Por Roberto Álvarez Mur

A tan solo quince días de iniciado su gobierno, Cambiemos ya presentó su “revolución de alegría” con una dura represión acaecida sobre trabajadores de la planta avícola Cresta Roja, donde el cuerpo de Gendarmería apeló a camiones hidrantes y balas de goma para dispersar con violencia a los operarios que denunciaban el vaciamiento y la falta de pagos de la empresa, y mantenían su manifestación desde varios días atrás en la zona de Ezeiza. En tanto, la gobernadora María Eugenia Vidal ya hizo pública su defensa y justificación del operativo de represión.

“Están preparando el camino para un proceso de reinstauración de ajuste y persecución a quienes protestan. Este modelo neoliberal de transferencia de recursos de los trabajadores hacia los sectores más concentrados sólo puede cerrarse a través de la represión”, dijo a Contexto el referente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, quien aseveró que este tipo de medidas son el síntoma de “un ajuste terrible donde se pretende sacarle a los pobres y darle a los ricos”.

Asimismo, el titular de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Hugo Yasky, expresó a Contexto: “Estamos frente a un hecho gravísimo, que se nos presenta como el prólogo de una nueva etapa de políticas de profundos trastornos en amplios sectores del pueblo, donde están en juego las conquistas sociales adquiridas durante años y donde ya está en marcha un plan de acciones represivas contra la manifestación social”.

Yasky señaló: “El Gobierno ya tiene preparado un protocolo de directivas a sus fuerzas de seguridad, con el cual buscan establecer un discurso para justificar su accionar como si fuese un mero trámite, y no es otra cosa que la persecución y represión de la clase trabajadora”.

La CTA fue una de las principales entidades gremiales que remarcó su profundo rechazo al accionar de las fuerza de seguridad. Mediante un comunicado, la Central expresó que “el Gobierno nacional ha manifestado una inusitada velocidad para responder a las demandas de las grandes multinacionales y una pasmosa lentitud para resolver democráticamente los reclamos de los compañeros de Cresta Roja”, y definió la aplicación de la violencia por parte de las fuerzas policiales y de Gendarmería como “un antecedente de lo que se propone hacer”.

En tanto, Emilio Pérsico declaró: “Si bien este es un proceso que podemos leer también durante la década del noventa, y durante el 2000, el escenario hoy no es el mismo, y nos encuentra mucho más organizados, con una mayor conciencia política; nos encuentra empoderados, como diría Cristina. El pueblo va a ofrecer una importante resistencia y no va permitir que lo logrado se pierda. Este Gobierno viene a reinstalar un modelo de miseria, de desocupados, de volver a los comedores, y la respuesta hacia eso debe venir de la unidad popular contra este ajuste”.

“Los trabajadores van a defender las conquistas sociales de todo estos años. No vamos a permitir volver de un día para el otro a un Estado represivo luego de doce años de experiencia en un Estado de derechos y conquistas populares”, afirmó Yasky, y explicó: “De aquí en más, los sectores sindicales debemos concentrarnos en una unidad conceptual y definir de qué manera trabajaremos para trazar límites y evitar el avance de los intereses corporativos que pretenden imponer. Creo que nuestra prioridad debe estar en la defensa de paritarias libres y sin políticas de despidos, dos ejes muy sensibles”. Yasky remarcó que la unidad popular y la militancia deben tomar firmeza para “no caer en una trampa de supuesto pacto social”, donde los trabajadores siempre son los “convidados de piedra de políticas que muestran su beneficio sólo a las multinacionales”.

A instantes de que la represión a los trabajadores de Cresta Roja tomara repercusión pública, dirigentes, legisladores, sindicatos y centrales obreras se expresaron a través de medios de comunicación y redes sociales para repudiar el crudo accionar. Por otro lado, los diputados que representan al Movimiento Evita, Leonardo Grosso, Remo Carlotto, Lucila De Ponti, Araceli Ferreyra, Silvia Horne y Andrés Guzmán, presentaron un proyecto de ley para “proteger el derecho a la protesta social y a la manifestación pública”.

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ESTE MODELO NO CIERRA SIN REPRESIÓN

Los diputados nacionales del bloque del Frente para la Victoria-PJ expresamos nuestro más absoluto repudio a la represión que sufrieron hoy los trabajadores de Cresta Roja, que no hacen otra cosa que reclamar por sus derechos laborales, y reiteramos que este modelo liberal ortodoxo del presidente Macri no cierra sin represión de los trabajadores.

Asimismo, señalamos nuestra preocupación, ya que el Gobierno prometió a los trabajadores solucionar el conflicto laboral y en cambio envió a un contingente importante de Gendarmería para reprimirlos. El discurso del presidente Macri invita al diálogo y a la unidad de los argentinos, pero los hechos dicen lo contrario.

Por otro lado, estamos convencidos de que el presidente se equivoca si cree que el ejercicio del poder se consigue mediante el uso de la fuerza, reprimiendo los reclamos justos de los trabajadores.

Le pedimos al presidente Macri que reflexione y que realmente se comprometa al diálogo. Lamentamos que una vez más la realidad nos esté dando la razón con lo que anticipamos: cuando se gobierna de la mano del mercado, los principales perjudicados son los trabajadores y la única alternativa es la represión de sus justos reclamos.[/quote_recuadro]