Por Roberto Álvarez Mur

Un nutrido grupo de intelectuales, compuesto por un abanico que va desde Beatriz Sarlo a Noé Jitrik, se pronunció a través de una carta pública para manifestar su preocupación respecto de los despidos y recortes desarrollados en la nueva gestión de la Biblioteca Nacional. El comunicado, encabezado por veintiséis firmas de diversos referentes de la cultura y la academia a los que se suman decenas de adherentes de distintos ámbitos, señala la importancia de sostener a la institución como un espacio de “pluralismo y libertad de pensamiento” y la gravedad que puede significar una “política de despidos masivos”.

Las firmas, que ascienden a decenas, incluyen nombres como Rogelio García Lupo, Luisa Valenzuela, Ricardo Piglia, Eduardo Stupía, Maristella Svampa, Jorge Lafforgue, Andrea Giunta, Néstor García Canclini, Nora Dottori, Christian Ferrer, Roberto Jacoby, Graciela Courreges, Pablo Alabarces, Graciela Speranza, Eduardo Grüner, Marcelo Cohen, Patricia Sadovsky, Roberto Gargarella y Sergio Raimondi, seguidos de una extensa lista de docentes, escritores y artistas.

“Si se quiere cambiar el modelo de la Biblioteca éste debería ser presentado en primer lugar por el nuevo director, Manguel, que todavía no ha tomado posesión de su cargo y por lo tanto no ha brindado a la comunidad intelectual la oportunidad de conocer sus ideas, más allá de vagas generalidades”, dijo a Contexto la escritora y ensayista Beatriz Sarlo, una de las principales firmantes de la solicitada, y agregó: “Nuestra Biblioteca Nacional debe ser juzgada en términos de la calidad de sus actividades, además de cumplir, en primer término, sus funciones específicas, como son la conservación de su tesoro y de su archivo hemerográfico. Las ediciones facsimilares que ha realizado la Biblioteca Nacional en la última gestión son verdaderamente oportunas y de ningún modo son caprichosas. Basta mirar su catálogo de pubicaciones”.

“Nuestra Biblioteca Nacional debe ser juzgada en términos de la calidad de sus actividades, además de cumplir, en primer término, sus funciones específicas, como son la conservación de su tesoro y de su archivo hemerográfico”. BEatriz Sarlo.

Respecto de la actual situación de la institución, Sarlo remarcó: “Lo que ahora parece que se está haciendo es mandando telegramas de despido sin aclarar cuál es ese modelo de Biblioteca. Un acto que, visto desde la falta de información parece arbitrario”.

“El Gobierno respondió al pedido de un grupo de intelectuales despidiendo 250 personas de la Biblioteca Nacional”, expresó a Contexto María pía López, socióloga y ex trabajadora de la institución, quien manifestó su preocupación frente las políticas de recortes aplicadas desde la actual gestión.

“Es evidente que a los funcionarios públicos no les importa. Han tomado la decisión de despedir trabajadores contra la opinión de un conjunto de pensadores e intelectuales de todos los sectores políticos, muchos de ellos que no eran cercanos o afines al anterior gobierno, y aun así defendían la gestión de la Biblioteca Nacional y a sus trabajadores”, dijo López.

El documento, difundido a través de internet, se presenta casi como un llamado de atención de la cultura en medio de la cruzada macrista contra “la grasa militante” que hasta ahora significó la pérdida de miles de puestos de trabajo. Uno de los puntos más destacables de la solicitada fue la variedad de nombres que la impulsaron, donde confluyeron figuras tanto cercanas al kirchnerismo, como a sectores alternativos. Tal es el caso, en un artículo publicado en el diario La Nación, la socióloga Maristella Svampa señaló los “méritos” de Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner en políticas de Memoria, Verdad y Justicia, aún con el cuestionamiento de “moderar cualquier intento de apropiación e instrumentación política de la memoria”.

“Es claro que  el macrismo desprecia toda idea de cultura pública, deprecia a las instituciones. Ellos usan un argumento tremendo sibre echar a quienes supuestamente han entrado hace poco al Estado. Eso es mentira, hay casos de personas que tienen veinte años de antigüedad y las están despidiendo”, dijo María Pía López. Asimismo, la socióloga manifestó su postura a través de facebook , donde publicó:  “Hoy circularon telegramas, emitidos por el Ministerio de Cultura contra trabajadores de la Biblioteca Nacional, declarándolos prescindibles. ¿Será que el Ministerio prescinde de la opinión de los agentes de la cultura, escritores, teatristas, intelectuales? ¿Qué Ministerio de Cultura hay sin activistas por abajo?”.