Por Maximiliano Ceci

“No hay intensiones de que la causa prospere. Intentan justificar que la culpa la tuvo mi hermano. Él no está para defenderse, pero para eso estoy yo”, dijo a Contexto Maximiliano Cabrera, delegado del Taller de Estructuras de Astillero Río Santiago acerca de la causa que investiga la muerte de su hermano Ramón De Jesús Ramírez al ser aplastado por un ascensor que se encontraba reparando en el barco de construcción 79 del Astillero el pasado 25 de enero.

Ramírez, electricista en ARS, se encontraba reparando el ascensor en la grada I, junto a dos operarios, cuando el elevador se activó y lo arrastró del arnés hasta apretarlo con la superficie. “La caja del ascensor tiene tres botones. Uno para subir, otro para bajar y un tercero que funciona de seguridad. Nadie se explica cómo se movilizó el elevador. Los compañeros lo socorrieron de inmediato, pero como si estuvieran en una montaña. No había camillas ni cuellos ortopédico. Lo tomaron de los brazos y piernas y lo trasladaron”, contó a Contexto Adrían Rodríguez, abogado de la familia de la víctima.

Ramírez gritaba a cada paso. Llegó sin vida al Hospital Cestino. Cuando se supo del fallecimiento del operario, Prefectura valló el sector del accidente y la empresa decretó el asueto. Al mismo tiempo, ATE Ensenada demandó al cuerpo gerencial del ARS el pronto esclarecimiento de lo ocurrido y exigió otra reunión “para datos más concretos a fín de tomar medidas de seguridad del trabajo para que no vuelvan a ocurrir sucesos de similares características”.

“La causa ha avanzado muy poco. Se está llevando adelante mal la instrucción. Astillero quiere echarle la culpa a la víctima. Están realizando preguntas que son respondidas en la autopsia”, dijo Rodríguez, y agregó: “Dicen que invierten 20 millones en seguridad e higiene, pero no es verdad. Falta inversión real. Cuando entrás al buque te das cuenta de la magnitud. Tiene ocho pisos y se trabaja con todos materiales pesados. Las condiciones de trabajos son muy riesgosas para cualquier trabajador”.

Los principales reclamos que registraron los trabajadores fueron la falta de inversión tecnológica, políticas de seguridad e higiene y mantenimiento. “Ahora quieren comprar un cable del ascensor que hace tiempo se está pidiendo. La gente está muy caliente. Hace años que hacemos los reclamos”, explicó Cabrera.

Los trabajadores de Astillero, desde el miércoles pasado, frenaron las actividades y se mantienen en asamblea permanente hasta que el gremio dé una respuesta certera para aclarar lo sucedido en el buque. Hoy se desarrollará una nueva asamblea general para discutir los pasos a seguir. En la misma se espera una respuesta que todavía no se recibió del gremio.

“A pesar de las malas condiciones de trabajo, uno siempre está predispuesto a trabajar. Mi hermano siempre se comprometió con su trabajo. La semana pasada fue a trabajar y dejó a su familia”, concluyó Cabrera.