Por María Verónica Piovani

“Militante social, sindical y política”, así Mary se definía a sí misma. Se sentía profundamente consustanciada con el proceso que se iniciara en 2003 y que definía como un sueño, algo que llegó maravillosamente para sorprenderla en una etapa de la vida en la que ya no esperaba que ese proyecto, por el que tanto había luchado, pudiese concretarse. Y con esa intensidad lo vivía.

Así nos contaba, con la vehemencia de sus convicciones, a quienes tuvimos la dicha de compartir la tarea en la Dirección General de Cultura y Educación hacia el año 2006.

Hoy despedimos a Mary Sanchez, una “Maestra”. La huella profunda que deja con su legado trasciende la esfera de la educación. Mary encarna la lucha, sin concesiones, en las horas más difíciles de nuestro país. Como solía decir, desarrolló su tarea “de dictadura en dictadura”.

Enfrentó el embate neoliberal y construyó desde la organización sindical y política una dura resistencia. La inteligencia, la voluntad y la pasión se conjugan en ella para constituirla en esa referencia ineludible de las luchas por la justicia social y los derechos.

La huella profunda que deja con su legado trasciende la esfera de la educación. Mary encarna la lucha, sin concesiones, en las horas más difíciles de nuestro país

Mary llegó A la Argentina de su España natal con apenas 2 años en 1945, hija del amor entre una española y un cordobés, joven que a los 23 años se fuera como voluntario a la guerra civil española y al que esa joven barcelonense ayudara a repatriar, desde el campo de concentración en que se encontraba.

Así llegaron a la Argentina y se instalaron en Devoto, hasta que se mudaran definitivamente a La Matanza. “Siempre quise ser maestra”, aseguraba Mary, anhelo que cumplió al recibirse de maestra normal en 1961. Desarrolló su compromiso político militante, al calor del peronismo y el republicanismo de sus orígenes.

Supo poner el cuerpo y aprender genuinamente del otro, con un posicionamiento sincero, sensible y aguerrido a la vez, áspera y tierna, irreverente y cálida, su batallar por la escuela pública, es parte de una comprensión profunda: la que liga la educación con la política, la justicia social y los derechos.

De las familias de sus alumnos en La Matanza, de esos obreros con quienes compartiera sus primeros años como maestra, aprendió a entender el peronismo y abrazarlo, mientras los alfabetizaba y sufría con ellos el dolor del despido, la persecución, la proscripción.

Y aunque le valiera no pocas discusiones con su padre anarquista, reconocía en él a un gran maestro que siempre la respaldó. Fue esa experiencia en las escuelas periféricas, de la clase obrera, cuando daba sus primeros pasos, lo que signaría toda su vida, atándola a la defensa de los derechos, de la escuela pública, de la educación.

Tempranamente entendió que un sindicato no podía existir aislado de la política. Enfrentó a la Federación Sarmiento de aquel tiempo. Defendió la idea de un Sindicato Nuevo, que pudiera discutir qué es un docente y cuál es el sentido de la educación. Constructora del SUTEBA y dirigente histórica de la CTERA. Cesanteada durante la dictadura y perseguida, no lograron silenciarla.

De las familias de sus alumnos en La Matanza, de esos obreros con quienes compartiera sus primeros años como maestra, aprendió a entender el peronismo y abrazarlo

Frente a la tarea aniquiladora del neoliberalismo, con la Marcha Blanca y la Carpa Docente, supo enfrentar la Ley Federal de Educación, el intento de privatización y el desfinanciamiento de la educación pública. Defendió profundamente la tarea política, porque entendió el impacto que esos procesos produjeron en la conciencia de los docentes. Esa batalla, político cultural y pedagógica, era el núcleo de la tarea política y sindical que Mary sostenía.

En 2012, la Dirección General de Cultura y Educación reparó su legajo. La coordinación de Argentina Trabaja, Enseña y Aprende en el Ministerio de Desarrollo Social, durante la gestión de Alicia Kirchner, coronó una tarea de toda una vida, allí, donde Mary estaba convencida que debía hacerse, en el propio territorio, cerca del pueblo, en los barrios.

El Plan FINES le debe, sin duda, muchísimo a esta trabajadora de la educación, por el que completaron sus estudios secundarios más de 600.000 argentinos.

En estos tiempos en que esos logros, fruto de tanto esfuerzo, de años de entrega y lucha, están en serio peligro, en que los ideales y los derechos que comprometieran toda su vida están nuevamente siendo desmantelados, su ejemplo se vuelve imprescindible.

Hace pocos años, Mary acompañó en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, una capacitación para docentes de FINES a cargo de Jorge Huergo. Ese referente imprescindible del campo de la comunicación-educación y la educación popular, junto a esta luchadora inclaudicable por la educación pública popular y democrática, defendieron la formación de docentes que entiendan que en la escuela pública lo más importante son los pibes y la enseñanza debe estar al servicio de ellos.

Mary Sanchez, su nombre es sinónimo de esa batalla infatigable por los derechos de todos los pibes y pibas de la Argentina y de los derechos de los trabajadores. Dignidad y principios la definen. Dirigente fundamental del Sindicalismo Docente y el Movimiento Obrero Argentino. Maestra en toda la extensión de la palabra.