Por Contexto

Durante veinticuatro horas, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, “Chicha” Chorobik de Mariani, tuvo la certeza de que había encontrado a su nieta Clara Anahí, a la que viene buscando desesperadamente desde hace 39 años. La alegría se desencadenó luego de que María Elena Wherli se presentara con un estudio de ADN realizado en la ciudad de Córdoba, que indicaba la existencia de “un vínculo biológico por vía paterna con una probabilidad de 99,9%”.

Pero las certezas se desvanecieron el 25 de diciembre, cuando la información sanguínea se corroboró en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) –el único organismo público que conserva todos los perfiles genéticos de los familiares de los nietos apropiados durante la última dictadura militar, creado por Abuelas de Plaza de Mayo en el año 1984– y se certificó la misma información que la sede de Abuelas cordobesa le dio a María Elena en junio de este año: no existía vínculo familiar entre su sangre y la Teruggi-Mariani.

Es imperioso saber ahora qué sucedió: si fue un error motivado por el impulso de propiciar un encuentro o hubo algo más. Para eso, será necesario responder algunas preguntas. ¿Por qué María Elena Wherli fue a un instituto privado a realizarse los estudios de ADN una vez que el BNDG desestimó el parentesco? ¿Quién es el bioquímico que obtuvo resultados distintos a los del BNDG?

La respuesta a este último interrogante arroja un dato no concluyente pero sí sugestivo, al menos. El profesional que firmó el estudio es Juan Carlos Jaime, luego de que Wherli le llevara nuevas pruebas al Centro Integral de Genética Aplicada (CIGA), el cual dirige en Córdoba junto a Rubén Simonetta

Jaime es recordado mediáticamente por haber compartido trabajo con Ana María Di Lonarda en los peritajes del asesinato de Nora Dalmasso en un country en Río Cuarto. Esta información se agotaría en lo policial y no tendía relevancia para este relato si Di Lonardo no fuera también conocida como “la perito de la familia Herrera de Noble”, según recuerda Dante Leguizamón, periodista cordobés que conoce a Jaime desde que cubrió dicho asesinato.

La ex socia del bioquímico que firmó el estudio que presentó María Elena Wherli fue “echada” del Banco Nacional de Datos Genéticos “por haberse robado una computadora con datos de diferentes ADN.”

Di Lonarda se ganó ese apodo cuando fue perito de los hijos de Ernestina Herrera de Noble en la causa por la presunta apropiación ilegal de la viuda para la que supo trabajar Héctor Magnetto. Pero Leguizamón también advierte que la especialista formaba parte del BNDG, lugar del cual fue echada y denunciada “por haberse robado una computadora con datos de diferentes ADN que podría haber contenido datos de las personas que había en el banco genético de aquel momento, que son 66 menos de los que hay hoy”.

Hay un modus operandi que une la actuación de Jaime tanto con el caso Dalmasso como con el de Wherli, ya que en ambos las conclusiones de sus análisis fueron usadas para poner en duda entes estatales. En el crimen de la mujer, fue contratado por el abogado de Macarrón, uno de los acusados, para revisar los estudios de ADN. “Esos datos fueron enviados al FBI y al CEPROCOR, un laboratorio público estatal. Cuando llegan los resultados se encuentra un cromosoma del linaje Macarrón. Ahí aparece Jaime y empieza a poner en duda el resultado que habían obtenido estos dos organismos, y en aquel momento su firma estaba acompañada de la de Lonarda”, expresó Leguizamón.

Hay un modus operandi que une la actuación de Jaime tanto con el caso Dalmasso como con el de Wherli, ya que en ambos las conclusiones de sus análisis fueron usadas para poner en duda a entes estatales.

Entonces, es válido preguntarse de dónde sacó Wherli la información genética para poder acudir a un laboratorio particular. Según el biógrafo de Chicha Mariani, Juan Martín Ramos Padilla todavía hay muchas cosas que no cierran.

Por ejemplo, qué sangre fue la que se analizó en el laboratorio privado para llegar a esa conclusión. Mientras tanto, Jaime ratificó los resultados que obtuvo en los medios de comunicación. En diálogo con La Nación, explicó que analizaron dos muestras sin identificar de ADN femeninos derivadas por una profesional de Marcos Juárez, donde vive desde hace años Wehrli.

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“LA ENCONTRAREMOS O NOS ENCONTRARÁ”

Clara Anahí, hija de los militantes montoneros desaparecidos Daniel Enrique Mariani y Diana Teruggi, fue secuestrada de su casa en La Plata el 24 de noviembre de 1976, cuando tenía sólo tres meses de vida. Desde entonces, su abuela afrontó una lucha que lleva ya 39 años para encontrarla.

Padilla calificó de “error comunicacional bienintencionado” la difusión del encuentro: “Se trató de un comunicado apresurado debido a que personas bien intencionadas se dejaron llevar por la emoción”. Por eso, desde la Fundación Clara Anahí expresaron que, a pesar de la tristeza y el dolor, la búsqueda sigue intacta: “La encontraremos o nos encontrará”.

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