Por Roberto Álvarez Mur

Con ex funcionarios del calibre de Guillermo Moreno, Amado Boudou y José Sbatella señalados por la Justicia, allanamientos arbitrarios a ex gerentes de Télam y la detención ilegítima de la dirigente política Milagro Sala –con casi un mes de cárcel–, la idea de imparcialidad y de una “Justicia independiente” promulgada por Mauricio Macri durante la campaña se torna cada vez más difícil de creer.

La insistencia por parte del Poder Judicial por imputar a figuras referentes al anterior gobierno, en sintonía con un acompañamiento mediático permanente, contrasta con fuerza frente al silenciamiento del rumbo de otros procesos judiciales, como es el caso de la muerte de la estudiante Emilia Uscamayta Curí, entre cuyos sospechosos se encuentra un funcionario del macrista Julio Garro, y del cual no hay ningún detenido.

No obstante, tanto el Poder Judicial como los grandes medios se desviven al momento de perseguir cualquier nombre o rostro que posea una conexión con el kirchnerismo. Entre medio, aparece la figura judicial del juez Claudio Bonadío como generador de las más recientes “cruzadas” contra ex legisladores y funcionarios de gobierno. “Incitación a la violencia colectiva” es la causa que esgrime Bonadío para procesar a Guillermo Moreno, como parte de su “defensa” ante el Grupo Clarín. Bonadío pone sobre el tablero la figura de “abuso de autoridad”, curiosamente, cuando el mismo juez fue acusado bajo la misma carátula por el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat.

“Utiliza las causas judiciales radicadas en su Juzgado para extorsionar a los consejeros y obstaculizar el trámite de las denuncias en su contra en el Consejo”, definió el juez Julián Álvarez cuando Bonadío juntó 17 causas judiciales en su contra entre 2014 y 2015.

En ese mismo contexto, fue denunciado por Gabriel Chamorro y Eduardo Barcesat por “abuso de autoridad, malversación de caudales públicos y prevaricato”, por los procedimientos en Santa Cruz en la causa ‘Hotesur’; causa en donde también fueron imputados diversos funcionarios porteños, entre ellos los por entonces jefes de Gobierno porteño saliente y entrante, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

Durante los últimos años, los grandes medios de Argentina se encargaron de encuadrar a Claudio Bonadío como el “juez perseguido por el kirchnerismo”, en especial al ser separado de la causa Hotesur por parte de la Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires. “La decisión de la Cámara Federal no tiene que ver con cuestiones de política coyuntutral. Atiende a cómo se pretende que actúen los jueces de esa instancia, y no se ha hecho nada diferente de lo que hizo la otra sala”, explicó en su momento la titular de Justicia Legítima, la jueza María Laura Garrigós de Rébori.

El eco de “revanchismo” se muestra cada vez más nítido.

“Toda esta etapa no hace más que mostrar la falsedad con la que Macri habló de juces ‘que no sean macristas’. Todo este armado reafirma que el Poder Judicial está con el macrismo”, Pablo Llonto.

“Toda esta etapa no hace más que mostrar la falsedad con la que Macri habló de jueces ‘que no sean macristas’. Todo este armado reafirma que el Poder Judicial está con el macrismo. Los dos ejemplos más claros de ello son Bonadío y los jueces de Jujuy que están tratando el caso de Milagro Sala, que es una vergüenza”, dijo a Contexto el abogado y periodista Pablo Llonto, quien presentó ayer una denuncia contra los magistrados y la fiscal que atiende la causa de Sala en Jujuy. “Está más que claro que es una causa armada, sobre todo por cómo van poniendo personajes vinculados al radicalismo que están copando el Poder Judicial en Jujuy. Por supuesto, este tipo de cosas no van a ser investigadas por alguien como Lanata”.

La opacidad judicial: la comidilla de los medios

Por su parte, el magistrado que fue contra el ex titular de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella, no es otro más que Luis Rodríguez, otro nombre cuyo historial frente al kirchnerismo también pone en duda el discurso de imparcialidad macrista. Rodríguez, quien ya había procesado a Amado Boudou y a Daniel Muñoz, ex secretario privado de Néstor Kirchner, había sido cuestionado con dureza por el CELS: “Ha demostrado poco interés en realizar una investigación diligente en la causa del intento de soborno para favorecer la situación procesal de los imputados por el asesinato de Mariano Ferreyra y no reconoció legitimación para ser querellante a la madre de Mariano”, expresó años atrás el organismo de derechos humanos mediante un comunicado.

En consonancia con la maniobra judicial, el gran diario argentino aportó su parte: “Quiénes son los funcionarios K procesados con el nuevo Gobierno” fue uno de los tantos titulares publicados para acompañar al Poder Judicial. La bajada de la misma nota señaló: “El Gobierno y la Justicia. Aunque las causas venían tramitándose desde antes, la llegada de Mauricio Macri a la Rosada aceleró algunas decisiones judiciales”. En el cuerpo de la nota, Clarín califica al juez protagonista con elocuencia: “El campeón de los procesamientos es Claudio Bonadio, un juez federal que –es justo decirlo– ya le venía trayendo dolores de cabeza a los kirchneristas cuando Cristina aún era presidenta”.

“Lo que sucede aquí es que el Poder Judicial tiene la posibilidad de hacer sin dar explicaciones”. María Laura Garrigós de Rébori, jueza.

“Lo que sucede aquí es que el Poder Judicial tiene la posibilidad de hacer sin dar explicaciones”, explicó a Contexto la jueza y titular de Justicia Legítima, María Laura Garrigós de Rébori, respecto de la seguidilla de imputaciones. “Hay que entender que la falta de transparencia que tiene el Poder Judicial favorece a las corporaciones mediáticas para hacer pública la versión que a ellas les conviene. Es decir, el ciudadano de a pie sólo puede juzgar en base a lo que dicen los jueces y transmiten los medios, sin siquiera saber qué hay verdaderamente en los expedientes”.

“Día a día se confirma que no existe el periodismo independiente. Todos los grandes medios se alinearon al macrismo, y si bien pueden ser críticos ligeramente en cuanto a los cortes de luz o el precio del asado, en los temas profundos el 90% del periodismo defiende a Macri”, explicó Llonto.

“Día a día se confirma que no existe el periodismo independiente. Todos los grandes medios se alinearon al macrismo”. Pablo Llonto, periodista y abogado.

“Si en lugar de Sala el detenido hubiera sido el actual jefe de Gobierno porteño o el Presidente por las escuchas, los medios lo hubieran calificado de inmediato como un atropello o una injusticia inmensa”, aseveró Garrigós. Mientras Milagro Sala continúa en prisión de manera injustificada y una lucha incesante clama por su libertad, los medios y “el partido judicial” continúan en pleno empeño por castigar todo rastro político del kirchnerismo.