Los trabajadores cooperativistas siguen en estado de alerta y trasladaron sus reclamos a las delegaciones municipales. Ven con preocupación que, mientras se avanza en acuerdos con la empresa Esur, ellos van perdiendo sus fuentes laborales y los que quedan no cobran desde diciembre. La Municipalidad, por su parte, niega el conflicto, al tiempo que se repliega en sus funciones cediéndole al sector privado el manejo del servicio de recolección.

El conflicto entre los trabajadores cooperativistas y la gestión municipal se recrudeció en los últimos días pese a que el intendente Julio Garro pretende darlo por concluido. Lo cierto es que la discusión se trasladó a las Delegaciones Municipales, como es el caso de San Carlos, en donde unos 150 trabajadores fueron a reclamar el pago de sus haberes adeudados desde diciembre y fueron brutalmente reprimidos por la Policía; una práctica ya habitual de la actual gestión.

Garro había prometido durante su campaña mejores condiciones para las cooperativas y hasta la bancarización de sus trabajadores. Sin embargo, las primeras medidas del intendente macrista fueron en dirección totalmente opuesta. Se redujo brutalmente el número de cooperativas y sólo pudieron reempadronarse la mitad de los trabajadores. Este proceso de reempadronamiento se llevó adelante en el Estadio Único bajo condiciones deplorables: muchas horas de espera bajo el sol, desorganización en las inscripciones y represión policial.

el aumento prometido sólo lo habrían recibido quienes trabajan en el Casco Urbano, pero quienes trabajan en los barrios periféricos seguirían cobrando $3.500.

Cuando asumió, Julio Garro les prometió a los cooperativistas garantías de continuidad laboral, mejores condiciones de trabajo y aumentos de $3.500 a $5.500 en sus salarios. Sin embargo, nada de eso ocurrió: el aumento prometido sólo lo habrían recibido quienes trabajan en el casco urbano, pero quienes trabajan en los barrios periféricos seguirían cobrando $3.500. Además, envían a los y las cooperativistas a realizar sus tareas a otras delegaciones, sin cubrirles los gastos de traslado.

Para completar el maltrato, muchos de los que se reempadronaron en las delegaciones municipales aún no perciben sus salarios. Tales son los casos de San Carlos, Altos de San Lorenzo, Romero y Los Hornos, entre otros. Cabe recordar que algunas de estas cooperativas se conformaron y trabajan en la recolección de basura y limpieza de los espacios públicos hace más de diez años, lo que tira por tierra el relato PRO de los “ñoquis” y las “cooperativas fantasma”.

Estos reclamos se suman a las denuncias públicas que hicieron a medios platenses algunas cooperativas, como Cartoneros Platenses, SolPlat, San Ponciano y Barrios Productores, con instalaciones en 514 entre 160 y 161, 56 entre 139 y 140, 500 entre 212 y 214, y 600 y 141.

La estrategia del intendente platense se basa en esconder el conflicto con una cortina de humo a partir del polémico acuerdo con la empresa de recolección de basura Esur S.A. Con bombos y platillos, Garro presentó los nuevos camiones recolectores y la planta de trabajadores que cumplirán funciones de barrido y recolección de basura en el marco del convenio con la empresa. Sin embargo, de los 35 camiones recolectores sólo empezaron a funcionar 16, y la empresa (en una disposición que bien podría ser del siglo XIX) no va a contratar trabajadoras mujeres.

El convenio con Esur, lejos de garantizarles la seguridad laboral a los cooperativistas, los deja en una situación de precarización preocupante, donde además realizan su trabajo sin ninguna protección ni condiciones básicas de salubridad.

El convenio con Esur, lejos de garantizarles la seguridad laboral a los cooperativistas, los deja en una situación de precarización preocupante, donde además realizan su trabajo sin ninguna protección ni condiciones básicas de salubridad. Es que sólo 150 cooperativistas se sumarán, en el marco de un convenio que no está del todo claro, a las filas de la empresa, pese a los 50 millones de pesos que Esur cobrará de las arcas municipales por mes. Del resto de las cooperativas, muchas denuncian que a pesar de haberse reempadronado no los están llamando para trabajar y siguen sin cobrar desde diciembre. Además, señalan que no saben de dónde salió la gente que está contratando la Municipalidad.

La gestión de Garro sigue al pie de la letra la línea nacional de achicamiento del Estado. Es por eso que amplió el convenio con el sector privado para la recolección de basura, despidió empleados municipales y cooperativistas y se desligó de la responsabilidad que le cabe como jefe comunal. Todo esto en el marco de una emergencia sanitaria que, en lugar de ser el mecanismo para abordar desde el municipio la problemática, sólo se utilizó para desviar fondos en beneficio de la empresa Esur.