Por Leandro Gianello

Cuando Oscar Aguad, el inefable ministro de Comunicaciones macrista, describió a Martín Sabbatella como un “militante político”, quizás no tenía en cuenta la trayectoria del nuevo interventor por decreto de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA): el abogado Agustín Garzón.

Es que, si hablamos de militancia, Garzón, egresado de la Universidad Católica Argentina, ex legislador porteño y coordinador de Profesionales del PRO, no puede escindirse de su formación política en ese partido y sumó muchas estrellas al momento de las definiciones ideológicas que requerían denostar al kirchnerismo durante la campaña.

El perfil de alta exposición y la ligereza verbal que manifestó en diversas redes sociales antes de ser nombrado en el cargo a dedo por el presidente Macri dejan en clara evidencia la tendencia política de quien debe ahora velar por la aplicación independiente de leyes que regulan el sistema de medios en Argentina.

La nueva gestión está ahora encabezada por un ex Legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el PRO en reemplazo de Enzo Pagani, con un fugaz recorrido iniciado a mediados de octubre de este año y culminado a principios de diciembre.

Previamente, Garzón trabajó en la Secretaría General del Gobierno de la Ciudad, fue secretario letrado en el Consejo de la Magistratura de Buenos Aires y se desempeñó en la Corporación Buenos Aires Sur Sociedad del Estado, una organización para fomentar el desarrollo de los olvidados barrios del sur.

Ahora bien, si la principal crítica que surgía desde las filas del frente Cambiemos hacia Sabbatella era una supuesta animosidad “militante”, ¿qué hace en el cargo de interventor de la AFSCA alguien que obró como tal y describió en Twitter a la ex presidenta Cristina Kirchner como “ladrona”?

¿qué hace en el cargo de interventor de la AFSCA alguien que obró como tal y describió en Twitter a la ex presidenta Cristina Kirchner como “ladrona”?

Es curiosa la apreciación crítica con la que se ensañaron desde ese sector político hacia Sabbatella para justificar su remoción, pero vino como anillo al dedo para colocar frente a un organismo descentralizado y autárquico por 180 días a un verdadero “militante” del PRO, con poca o nula experiencia en medios y muy cercano al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Un pasado para borrar

Pero el paso de Garzón por las redes sociales, a pesar del intento sistemático de borrar los comentarios más polémicos, ha demostrado animosidad en reiteradas ocasiones, con críticas e insultos hacia el gobierno de Cristina Kirchner, calificando incluso de “chavista” la intervención de la AFIP al Grupo Clarín en 2009.

En su momento, el joven abogado de la UCA había llegado a considerar inconstitucional la Ley de Medios y, en cuanto a la AFSCA, sugirió directamente la renuncia de Sabbatella, pero esa propuesta –superada con creces con decreto mediante– le permitió iniciar una “caza de brujas” dentro del organismo cinco días después de asumir.

La remoción de Sabbatella vino como anillo al dedo para colocar frente a un organismo descentralizado y autárquico por 180 días a un verdadero “militante” del PRO.

Así, la intervención macrista en el organismo creado por la Ley 26.522 arrancó con los botines de punta de Garzón, despidiendo a quince funcionarios que estarían asociados a la gestión anterior, sumado a la posible baja de otros 55 nombramientos antes de fin de año y una auditoría.

Una intervención con todo

Días atrás, los trabajadores de la AFSCA denunciaron públicamente que no les habían permitido el ingreso al lugar con la excusa de un asueto administrativo, a la par que circuló un comunicado criticando al juez Julián Ercolini por haber prohibido el acceso a la directora de Fiscalización y Evaluación, Sabrina Frydman, y a su personal para cumplir con sus funciones habituales.

Es preciso recordar que el ministro Aguad anunció, además de la intervención establecida por el Decreto 236/2015, la “rebeldía” de Sabbatella, la fusión de la AFSCA y de la Autoridad Federal de Tecnología de la Información y las Comunicaciones, AFTIC, ahora en manos de Mario Frigerio.

La medida, además de ser “prorrogable” según se crea necesario, habilita a los nuevos responsables a revisar medidas implementadas por la gestión anterior que incluyen compras, contrataciones y, lo más importante, los controles de los planes de adecuación a la Ley de Medios.

Garzón tendrá libre camino para evaluar el presupuesto del organismo, analizar los procedimientos internos utilizados y relevar la totalidad de los procesos judiciales o administrativos en los cuales participa o está involucrada la AFSCA.

La batalla por mantener los espacios ganados se concentra en la variante judicial, resistiendo la intervención por esta vía –como la presentada anteayer por el Foro Argentino de Radios Comunitarias, FARCO–, y complementando las presentaciones con movilizaciones a la sede del organismo.