Por Germán Burruchaga*

Eran las seis de tarde cuando los vecinos se empezaron a juntar en la parrilla Quinta de Aldo, en 16 y 659. Fueron formando círculos en el patio que rodea la amplia esquina y comenzó a circular el mate. El barrio es chico pero no todos se conocen. Queda en la periferia del casco urbano platense y se está poblando de a poco. Es campo y urbe a la vez, y una treintena de mujeres y hombres se sumaron a la consigna de la intervención colectiva: “No nos han vencido”.

Se cumplen 40 años del Golpe y se planteó irrumpir en el espacio público para volver, una vez más, a reafirmar la defensa de los derechos humanos y las políticas que se implementaron en la última década. El contexto político nacional acentúa la vigilia por los DDHH en todo el país y se escucha de nuevo entre los vecinos “hoy más que nunca tenemos que empezar a juntarnos”.

Sin demasiados preámbulos Guillermo Raviña se encargó de abrir la jornada. Es escritor, Profesor de Historia y uno los vecinos que habitan la zona en forma permanente desde hace más de veinte años. Es platense y forma parte de aquella generación que incorporó la política como vital práctica cotidiana. Estuvo detenido y fue juzgado en 1975 por “atentar contra la Ley de Seguridad Nacional”. Luego salió en libertad y producido el Golpe emigró de su ciudad natal rechazando el exilio.

Y de exilio versa la canción “El Sabalero” de José Carbajal que se eligió para entonar en 40 esquinas de la ciudad de La Plata. Y también habla de amor y cariño, de infancia y juventud, de gente y la tierra, y de la vida misma.

“Volver
volver a ver tu cielo azul

Sentir
como rebrota la infancia
de la oscura distancia que
nos quemaba la vida ayer
y hoy es puente de amor”.

Se la cantó despacio, con aliento contenido, como si estuviesen empezando a caminar de nuevo. Como si quisieran que esa imagen quede en la memoria para luego poder contrastarla en el futuro con otra en donde el mismo espacio geográfico tenga otro escenario político nacional; y donde se repitan los personajes pero ahora cantándola a garganta llena.

Y quizás fue esa la intención de El Sabalero con el ritmo de La Flota; de un presente adverso a otro prometedor; de menor a mayor; de guitarra y voz para luego ir incorporando la imponente percusión uruguaya, hasta tomar un ritmo difícil de seguir. Ningún camino suele ser fácil, en especial cuando el adversario concentra el poder.

Más tarde, el ex director de Formación de DDHH de Nación e integrante de HIJOS, Matías Moreno, remarcó que la dictadura vino también a implementar un determinado modelo económico. Y es por eso que Raviña también leyó una alusión a ex compañeros en plena década del `90, “cuando después de ser compañeros revolucionarios uno se los encontraba en la calle y estaban como funcionarios del menemismo”, contó Raviña. Así describió la escena:

“quién te ha visto y quién te ve
cambiaste Tangopatria por Tangolandia
tangolución social por tangocracia pulcra
…..
y vos
sorry
vas de apuro
siempre de apuro
okei, hasta más ver
suertango me decís
che
y seguís por Suipacha
vos
tangócrata
tangarca
tangofílico
tangornudo
tanguísima la Patria te agradece”.

Fue entonces que el ex combatiente de Malvinas, músico y escritor, Martín Raninqueo, leyó una alusión al conflicto bélico, porque “sabemos que Malvinas es también parte de la dictadura militar”, expresaría minutos más tarde Marina Vega.

Marina es ex Directora de Políticas Reparatorias de la Provincia De Buenos Aires, un área que la actual gestión provincial ya se ha encargado de desarmar. Una de las primeras cuestiones que compartió fue la experiencia que vivieron en relación al Proyecto de Extensión Universitaria, que implicaba un trabajo conjunto entre el colegio Liceo Víctor Mercante de la UNPL y el secundario de la Escuela Secundaria Básica N° 37 de Arana.

