Por Sebastián Novomisky

Momentos en los cuales se genera el vacío de la partida de alguien de la talla de quien en estas líneas intentaremos recordar, nos ponen bajo la necesidad de revisar aquellos sujetos (o sujetas, mucho mejor dicho), que son una parte imprescindible de nuestra historia. Hay quienes dejan marcas que no podemos negar, hay mujeres que ayudan a parir la historia, pero que la historia se tomó un tiempo para poder hacerlas llegar, y en este caso en referencia al campo educativo, Mary Sánchez es una presencia fundamental que se acaba de ausentar.

Un día como hoy, el desafío trasciende la necesidad de recordarla, el sentido de su partida debe estar puesto en el futuro y en lo que ella sembró. Luchadora incansable,  hoy en un contexto en el cual tiemblan muchas de las bases conquistadas, recordarla no es simplemente una necesidad de saludarla en su partida, sino que es parte de un compromiso ético, por la necesidad de mantener los valores que ella enarboló, en un momento en el cual vuelven a estar en duda muchas de las conquistas que creíamos ya eran parte fundante de nuestra sociedad.

Mary Sánchez, desde sus inicios en la educación popular, trabajó incansablemente como maestra. Peronista y miembro de la JUP, fue perseguida y cesanteada en los oscuros años de la dictadura. Su militancia en el ámbito docente la llevó a ser secretaria General de la Confederación Trabajadores de la Educación Argentina (Ctera) y fundadora del Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba).

Ejemplo en el campo de la educación por su lucha, rompe las barreras del género siendo la primera mujer en sentarse en la mesa de conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT). Durante el menemismo, junto a sus compañeros, instaló frente al Congreso Nacional desde abril de 1997 y hasta 1999 la recordada Carpa Blanca de los docentes en defensa de la educación pública, ayunando para demostrar que defendería las luchas docentes hasta las últimas consecuencias.

Miembro de Carta Abierta, fue también presidenta de la Asociación Isauro Arancibia, que integra el Movimiento por la Educación Nacional y Popular, reconfigurando su lugar en la última década y abordando los desafíos para la reconstrucción de la educación en Argentina

Recordaba, en una entrevista realizada en octubre 2008 en la Revista 2010, cuando rememoraba esos años: “En el caso de la educación, había un proyecto de destrucción del sistema público de enseñanza. Se pretendía que el Estado nacional se desentendiera por completo de la educación, y que en ella, además, quedara lo más marginal, lo más pobre, obviamente sin recursos simbólicos y económicos. Esto, por ejemplo, en Chile Pinochet lo llevó a la práctica hasta llegar a la municipalización del sistema educativo, en la Argentina pudimos pararlo”.

Con clara convicción del avance del neoliberalismo en los años 90, pero situando el inicio de un proceso más amplio en 1976, Mary Sánchez es el símbolo de una lucha en la que se batallaba por las bases más profundas del sistema público, laico y gratuito de enseñanza en la Argentina, que desde el 8 de julio de 1884, con la sanción de la Ley de Educación Común, garantizaba, que “la obligación escolar supone la existencia de la escuela pública gratuita al alcance de los niños de edad escolar”.

Quienes logran reconocer la profundidad de sus luchas en lo más hondo de la historia, hacen de ella una posición inquebrantable. Por ello, la posibilidad luego de la crisis del 2001 que abrió el nuevo contexto surgido, llevó a Mary Sánchez a un nuevo lugar y pasó de una profunda resistencia a la acción transformadora.

Miembro de Carta Abierta, fue también presidenta de la Asociación Isauro Arancibia que integra el Movimiento por la Educación Nacional y Popular, reconfigurando su lugar en la última década y abordando los desafíos para la reconstrucción de la educación en Argentina.

