Por Ricardo Gil

Hablar de sinceramiento con mentiras es poco creíble. El Gobierno de Cambiemos-PRO-Macri (CPM) y el poder del establishment no fue sincero con su propuesta de campaña, ni lo es con sus medidas de gobierno, discursos y explicaciones, pero fundamentalmente con sus politicas. “La única verdad es la realidad”, y a los hechos nos remitimos. Basta de mentirnos, sean sinceros.

A cien días de gobierno de CPM1, podemos decir que el único sinceramiento es político, con un Gobierno que inició la restauración neoliberal en desmedro del pueblo, en contra de los intereses de la patria y reestructurando el Estado al servicio del “mercado” y de los intereses internacionales, con medidas antinacionales, entregando la Nación

“La única verdad es la realidad”, y, lamentablemente, para nuestro país está muy lejos de las promesas y propuestas de CPM de hace más de cien días. Lamentablemente, la realidad es más sincera que las propuestas incumplidas de Macri, de CPM. A mí no me sorprende: me preocupa y me ocupa; debe preocuparnos, ¡debemos ocuparnos!

El sinceramiento en las tarifas de los servicios, por ejemplo en la electricidad, implica sacar el subsidio del Estado, aumentar los cargos fijos y variables (función del consumo), con el efecto en el costo:

  • doméstico y familiar (que no aumentó sus ingresos) con pérdida de su poder adquisitivo
  • industrial, afectando fundamentalmente a las PyMEs
  • comercial, pequeños comercios, almacenes, etcétera, por ejemplo, una carnicería…

Todo trasladado a precios estimula la inflación, deteriora el poder adquisitivo del salario, baja el consumo, achica el mercado interno, genera desocupación, alimentando un círculo vicioso que perjudica a los que menos tienen, con transferencia a los que más tienen, incluyendo a las grandes empresas multinacionales que prestan estos servicios y hoy fijan los precios, amparados por el Gobierno de CPM. Esto es un sinceramiento de políticas en esa dirección.

El sinceramiento en la posición de políticas internacionales, condenando a Venezuela, con clara intromisión en temas soberanos de una nación hermana; desvalorizando el Proyecto Latinoamericano de la Patria Grande, con claras señales del nuevo posicionamiento y desprecios por el MERCOSUR, la CELAC y la UNASUR, la participación en el Foro de Davos, con intercambios y reuniones con la vicepresidenta de Facebook, referentes económicos vinculados a los Fondos de Inversión de los fondos buitre, y los presidentes de los países imperiales de Europa, con Gran Bretaña y Estados Unidos a la cabeza, con visita incluida del presidente Obama prevista para el 23 y 24 de marzo, fecha simbólica y sensible para muchos de nosotros. Los nuevos socios de la Argentina, que nos permiten el reingreso al mundo (como en las epocas de las “relaciones carnales”, del gobierno del ex presidente Carlos Menem, PCM, parecidos…, no… ¿casualidad?), CPM hoy nuevamente dan el control a Wall Street de Argentina: “Wall Street a cargo de Argentina (otra vez)” dice Bloomberg. Esto no es sinceramiento económico, ¡es sinceramiento político! Claramente antinacional y pro mercado, los intereses de la patria, ¡otra vez postergados!

¡Sinceramente político! Alineado con las acciones de política internacional descriptas, están las políticas de endeudamiento: con bancos internacionales y el sistema financiero local, casi en su totalidad –parte del poder real y socio de la gestión de CPM en el Gobierno–, con el JP Morgan como nave insignia y principal beneficiario del negocio de las nuevas deudas, gestionadas por su operador y ministro de Hacienda y Finanzas Prat-Gay, con el acuerdo con los fondos buitre, con claros condicionamientos y el mayor endeudamiento previsto en la historia de un país en desarrollo, que puede condicionar nuevamente la soberanía política, la independencia económica de nuestro país, y, lo que es peor: el futuro de muchos argentinos y del Pueblo Argentino.

