que recibió la titular de la Oficina Anticorrupción y el reclamo por parte de representantes de distintos espacios políticos que exigían su renuncia, el presidente argentino salió a respaldarla. En definitiva: Alonso protege a Macri y Macri protege a Alonso. El circulo prefecto. Una mano lava a la otra y las dos lavan la cara del Presidente imputado.


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