Cuando era consultada por los logros iniciales del gobierno a partir del año 2003, rápidamente mencionaba, en la entrevistada ya citada, una síntesis contundente: “Lo más importante fue trazar los lineamientos de políticas públicas para recomponer un sistema de enseñanza nacional. Estas dos cosas se plasmaron luego en las tres leyes más importantes de la gestión de Néstor Kirchner como presidente: haber recuperado las escuelas técnicas, la ley de financiamiento educativo y la derogación de la Ley Federal de Educación que fue reemplazada por la nueva Ley de Educación Nacional 26.206”.

Estas tres bases resueltas dieron la posibilidad de consolidar un escenario en el que la educación popular pudo encontrar un lugar de síntesis y dar uno de los saltos más importantes de su historia, de la mano del Plan Fines, que convirtió aquello que era resistencial, periférico, o mejor dicho contrahegemónico, en política pública y por lo tanto en parte de los aparatos culturales/educativos del estado.

Mary Sánchez fue una de las responsables de la creación del Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (FINES), participando luego en uno de los programas centrales de esta política como fue el Argentina Trabaja Estudia y Aprende, en el que se desempeño como Coordinadora Nacional.

Para explicar el sentido de estas revolucionarias políticas educativas, articulaba la historia, el pasado reciente y las necesidades de un futuro diferente y lograba dar respuestas como la que surge cuando era consultada sobre este proceso, según puede leer en la página web de Adriana Puigróss:

“Tenemos que encontrarnos de nuevo los que pensamos que es posible un proyecto educativo popular y nacional. Tenemos que encontrarnos, docentes, padres y pibes. Hay encuentros, pero tenemos que avanzar hacia un movimiento pedagógico por la educación nacional y popular, de nuevo tipo, de cara al bicentenario. Se hace planteándose que la educación, la enseñanza y el aprendizaje no están sólo en el edificio escolar. Hay que ir a buscar a los chicos y si es necesario que el docente esté en la sociedad de fomento de un barrio, en una casa, con su curriculum, pero si es necesario sábados también, tiene que estar ahí. Quién puede creer que los chicos que no van a la escuela, después de varios fracasos, vayan a la escuela de su barrio. No van a ir, entonces tenemos que salir a buscarlos, tenemos que encontrar dónde están los pibes que deberían estar en la escuela y no lo están, y ahí, en su ámbito establecer el vínculo educativo. Cuando tienen las oportunidades se suman”

La educación, siempre fue abordada por Mary Sánchez desde una perspectiva freireana, en la cual la formación es comprendida como la dimensión cultural de un proceso revolucionario mayor, y así entendió su accionar en los últimos años. Por ello afirmaba en diferentes puntos del país al momento de participar en los emotivos actos de entrega de diplomas para graduados del Plan Fines, su profunda convicción.

Decía Sánchez: “Tenemos que encontrarnos de nuevo los que pensamos que es posible un proyecto educativo popular y nacional. Tenemos que encontrarnos, docentes, padres y pibes”

En una de estas  instancias públicas afirmó que “negar la posibilidad de conocimiento es una forma de subordinar al otro, de decirles que no sirven para nada, que es lo que el poder centralizado hizo durante mucho tiempo. Se empezaron a desarticular planes en 2003 hasta que se desarrollaron políticas públicas donde las personas no son miradas individualmente, sino desde lo colectivo. Este Gobierno restituye derechos todos los días (…) me emociona ver a tantos alumnos cumplir sus sueños, porque creyeron que se podía. Este es un desafío que en los últimos años podemos llevar adelante gracias a las políticas sociales que implementa el Gobierno nacional”.

Así la incansable dirigente sindical, educadora popular y referente en los últimos años de políticas públicas centrales y transformadoras, deja un legado que a partir hoy más que nunca se hace necesario recordar, pero no solo eso, sino también fortalecer y recuperar en la acción cotidiana de quienes entendemos gracias a lo hecho por ella y por muchos otros luchadores por la justicia social, que la educación no es un bien de cambio sino un derecho humano inalienable y con él no se puede negociar.

Hasta Siempre Mary Sanchez, ahora es nuestra la responsabilidad de continuar….