Por Contexto

La gestión del intendente platense pretende avanzar sobre un predio ubicado a la vera del Camino Centenario que fue reacondicionado con gran esfuerzo, y en el que hoy se enseña y practica en forma gratuita box, patín artístico, aikido y roller derby.

ahoraAhora pretenden desalojarlos a través de amenazas y extorsiones a los encargados, cuyo objetivo es quedarse con el inmueble para hacer un shopping, denuncian los vecinos.

Se trata de la escuela de boxeo de Oscar “Pava” Carrizo que se dedica a fomentar el deporte social y desde 2010 se encuentra desarrollando actividades recreativas en unos galpones de una fábrica abandonada. Pero a principios de febrero causó asombro en un amplio sector de la comunidad de Villa Elisa cuando se acercaron al lugar el senador Juan Pablo Allan, el secretario de Deportes del municipio Alberto Palmieri y el nuevo delegado municipal José Álvares Eiras, que muy sutilmente le dieron a entender a Carrizo que debía abandonar el edificio ya que “pertenecía al municipio”.

antes

Oscar Carrizo, que era empleado de la delegación desde hacía dieciocho años, fue sugestivamente despedido en el marco del achicamiento del Estado municipal que lleva adelante el intendente Garro. El delegado de Villa Elisa, Álvares Eiras, se acercó en dos oportunidades a “ofrecerle” extorsivamente a Carrizo devolverle su trabajo en la delegación a cambio de que ceda el galpón de la escuela de boxeo.

antesLo cierto es que estos galpones, que hoy están llenos de jóvenes entrenando y haciendo actividades deportivas, años atrás eran la imagen desolada de una fábrica abandonada. Carrizo sostuvo: “Aca en Villa Elisa no hay lugares gratuitos donde puedan venir los pibes a hacer deportes; esto no es mío, es de toda la comunidad.”

El predio pertenecía a la OFA (Organización Fabril Argentina) creada en 1948, que comenzó fabricando motobombas para la refrigeración de máquinas y luego se extendió para producir motocompresores para heladeras familiares, motores eléctricos para lavarropas y cortadoras de césped. La planta de Villa Elisa estaba ubicada en el predio entre Arana y Soldati, y el Camino Centenario y la calle 11. En su época de esplendor llegó a emplear a 1.200 personas y a fabricar 1.000 compresores y 2.000 motores al día. En la dictadura militar, con la apertura de la importación, comenzó a tener problemas económicos, y en 1993 se declaró en quiebra. Situación en la que el Banco Provincia tomó la parte que le correspondía y no se presentó ningún otro acreedor.

Dada la magnitud del predio y el lugar estratégico con que cuenta, lindero al centro comercial de Villa Elisa y sobre el Camino Centenario, refuerzan los motivos que hacen peligrar la función social que allí se brinda. Es por ello que alrededor de doscientos jóvenes, que día a día encuentran un lugar de deporte y cobijo, vean que corre riesgo el espacio que les permite hacerlo de forma libre y gratuita.