Por Roberto Álvarez Mur

El Centro de Acceso a la Justicia, ubicado en el corazón del barrio rosarino de Villa Moreno, cayó en el proceso de vaciamiento que lleva adelante Cambiemos. Luego de cuatro años de funcionar como canal de asesoramiento en materia jurídica a los sectores más vulnerados de la periferia rosarina, sus trabajadores fueron despedidos esta semana. Sus referentes vecinales y los miembros de la comunidad continúan en reclamo por una alternativa que impida el corte definitivo de este programa.

“El Gobierno sólo nos contactó para saber ‘qué bienes teníamos nosotros del Estado nacional’, es decir, dos computadoras. Ese fue nuestro único contacto hasta el día viernes, cuando empezaron a llegar los primeros telegramas de despido. El nacimiento del CAJ significó el resultado de una lucha que logró toda una nueva iniciativa para revertir las condiciones de abandono en la que se encontraba el barrio”, dijo a Contexto Jessica Venturi, abogada y trabajadora del Centro de Acceso a la Justicia que hoy sigue en función por la sola voluntad de sus miembros.

Pedro “Pitu” Salinas, concejal del barrio por el espacio Ciudad Futura, militante del Movimiento 26 de Junio y antiguo trabajador administrativo del CAJ, dialogó con Contexto sobre este inminente cierre de un espacio dedicado a los sectores más vulnerados.

“Este Centro de Acceso a la Justicia nace de algo sucedido el 1º de enero de 2012 en el barrio de Villa Moreno. Una banda narco asesinó a tres compañeros de nuestra organización. Ese crimen inició un proceso de movilización en toda la ciudad de Rosario que marcó un punto de inflexión que visibilizó todo el entramado policial frente al crimen organizado”, dijo Salinas, y agregó: “Frente a ese tipo de cosas, tuvimos una reunión con la entonces ministra de Seguridad, Nilda Garré, y el entonces secretario de Justicia, Julián Álvarez, y a pedido de nuestra organización le solicitamos abrir la institución en Villa Moreno y con un equipo de trabajo que estuviese conformado por militantes de nuestro movimiento que habían entablado un vínculo profundo y sólido con la comunidad del barrio”.

“Nada de esto es ingenuo. Retirar políticas públicas de territorios como este da muestra de cuáles son sus intereses en la política. Son sectores que no priorizan los intereses populares, los vacían.”

Por su lado, Venturi aseveró: “Nada de esto es ingenuo. Retirar políticas públicas de territorios como este da muestra de cuáles son sus intereses en la política. Son sectores que no priorizan los intereses populares, los vacían. Es de mucha preocupación el panorama”.

El CAJ de Villa Moreno había logrado un fuerte impacto en todo el sur de Rosario y aglutinaba a vecinos que venían de diversos puntos de la periferia a hacer consultas en materia de asesoramiento jurídico.

En tanto, desde el espacio Ciudad Futura formalizaron la preocupación por el cierre con un proyecto para que las nuevas autoridades del Ministerio de Justicia oficialice una voluntad ministerial respecto del programa. “Era obvio el cierre de este programa, pero, al no ser oficializado por parte del Ministerio, nos complicaba cualquier tipo de gestión con provincia o Municipalidad, para que absorban el funcionamiento de la oficina. Al día de hoy, el Ministerio no se presentó ni se pronunció al respecto, pero sí han llegado los telegramas de despido de los trabajadores del CAJ. Hoy en día sigue funcionando por la voluntad de los trabajadores, pero no por mucha más”, dijo Salinas. “Aún estamos iniciando gestiones con la provincia y Municipalidad con el objetivo de que absorban el programa y no se cierre el Centro”.

En lo particular, el equipo de trabajo conformado desde 2012 para el CAJ está compuesto por militantes con un conocimiento y cercanía previa respecto de las problemáticas de la zona.

“La institución logró afianzarse y convertirse en referente, y hoy los vecinos viene a consultar por cualquier tipo de cuestiones. Somos un lugar donde se sienten escuchados y se sienten fortalecidos como para poder ir a cualquier lugar a exigir sus derechos. Nosotros acompañamos, asesoramos sobre problemáticas”, dijo Venturi.

En la misma línea, Salinas sentenció la gravedad de fondo respecto del escenario político actual: “Detrás de esta institución no hay un presupuesto monumental, son dos mangos en términos relativos, pero el impacto que tiene en el barrio es valiosísimo. No es ni siquiera una cuestión de ajuste fiscal. Acá la cuestión es una ideología que es el neoliberalismo, que va a atentar contra toda posibilidad de recomposición de un pacto social de convivencia en los territorios, de hacer a los vecinos protagonistas de la política. Esto lo vemos con mucha preocupación”.