Por eso es importante lo que se dice, lo que se hace, quiénes lo dicen, quiénes lo hacen, para qué lo hacen, por qué lo hacen, para quiénes lo hacen… Parece un juego de palabras… no lo es. ¿Cuántos argentinos nos hacemos estas preguntas? ¿Cuántos piensan sus respuestas?… Es fácil, ¡esta claro! El sinceramiento político es un hecho, sólo que no lo manifiestan. La coherencia no es precisamente un valor, ni siquiera una característica que consideren necesaria.

Este Gobierno, con efectos directos y reales en el Estado, ha instalado los gerentes del poder real, económico, financiero, oligárquico y parte de una clase de nuestro país. Una clase de connacionales, que de nacionales tienen poco –probablemente sólo tengan el DNI y la nacionalidad–, máximos beneficiarios del sistema capitalista, minoritarios y sin necesidades (posiblemente muchos de ellos jamás las tuvieron en toda su vida), pero con poder…

Connacionales con poder que existieron siempre, desde la colonia, desde antes de la Revolución de Mayo y durante más de doscientos años, que cada vez que pudieron, gobernando o no, acentuaron y acentúan la concentración de la riqueza y el modelo unitario, con foco en la Capital Federal (en siglos anteriores, “el Puerto de Buenos Aires”, hoy CABA), donde se concentra (y siempre se concentró… desde la fundación de Buenos Aires) el poder real.

Poder y clase minoritaria que en muchas ocasiones tuvo la complicidad o el apoyo (engañados o no…) de parte de nuestro pueblo, connacionales también que (convencidos o no…) también apoyan y/o votan, muchas veces contra sus propios intereses.

Muchas mentiras y poca sinceridad. Mentiras como “la herencia recibida”, que en realidad es más un pronóstico de “la herencia que van a dejar”, parece que están redactando el testamento, espero sea sólo eso: déficit fiscal, endeudamiento, “…un país devastado”, “…un país quebrado”.

Espero que este “testamento” no nos deje más daño social y político para nuestro pueblo, nuestra sociedad y nuestra patria. Que los herederos tengamos que sufrir lo menos posible, que mantengamos los derechos adquiridos que se están avasallando y que tengamos la posibilidad de recuperación como Nación y como Pueblo, pero fundamentalmente que tengamos la capacidad de recuperación, de contención y de solidaridad con los que menos tienen, los que más necesitan, los que más sufren y los que más pagan las consecuencias de estas políticas, que sí, ya hemos recibido antes como herencia en nuestro país, la diferencia es que hoy ya están escribiendo el testamento.

Los cien primeros días de gobierno de Cambiemos-PRO-Macri (CPM) dejan en claro quiénes y para quiénes gobiernan, la política del gobierno al servicio del poder económico, ¡ya sabemos cuáles son sus politicas!, ¡claramente un sinceramiento político!

Hoy más que nunca necesitamos ser más solidarios. Hoy más que nunca debemos ser unidos, organizados y solidarios. Como pueblo lo necesitamos, como ciudadanos lo exigimos, … ¡por la patria debemos hacerlo!


1 CPM: Costo por mil.

El costo por mil (en inglés, Cost per mille, también llamado costo ‰) es una medida utilizada comúnmente en la publicidad. Radios, televisión, periódicos, revistas y la publicidad online se pueden comprar sobre la base de lo que cuesta mostrar el anuncio a mil espectadores (CPM). Se utiliza en la comercialización como un punto de referencia para calcular el costo relativo de una campaña de publicidad o anuncio de un mensaje en un determinado medio. En lugar de un costo absoluto, el CPM calcula el costo por cada 1.000 visitas del anuncio.

CPM: Cambiemos-PRO-Macri. Casualidad, ¿no? ¿Cómo llegaron al gobierno? Otra cosa para pensar. El CPM que logró el 51% de los votos en el balotaje 2015.