Por Alejandro Palladino

La decisión de Cambiemos de disolver la Juegoteca del barrio platense Altos de San Lorenzo dejó sin el espacio de recreación educativa y comunitaria a los niños de esa amplia barriada del suroeste de la capital bonaerense, quienes desde 2010 participaban de las actividades lúdicas con un perfil pedagógico de inclusión social. La tarea estaba a cargo de cinco docentes que fueron despedidos en el masivo cesanteo de trabajadores que el intendente Julio Garro emprendió el 31 de diciembre y que estalló con la represión frente a la Municipalidad.

La Juegoteca depende de la Dirección de Deportes, que dirige Alberto Palmieri, área que a su vez está bajo la órbita de la Secretaría de Desarrollo Social. Los docentes cesanteados contaron a Contexto que la justificación que dio el funcionario macrista es que la Juegoteca pasará a formar parte de otra que funciona en Los Hornos, que ellos mismos crearon hace dos años, que cuenta con un Polideportivo, en 66 entre 152 y 153.

En 2010, los docentes hicieron por cuenta propia un relevamiento por Altos de San Lorenzo (de avenida 13 a 137 y de 72 a 640) para determinar si existían en aquel sector de la ciudad actividades recreativas públicas para niños, y advirtieron que había una marcada carencia de ese tipo de iniciativas. Por esa razón, por esa característica de vulnerabilidad de los derechos sociales de los nenes y las nenas, fue que eligieron Altos de San Lorenzo para trabajar. Según la revista La Pulseada de La Plata, en Altos de San Lorenzo hay trece barrios informales de villas y asentamientos, con 2.744 viviendas precarias

A partir de 2011, la municipalidad institucionalizó la Juegoteca y contrató a los cinco docentes. A su vez se promulgó la Ordenanza 10.830, que define las juegotecas como “lugares destinados a la recreación y el juego de los niños y niñas entre tres y doce años de edad que residan en el barrio donde se encuentran ubicadas las mismas”.

EN 2011 LA MUNICIPALIDAD INSTITUCIONALIZÓ LA JUEGOTECA Y CONTRATÓ A CINCO DOCENTES. LA ORDENANZA 10.830 DEFINE ESE ESPACIO COMO “LUGARES DESTINADOS A LA RECREACIÓN Y EL JUEGO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS ENTRE TRES Y DOCE AÑOS DE EDAD QUE RESIDAN EN EL BARRIO DONDE SE ENCUENTRAN UBICADAS LAS MISMAS”.

Sin embargo, la ordenanza  nunca se hizo del todo efectiva por no contar los docentes con caja propia ni otros insumos básicos. “Al principio la Municipalidad nos dio materiales, pero después los aportamos nosotros”, dice la docente de teatro Mercedes Aladro a Contexto, una de las cinco trabajadoras cesanteadas. “Antes peleábamos para que se efectivice de manera total la ordenanza, y  ahora no tenemos nada y en la Juegoteca directamente no va a haber nadie”, señaló.

Al “trasladar” la Juegoteca desde Altos de San Lorenzo a Los Hornos, como les dijo Palmieri a los profesores, se destruye uno de los principales rasgos que tenía, como lo indica la Ordenanza 10.830: trabajar integralmente con los chicos a partir de las problemáticas que viven colectivamente en el barrio, en sus calles, en sus escuelas y con sus familias.

Juagoteca1Incluso algunas temáticas que se trabajaban en la escuela, cuentan los docentes, se prolongaban allí, llevadas a cabo a través del juego y teniendo como eje central el diálogo entre los nenes, “el uso de la palabra como mediación para contarse y que se conozcan”, dicen sus docentes de teatro y de educación física, especializados en trabajo comunitario en políticas de niñez.

“Es darles una posibilidad para que hablen entre ellos; ser un puente a través de juegos, de deportes, de construcción con juguetes, de ajedrez, colectivos entre todos y por grupos, en los que jugar, más allá de entretener, es el puente para unir sus historias que tienen en común su pertenencia al barrio”, afirma Mercedes Aladro.

AL “TRASLADAR” LA JUEGOTECA SE DESTRUYE UNO DE LOS PRINCIPALES RASGOS QUE TENÍA, COMO LO INDICA LA ORDENANZA: TRABAJAR INTEGRALMENTE CON LOS CHICOS A PARTIR DE LAS PROBLEMÁTICAS QUE VIVEN COLECTIVAMENTE EN EL BARRIO, EN SUS CALLES, EN SUS ESCUELAS Y CON SUS FAMILIAS.

“No es un capricho nuestro estar en ese barrio”, continúa Aladro. “Es un lugar en el que hay un fuerte déficit y advertimos que nuestras actividades servían para ayudar a los chicos. Ahora el barrio queda más indefenso porque el municipio no alquila más el club”.

La Juegoteca funcionaba en un club de integración barrial que alquiló hasta diciembre la Municipalidad; está ubicado en 81 entre 20 y 21, y allí se realizaban otras actividades que también fueron víctimas del ajuste, como el Programa Envión, servicios sociales de odontología, de plomería, a las que accedían las familias de los alrededores.

Cuando los docentes hablaron con Palmieri, el funcionario dijo que le “interesaba la propuesta”, pero siempre y cuando sea en Los Hornos. Además, estarían “precarizados”, dicen los docentes. El posicionamiento de Palmieri con respecto al trabajo social que se hace en el barrio fue tajante: “en Altos de San Lorenzo no”, les contestó.

LA JUEGOTECA FUNCIONABA EN UN CLUB DE INTEGRACIÓN BARRIAL QUE ALQUILÓ HASTA DICIEMBRE LA MUNICIPALIDAD EN 81 ENTRE 20 Y 21. REALIZABAN OTRAS ACTIVIDADES QUE TAMBIÉN FUERON VÍCTIMAS DEL AJUSTE, COMO EL PROGRAMA ENVIÓN, SERVICIOS SOCIALES DE ODONTOLOGÍA, DE PLOMERÍA, A LAS QUE ACCEDÍAN LAS FAMILIAS DE LOS ALREDEDORES.

La docente Aladro cuenta que se enteró del fin de su trabajo, como tantos otros municipales, cuando la obra social IOMA la “rebotó”. Lo que flota a futuro como posibilidad a la que se aferran los docentes para reabrir la Juegoteca en Altos de San Lorenzo es que la tome la Dirección de Niñez y Adolescencia, que también sufrió el cese de sus actividades en el club, y que mostró en algún momento un interés por continuarla, aunque por el momento los docentes no tienen novedades –llevan casi dos meses sin el trabajo– y las puertas del club del barrio están cerradas para los nenes y la nenas.