Por Contexto

La operación mediática encabezada por el diario La Nación –a la que rápidamente se sumaron los medios hegemónicos ultraoficialistas– acerca de un supuesto sabotaje sobre el resonador magnético del Hospital Posadas llegó ayer a la Justicia, a pesar de que todos los servicios del centro de salud le advirtieron al director, Alberto Días Legaspe, que se trató de un accidente. En una carta enviada a su despacho, firmada por unos trescientos médicos y profesionales del Posadas, le advirtieron que lo ocurrido había sido un accidente. El jefe del área y la CICOP también negaron el sabotaje, en comunicados públicos. Denunciaron que convirtieron el accidente en una maniobra para justificar posteriores despidos.

Ayer, el juez federal N° 3 de Morón Juan Pablo Salas citó a declarar a un jefe médico del hospital Posadas por el daño causado a un resonador magnético, y dispuso las primeras medidas de prueba para establecer si se cometió algún delito. La causa número 5328/2016 fue abierta luego de la denuncia radicada por el director del centro de salud,

Servicio Diagnóstico Posadas Desmentida
Comunicado del Servicio de Diagnóstico por Imágenes Profesionales del Hospital Posadas desmienten la operación política montada por el macrismo para echar trabajadores.Alberto Díaz Legaspe, e impulsada por fiscal federal Sebastián Basso.

La denuncia y el avance en la causa se produjo pese a que todos los servicios del Hospital Posadas desmienten el sabotaje y la operación macrista. Es que en diversas notas que firmaron médicos y profesionales de “todos los servicios del hospital” le advirtieron a Díaz Legaspe que estaba convirtiendo un accidente con un resonador en un supuesto acto de sabotaje.

También envió una carta firmada el Servicio de Diagnóstico por Imágenes de Alta Complejidad, en la que desmintieron la operación, mientras que la CICOP (Asociación de Profesionales del Hospital) comunicó que “fue un accidente, no sabotaje”. ATE hizo declaraciones en el mismo sentido. La sospecha que sobrevuela es que el objetivo último de la denuncia es preparar un escenario para justificar despidos.

Los antecedentes de los directores del Posadas

La avanzada mediática sobre los trabajadores del Posadas y Nuevo Encuentro está encabezada por el director del hospital, Alberto Díaz Legaspe, también conocido como “Cartucho”.

El hombre del alias balístico ya fue interventor del Posadas durante la presidencia de Eduardo Duhalde en 2002, sumando miles de denuncias por su mala administración. En 2010 se negó a practicar un aborto no punible a una adolescente violada en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, y con el aval de la Justicia conmocionó a la provincia de Chubut.

Además, es representante de Ciclime S.A. una intermediaria mediante la cual se contrataban camas del Hospital Centro Gallego de Buenos Aires para pacientes del Hospital Posadas. El año pasado, en más de cinco oportunidades, en su carácter de lobbista frecuentó las oficinas del centro de salud reclamando el pago de esa oscura deuda. La deuda persiste, y muy probablemente sea saldada a partir de la doble función que ostenta Cartucho”.

La imagen con la que el director del Posadas y los medios construyeron el supuesto sabotaje.
La imagen con la que el director del Posadas y los medios construyeron el supuesto sabotaje.

En el año 2002 y con Díaz Legaspe como interventor, el Posadas integró un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en el que detallaba que la situación de los hospitales bonaerenses se había agudizado profundamente, y sobre el Centro de Salud del Conurbano Oeste, decía: “En un memorando interno del mes de abril de 2002, el interventor del Hospital Posadas 14 comunica la restricción absoluta de las internaciones programadas y la aceptación de derivaciones; suspende la actividad quirúrgica programada; impone la derivación de los casos de extrema necesidad; suspende las prácticas de diagnóstico y tratamiento programadas que requieran uso de insumos y/o materiales y limita la admisión de internación a los casos de extrema necesidad y de imposible derivación”.

Junto con “Cartucho” Díaz Legaspe, el 10 de diciembre pasado llegaron al Hospital Posadas Pablo Mazza y Mario Palermo.

Pablo Mazza es el actual director general de Administración y Finanzas, cargo que ya había ocupado entre 2014 y 2015 y por su pésima administración, que fue de público conocimiento, la presidenta de la nNación, Cristina Fernández Kirchner, decidió la intervención. Durante la gestión de Mazza se agudizó la precarización laboral de profesionales y no profesionales del nosocomio, se cancelaron prestaciones médicas y privatizaron servicios y se produjo un accidente en el que falleció un camillero del hospital.

En tanto, Mario Palermo es el director general de Asistencia Médica actual del Posadas y, a su vez, director médico de Diagnomed S.A. Su hijo es vicepresidente de la firma, un laboratorio privado de diagnóstico por imágenes que, casualmente, ha sido contratado para brindar servicios en el mismo hospital en el que ostenta un cargo público.