Por Mirta Taboada

“Universidad por la Identidad” es un proyecto de Extensión que desde 2011 integra el Programa de Extensión “Derechos de todas y todos” de la Universidad Nacional de Quilmes. Luciano Grassi, docente e investigador de la UNQ y de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, lo coordina junto a Rodolfo Brardinelli.

En diálogo con Contexto, Grassi relata que existieron dos criterios para su creación: “Si bien los diarios nacionales fueron analizados y resguardados por instituciones de la comunidad, los diarios locales no, entonces hay mayor precariedad y posibilidad de perder información vinculada no sólo a la dictadura, sino a nivel general, que es lo que se busca preservar. Por otro lado, tiene ese valor social de resguardar información: cómo trataron la temática los medios locales sobre el proceso dictatorial y si hay información relevante en relación a alguno de los casos locales”.

Uno de los objetivos trazados por el proyecto fue el de aportar al Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo, que recopila memorias orales de familiares de desaparecidos en la última dictadura y de militantes del movimiento de los derechos humanos en Argentina

Uno de los objetivos trazados por el proyecto fue el de aportar al Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo, que  recopila memorias orales de familiares de desaparecidos en la última dictadura y de militantes del movimiento de los derechos humanos en Argentina. “Universidad por la Identidad” trabaja desde su formación en proceso de elaboración de un Centro de Documentación para el cual sus integrantes realizan un trabajo de digitalización a través de un convenio con el diario quilmeño El Sol para registrar en fotografías la totalidad de ejemplares del periodo 1976-1983.el sol

Grassi explica que, durante el proceso, se relacionaron con otros equipos vinculados a la temática, como el taller de formación “Universidad y dictadura, una experiencia de reconstrucción colectiva de la memoria histórica de la facultad de Filosofía y Letras”, dictado por la cátedra libre de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

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Otro contacto fue con el proyecto de investigación y extensión “Resistencias de papel: Diario El Día y dictadura cívico-militar”, dirigido por Martín Gras, que presentó la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata en 2013 con el objeto de profundizar el análisis sobre la relación entre medios de comunicación, producción simbólica y genocidio en los editoriales de ese diario. El informe que se produjo en dicho marco institucional resultó un aporte valioso durante el juicio por el ex CCD La Cacha, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata.

Por su parte, el proyecto de extensión “Procesos de memoria y olvido: relatos del periodismo gráfico en dictadura”, fue formado en 2012 por un equipo articulado desde el ProinComsci (Producciones e Investigaciones Comunicacionales y Sociales de la Ciudad Intermedia), de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

Elegido para ser financiado en la 22° convocatoria de la Secretaría de Políticas Universitarias, registra y digitaliza colecciones de diarios del interior bonaerense del período 1974-1984, puntualmente la de los diarios Tribuna y El Popular de Olavarría, para preservarlas y ponerlas a disposición de investigadores, periodistas, docentes y también para aportar pruebas y contexto a los juicios de lesa humanidad, como sucedió con el asesinato del abogado laborista Carlos Moreno y con la causa de Monte Peloni.

La metodología que utilizan sus integrantes consiste en el fotografiado del material en alta calidad, seguido de la maquetación en PDF, que luego se publica en la web y se difunde en foros, páginas web y redes sociales. Además presentan trabajos en congresos, comparten la experiencia a potenciales usuarios y capacitan a quienes deseen replicar la experiencia en contextos similares.

“En un sentido más académico, las herramientas de la semiótica o el análisis de contenido pueden, inscriptas en un marco teórico adecuado, ser herramientas pertinentes para investigaciones más profundas”, detalla a Contexto Jorge Arabito, docente e investigador en Comunicación Social de la UNICEN, quien coordina el proyecto junto a Silvia Boggi y Ana Silva.

