Por Juan Obregoso y Belén Rosales*

Organizado por el Laboratorio de Comunicación y Género, se realizó el pasado miércoles el encuentro “Investigaciones críticas en comunicación y género en la coyuntura actual”. El objetivo del encuentro fue pensar de manera colectiva y articulada los avances de los últimos años y los desafíos de las investigaciones críticas en comunicación y género en la coyuntura actual.

La puesta en común de avances de temas de beca e investigaciones, TIF,  tesis de posgrado y sistematización de experiencias en el campo comunicación/género nos planteó el desafío de pensar qué rol tendrá la producción de conocimiento en la actualidad. En materia de género, nuestro Presidente confesó pensar que “en el fondo, a todas las mujeres les gusta que les digan piropos. Aquellas que dicen que no, que me ofende, no les creo nada. Porque no hay nada más lindo que te digan: ‘Qué linda sos’ (…). Por más que te digan alguna grosería, como ‘qué lindo culo que tenés’. Pero está todo bien”. Nuestra vicepresidenta, Gabriela Michetti, habla de “complementariedad entre los sexos”, en un mensaje a las mujeres lanzado el pasado 8 de marzo. Podemos inferir que su formación en el tema no es crítica, y que su sentido común reproduce los estereotipos de subordinación de la mujer por el varón dominante.

A la vez, vivimos en un contexto de desmantelamientos de programas nacionales claves como el de Salud Sexual, del  Ministerio de Salud de la Nación; o eventos como la disolución de la AFSCA, organismo encargado –entre otras cosas– de regular la producción de contenido mediático en materia de género.

Es en este marco en el que es necesario pensar la producción de conocimiento en la Universidad. Y, quizás, cuestionar la supuesta objetividad ligada al cánon científico positivista. En palabras de la decana de la Facultad, Florencia Saintout, en su trabajo “Epistemología del barro”: “Nuestras academias, como academias colonizadas, han sido hegemónicamente blancas y machos (…). Contra la cultura del laboratorio aséptico, donde no hay gérmenes que contaminen ni infecciones, proponemos la epistemología del barro. Contra la idea de la ilustración y de la luz, proponemos un conocimiento de la mugre y de la negritud. De la oscuridad (…). Autorizarnos con respecto al saber tiene que ver con el poder. Hemos trabajado teóricamente la crítica a la idea de que el saber es poder. Hemos dicho que el poder nos permite definir un saber. Tal vez se trate de darnos cuenta del poder que tenemos para autorizar nuestros saberes desde el sur.”

En el marco del encuentro llevado a cabo por el Laboratorio de Comunicación y Género –en el que participaron sus integrantes, estudiantes de la Especialización en Comunicación y Género, tesistas de grado y posgrado–, se puso de manifiesto que los interrogantes críticos asumidos en las investigaciones presentadas, y en una coyuntura que implica retrocesos en lo que fue la conquista de derechos en materia comunicacional y de género de los últimos años, plantean la urgencia de repensar los marcos teóricos desde una perspectiva poscolonial, crítica y situada políticamente. Como colectivo de investigadores críticos, pensamos desde las fundaciones de las transformaciones que significaron los avances normativos de los últimos diez años, como derechos consagrados, a partir de los cuales las tareas de producción intelectual y militante se vuelven dinamizadoras de esas leyes, para que no se vuelvan letra muerta.


*Laboratorio de Comunicación y Género