“Lo primero que pudimos comprobar fue la falta de historia o de conocimiento de lo que fue el Pozo de Arana. O tenían historias que les habían contado, esos relatos orales que tenían que ver con las cosas que pasaban si se pasaba por ahí, o que se escuchaban ruidos o voces”, relató Vega.

De este modo, describió los desafíos que habían tenido y las propuestas que fueron surgiendo por parte de los mismo alumnos, como ir puerta por puerta preguntando qué era lo que sabían del Centro Clandestino de Detención conocido como Pozo de Arana y organizar una radio abierta como cierre de las actividades.

Arana es un pueblo de no más de 700 habitantes y lo integran el destacamento policial y la delegación municipal que tiene bajo su órbita a otros dos poblados: Ignacio Correa y Villa Garibadi/Parque Sicardi. También por allí pasaba el tren, funcionaba la Estación y había una fábrica de aceites de lino, pero todo dejó de funcionar durante la última dictadura cívico militar.

Hacia fines octubre de 2015 se hizo el cierre de actividades del Proyecto de Extensión que contó Marina Vega, y entre las actividades estaban las visitas guiadas por el CCD Pozo de Arana. El destacamento policial está al frente de la calle 640 que divide al poblado en dos y la comunica con el resto del mundo. Luego, hacia el campo, están las celdas, sigue el patio, y finalmente, el paredón donde del lado externo se planificó y perpetró el asesinato y la incineración de los detenidos-desaparecidos. El fuego hizo que hasta el día de la fecha no se puedan reconocer la identidad de los restos encontrados.

El recorrido de la visita implicaba un recorrido por todo el predio, que es bastante diminuto, y el ingreso por el patio para, finalmente, ingresar al edificio y dar con las celdas. In situ uno podía constatar que frente a los calabozos, mientras el guía iba desarrollando la historia, de fondo, a solos tres metros, una puerta entreabierta dejaba pasar el sonido de las radios y dos policías miraban apoyados en el escritorio. Y en las celdas había desde una moto desarmada hasta cajones de gaseosas. Nada separa el Sitio de Memoria de las oficinas de los policías del destacamento de Arana, que sigue funcionando como si nada hubiese pasado.

Marina Vega explicó lo que implicaba un Sitio de Memoria y de los avances y cuestiones para seguir trabajando. “Básicamente, que se transforme en un Espacio de Memoria, implica que las fuerzas policiales no estén más dentro del lugar. Básicamente no se puede concebir en algún punto que la policía siga existiendo en el lugar que se transforma para una re-significación”, señaló.

Finalmente, Matías Moreno presentó el documental sobre la vida de su padre, Carlos “El Negro” Moreno, realizado por la Productora de Contenidos Audiovisuales de la Unicén y dirigido por Esteban Velazco. Carlos Alberto Moreno fue un abogado laboralista de Olavarria que fue detenido y asesinado en Tandil luego de recibir amenazas por darle continuidad a los juicios laborales de los obreros de Loma Negra y otras cementeras.

Luego recordó cómo la prensa escrita había estigmatizado desde un comienzo la figura de su padre. “Durante diez días tituló No se halla el paradero del joven abogado Carlos Alberto Moreno. Sigue buscándose al joven abogado Carlos Alberto Moreno. Y cuando sale el comunicado del ejército que lo había matado a papá, el 11 de mayo ya sale “Abatieron al delincuente, subversivo, fabricante de bombas y no sé cuántas cosas más, como una forma de nombrar este enemigo interno que yo veo ahora como muchos medios de comunicación nombran al pibe de gorrita, como una necesidad de generar siempre ese enemigo”, relató Matías Moreno.

En el 2012 el juzgado federal de Tandil condenó a cinco culpables por el asesinato de Moreno, tres fueron militares pero dos civiles. Fue histórico. De muchos dependerá que la historia siga viva. “No nos han vencido” es un gran indicio de eso.


*corresponsal de Contexto en Barrio Sicardi.