Ambas iniciativas registran, digitalizan y analizan prensas locales. Arabito reflexiona que estos medios “construyen una historia de la comunidad. En algunos casos es posible encontrar un circuito de resistencias escondido, en otros, reconstruir los procesos por los cuales determinadas realidades fueron recreadas por ellos en su ciudad. Lo que no figura en estos diarios no existió. En algunos casos son fuente primordial para historias locales, la que creemos que debe contrastarse con otras fuentes para evitar invisibilización de procesos”. En esa línea, agrega que la tarea apunta a “rescatar las pequeñas historias locales. Visitar el cotidiano que se vivía en ésas épocas y la construcción de su identidad”.

Sobre el hecho de que las empresas periodísticas no suelen encargarse de la digitalización del archivo propio, el investigador y docente de UNICEN considera que ello se debe a que “por una parte porque es un proceso oneroso. Desde el punto de vista de su propia utilidad en caso de ser necesario consultan la colección en papel e incluso realizan digestos (anuarios, historias locales, etc.). Por la otra, en algunos casos tienen resquemores respecto de su propio accionar durante la dictadura. En ese sentido, uno de los diarios que tomamos ya cerró y la colección se encuentra en el archivo histórico local por lo que no hay a quien “molestar”, pero faltan ediciones de años álgidos como 1976. Las malas lenguas dicen que lo retiro quien era director en esa época.”

Por su parte, Luciano Grassi sostiene que el proyecto que coordina “no necesariamente tiene una mirada inquisidora, ni la búsqueda conlleva esa mirada, Como objetivo principal está el reguardo de esos materiales que tienen información relevante y que es recuperada desde otros lugares. Después, está el de aportar información relevante sobre casos y de historia local.”

Para el coordinador de “Universidad por la Identidad” en relación a los archivos de la prensa gráfica “hay una situación de precariedad, no es solamente una situación consciente. No es que no tienen voluntad de preservar. No tienen los medios, ni es su objetivo principal, ni es su interés”, y agrega: “Me parece que en realidad es más una demanda social el de reconocer el rol que ocupan los medios en la historia y una necesidad social de preservación, más allá de la decisión empresarial de hacerlo o no, me parece que ahí las universidades públicas, puede ocupar un rol no solamente en la búsqueda de la preservación de la memoria en términos sociales sino en el acceso a este material.” Arabito también les otorga un papel central: “si no es la Universidad no creemos que haya otra institución que dedique esfuerzos a esto”.

Con respecto a la capacitación necesaria, Grassi considera que “hay muchas decisiones a tomar antes de comenzar a hacer el relevamiento. Hay todo un protocolo que nosotros tenemos a la hora de producir y explorar que se tuvo que conocer y aplicar en el registro, porque esto podía hacer que en algún momento no sólo se suban a la web sino que puedan buscarse por un motor de búsqueda no solamente por imagen sino como texto, y ahí fue conocer un montón de cosas que desconocíamos totalmente, por eso hicimos varios cursos de fotografía y de archivística los cuales nos daban algunas herramientas para poder hacer este trabajo”.

Ambas experiencias comparten destinatarios: investigadores, docentes y estudiantes, la comunidad en general y la intención de que el material registrado pueda servir como aporte durante los juicios de las causas de lesa humanidad. También existen desafíos a futuro.

 “Queremos mostrar que aunque es laborioso es posible hacer este trabajo con pocos recursos” (Arabito)

“Queremos mostrar que aunque es laborioso es posible hacer este trabajo con pocos recursos”, sostiene Arabito, y agrega: “Nos interesaría entrar en contacto con otros que hayan realizado trabajos similares para hacer una base de datos que se pueda cruzar horizontalmente. También con aquellos que estén pensando en hacerlo y necesitan el conocimiento, en ese sentido estamos dispuestos a capacitar, ello además porque sería pertinente que las producciones sean compatibles”.

Para Grassi, el desafío de todo archivo es “no sólo en un carácter de investigación sino también de extensión, de poner a disposición, hacer circular estos materiales y la lectura de los mismos. No sólo hacer el resguardo y poder generar un centro documental con ellos sino acercarlos a la comunidad y que ésta se acerque también.”