Por Contexto

El diputado provincial José Ottavis es miembro de la mesa de conducción de La Cámpora y fue uno más entre los cientos de miles que el jueves 24 de marzo caminaron hasta Plaza de Mayo, en la apabullante concentración a 40 años del golpe cívico-militar que hizo del terrorismo de Estado un plan sistemático de aniquilamiento.

“La marcha del 24, aparte de ser un espacio de repudio, se tiene que transformar en un espacio de reflexión”, aconsejó el legislador en ese marco.

Mientras la columna de La Cámpora avanzaba lenta sobre Bernardo de Irigoyen hacia avenida de Mayo, Ottavis accedió a compartir con el equipo de Contexto los ejes centrales que debería tener dicho proceso.

¿Sobre qué debe girar esa reflexión? Sin duda, explicó, sobre la necesidad de “unidad en el frente opositor” y la urgencia de recuperar una “agenda de centroizquierda” que quedó incompleta mientras el kircherismo estaba en el poder nacional y provincial. “El oficialismo está cada vez más a la derecha y nosotros tenemos que estar enfrente”, amplió.

“Estamos en un momento político propicio para discutir algunas cuestiones que no discutimos cuando éramos gobierno. Pero ahora siendo oposición tenemos que lograr discutir nuestra agenda”, empezó el diputado. Para que la propuesta se entienda mejor, puso como como ejemplo el debate por la “despenalización del aborto”.

“No puede ser que no haya una ley del aborto con todas las mujeres que mueren abortando clandestinamente. Es el momento para apoyar esa discusión”, agregó. También llamó a pensar “qué pasa con las drogas, el consumo y la forma en la cual se previene el daño en el país”. “Otra ley de medios” estaría en los tópicos posibles: “es insólito, pero ahora no hay ley de medios en Argentina”.

De origen bonaerense, la cuestión de la provincia más grande y trascendente del país no puede quedar afuera para Ottavis. “¿Es posible gobernar una provincia tan grande y sobrepoblada y que salga adelante?”, se preguntó el formado en la militancia dentro de la JP.

Por si no quedaba claro, insistió: “Este es un momento para discutir los temas de fondo”. Vaya si lo es.

Otra de las preocupaciones de Ottavis de cara al futuro es qué ocurre dentro de la oposición del presidente Mauricio Macri. “Me voy con el claro desafío de pensar que no hay unidad en el frente opositor con respecto a los problemas de nuestro pueblo”, consideró. El mandato “que me llevo de la jornada es, entonces, trabajar sobre esto”.

Una autocrítica sincera debería ser el punto de partida de este período que comienza. “Tenemos que hacer una reflexión personal y colectiva, porque por algo perdimos. A Macri lo pusimos nosotros. No ganó Macri, perdió el Frente para la Victoria”, sentenció.

“En lo personal tengo que hacer hincapié en algunas cuestiones: yo sé cuánto no milité, se a cuántas reuniones no fui, cuántas cosas no dije”, añadió. Los reproches siguieron pero en el plano colectivo: “En lo coyuntural, nos desconectamos de alguna manera con la gente”.

“No entendimos que había reclamos o peleas que las comunicábamos mal. Cuando Cristina no podía comunicar algo bien, no estábamos nosotros para comunicarlo, no estábamos tampoco para respaldar lo que decía”, continuó, siempre en diálogo con este medio.

Tampoco abandonó el gesto adusto al ser consultado por las perspectivas del Frente para la Victoria, en particular, y del Partido Justicialista, en general, de cara a las elecciones legislativas del año que viene. “Lo veo complicado, si no reaccionamos no vamos a avanzar”, advirtió.

Consultado sobre qué opinión le merecían las últimas frases del ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, al referenciar a los trabajadores del Estado como “la grasa militante”, o la otra definición contundente que pronunció el ministro en la cual comunicó que los últimos tres meses estuvieron “limpiando la basura”, devolvió rápido: ”Es lo que ellos piensan”. Después, se explayó: “Acá hay una Argentina que piensa que sólo hay 10 millones de argentinos y que sobran 30 millones, y no les importa cómo se van, por eso en la historia hicieron desaparecer 30 mil compañeros”.

En aquel momento el diálogo se interrumpe. La caravana, que para ese momento ya estaba frenada, se pone en movimiento. Los compañeros se levantan y empiezan a caminar. A esa altura de la tarde, las fotos panorámicas ya daban cuenta de una plaza llena totalmente, de una marea de gente.

Después de la pausa y antes de despedirse, Ottavis completó: “El que predomina es el pensamiento de Prat Gay, que no piensa que somos malos, o que somos buenos, piensa que no existimos y que no tendríamos que existir, piensa que somos la grasa militante, piensa que somos la basura, piensa que una provincia como Jujuy no tiene que existir”.