Por Estela Díaz

Así se define Mary en un video homenaje de Canal Encuentro. Su conciencia social la llevó a relacionar su vocación con una lucha ideológica y política: lograr el reconocimiento de la tarea docente como trabajo. Así participó de la creación del SUTEBA en la provincia de Buenos Aires, del que fue su primera Secretaria General.

La tarea central, en sus primeros años de militante gremial, fue comprometerse desde la formación y la acción sindical, pensadas con el objetivo de construir conciencia de clase trabajadora. Mary Sánchez abrazó desde sus primeras participaciones sociales y organizativas la idea de un sindicalismo politizado, comprometido con la defensa de la escuela pública y un proyecto de país.

Esta historia de vida militante comienza a finales de los sesenta, continúa junto a un pequeño grupo de compañeras y compañeros en la resistencia a la dictadura y se consolida con logros explícitos con la apertura democrática del 83. La creación del SUTEBA en 1986; la marcha blanca, que recorrió todo el país durante el gobierno de Alfonsín, por reclamos salariales, pero también en contra de la ola descentralizadora y de desfinanciamiento educativo que ya estaba en debate, proyecto finalmente concretado por el menemismo con la Ley Federal de educación, la cual deroga el gobierno de Néstor Kirchner.

La tarea central, en sus primeros años de militante gremial, fue comprometerse desde la formación y la acción sindical, pensadas con el objetivo de construir conciencia de clase trabajadora

En 1990 Mary asume como Secretaria General de la CTERA, una de las organizaciones sindicales fundadoras de la CTA, en plena resistencia a las políticas neoliberales, que como emblema nos recuerda la Carpa Blanca. Luego que se retira de la vida sindical más activa, fue diputada nacional y cumplió diversas funciones públicas. Siempre acompañada por su pasión por la educación

Por eso, en los últimos años, estuvo abocada a trabajar desde el plan Fines, apostando al papel de la educación en este caso en el sector no formal, en los barrios y desde el pueblo. Mary tenía la convicción de que lograr la terminalidad educativa es fundamental para un proyecto de autonomía personal, inscripto en la construcción de una identidad colectiva: la de pueblo trabajador, la de las clases populares, que es el lugar desde el que ella se identificó siempre.

Para finalizar una anécdota no muy conocida. En el año 2006, se dio el caso de una joven de Guernica a la que negaban un aborto legal para interrumpir un embarazo producto de un abuso por parte de un tío político (difundido como LMR). Esta situación finalizó con una condena al Estado Nacional y de la Provincia de Buenos Aires por parte del Comité de DDHH de la ONU, por violación al Pacto de Derechos Civiles y Políticos que cuenta con rango constitucional en Argentina.

En ese momento Mary era funcionaria en la Dirección Provincial de Escuelas. Cuando leyó las noticias, se sintió tan indignada que buscó la manera de colaborar para reparar a la familia. Lo que finalmente dijo el fallo de las Naciones Unidas, ella lo sintió desde el primer momento. No podían maltratar de ese modo a una familia humilde. Se sintió indignada, interpelada y actuó en consecuencia.

Así fue que contribuyó para que la mamá de LMR, que había perdido su trabajo de 20 años en una casa de familia, pueda entrar a trabajar como auxiliar de Educación. Algo que les cambió la vida, ya que les permitió tener obra social, vacaciones y estabilidad laboral. Adelantando, con su gesto personal, lo que el Estado tuvo que hacer muchos años después en el reconocimiento de la vulneración de derechos. Esta fue y será Mary, porque así la recordaremos, como una militante comprometida con la justicia social.