Por Alejandro Palladino

“Hay que tener coraje para ser mariposa en un mundo de gusanos capitalistas”, es una de las frases más recordadas de Lohana Berkins por los compañeros y compañeras de la activista por la identidad e igualdad de género que murió ayer luego de estar internada durante semanas en el Hospital Italiano de CABA. Una frase que sintetiza la resistencia de los movimientos del colectivo trans ante las embestidas culturales y políticas conservadoras y los golpes a palazos del Estado durante los noventa, cuando la palabra “género” sonaba rara y las travestis, como los pobres, eran un desecho. “¿Qué ha pasado con nosotras, las travestis, relegadas a la amnesia programada de los gobiernos que precedieron al kirchnerismo?”, escribió en una de sus notas para Página/12, medio del que era columnista.

“Lohana fue una líder indiscutible, una de las pioneras que empezó a militar por la igualdad de derechos de la comunidad trans en Argentina”, dijo a Contexto Claudia Vázquez Haro, presidenta de la organización Otrans.

Lohana tomó la posta en el reconocimiento de la identidad de su colectivo: en 2002 realizó una denuncia ante la Defensoría del Pueblo de CABA, cuando fue negada a dar clases como maestra en la Escuela Normal 3.

Nacida en el pueblo salteño de Pocitos, Lohana fundó en 1994 la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), organismo que impulsó la identidad de género; además, fue una de las principales promotoras de la Ley de Identidad de Género aprobada por el Congreso Nacional en 2012.

En su posicionamiento, fue adversaria acérrima de las posturas biologicistas excluyentes, de la heteronomia binaria hegemónica de hombre/mujer, del sentido común que relaciona las travestis con la prostitución y el mundo del espectáculo.

Fue defensora de entender a las y los trans desde su propia identidad y no como reflejo del cuerpo femenino, de autorreconocerse como sujetos productores de fuerza de trabajo desde la inclusión y no como mercancías a vender en la calle, disertante en cientos de congresos nacionales e internacionales, y autora de libros fundamentales de la cultura trans (travesti, como le gustaba decir a ella) como La gesta del nombre propio (2006) y Cumbia, copeteo y lágrimas (2007).

Rapisardi: “Lohana implicó una referencia de esa generación que puso sobre la mesa los temas de la desigualdad y la exclusión.”

lohana docuLohana tomó la posta en el reconocimiento de la identidad de su colectivo: en 2002 realizó una denuncia ante la Defensoría del Pueblo de CABA, cuando fue negada a dar clases como maestra en la Escuela Normal 3. En esa instancia consiguió que la Defensoría se incline a su favor y respete su identidad de género. Por otra parte, fue la primera travesti en trabajar para un partido político, al ser asesora de Patricio Echegaray en el Partido Comunista hasta 2002. Como integrante del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género, militó por la Ley de Identidad de Género, aprobada por el Congreso en 2012.

Desde 2013, estaba al frente de la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual, que funciona bajo la órbita del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.

Su militancia comenzó en los noventa y estuvo signada por reponer el tema de la violencia policial y la pobreza en la agenda LGTB. “Lohana implicó una referencia de esa generación que puso sobre la mesa los temas de la desigualdad y la exclusión”, sostuvo a Contexto Flavio Rapisardi, periodista, docente y militante por los derechos LGTB.

lohana trabajoAdemás de su ferviente militancia, Vázquez Haro, por su parte, la recuerda por su inclinación pedagógica: “Lohana era al mismo tiempo una compañera y una maestra; nos ha enseñado muchísimo porque nos ha dejado marcado el camino. La conocí en 2005 cuando ingresé a la Facultad de Periodismo de La Plata, en la presentación de su libro La gesta del nombre propio. Ese día me regaló un ejemplar, una biblia para la comunidad trans, el primer libro en la Argentina que da cuenta del estado que atraviesa la comunidad trans en su relación con el trabajo, la educación, la construcción de una identidad propia”.

Vázquez Haro: “Lohana era al mismo tiempo una compañera y una maestra; nos ha enseñado muchísimo porque nos ha dejado marcado el camino”.

Vázque Haro trae una frase de Lohana que le quedó: “cuando una travesti ingresa a la Universidad, le cambia la vida a la travesti; cuando muchas travestis entran a la Universidad, le cambian la vida a la Universidad”.

En la actualidad, marcada por la vuelta de posturas conservadoras desde el poder estatal, de transfobia y multiplicación de exclusiones de diversos tintes, Lohana “nos dejó un mensaje de alerta por ser muy discutidora. Hacía siempre un llamado de atención al tema de ‘acá estamos los y las pobres’”, señaló Rapisardi.

En una de sus últimas columnas en Página/12, en noviembre de 2015, como un mensaje premonitorio hacia esos dedos que señalan y excluyen, escribió:una sola cosa les digo: la van tener difícil con nosotros porque conocemos la libertad”.

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LA CARTA QUE DEJÓ A SUS COMPAÑERAS

“Queridas compañeras, mi estado de salud es muy crítico y no me permite reunirme personalmente con ustedes. Por eso quiero agradecerles sus muestras de cariño y transmitirles unas palabras por medio de la compañera Marlene Wayar, a quien lego esta posta. Muchos son los triunfos que obtuvimos en estos años. Ahora es tiempo de resistir, de luchar por su continuidad. El tiempo de la revolución es ahora, porque a la cárcel no volvemos nunca más. Estoy convencida de que el motor de cambio es el amor. El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo. Todos los golpes y el desprecio que sufrí, no se comparan con el amor infinito que me rodea en estos momentos. Furia Travesti Siempre. Un abrazo”.

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