Por Alejandro Palladino

En su edición de ayer, el diario El Día le dio voz a Roberto Di Grazia, el nuevo director de Control Urbano de La Plata elegido por el intendente Julio Garro, quien se pronunció en contra de la tracción a sangre que los carreros utilizan para trabajar en la recolección de cartones. Propuso canjear motos por caballos, una medida que ya fue lanzada en La Plata y en otros municipios, para lo que se utilizarían los ciclomotores secuestrados en el galpón de Control Urbano en 20 y 50. En su nota, el matutino platense resalta que “los cartoneros se resisten a dejar la tracción a sangre” y que son un “riesgo” para la circulación del tránsito. Ni las  condiciones de trabajo de los carreros, sus cooperativas o las condiciones insalubres del reciclaje preocuparon a la línea editorial del diario.

“No creemos en esta solución de cambiar motos por caballos por una cuestión técnica”, dijo a Contexto Elías González, secretario de la Asociación Civil de Cartoneros Trabajando por la Justicia Social, una entidad de Tolosa, en La Plata. “Después de ver los pro y los contra, nos dimos cuenta de que son más las desventajas: el mantenimiento de la moto, los repuestos, los gastos diarios como combustible; de cuántas cilindradas serán las motos; el carnet de conducir, el casco y el seguro. También es complejo por la franja etaria de los carreros, que son de temprana edad, y llegan a alcanzar los sesenta y setenta años. Arriba de sesenta años es difícil que se manejen en moto; incluso sería peligroso para ellos”.

“SON MÁS LAS DESVENTAJAS: EL MANTENIMIENTO DE LA MOTO, LOS REPUESTOS, LOS GASTOS DIARIOS COMO COMBUSTIBLE; DE CUÁNTAS CILINDRADAS SERÁN LAS MOTOS; EL CARNET DE CONDUCIR,  EL CASCO Y EL SEGURO. TAMBIÉN ES COMPLEJO POR LA FRANJA ETARIA DE LOS CARREROS. INCLUSO SERÍA PELIGROSO”. ELÍAS GONZÁLEZ, ASOCIACIÓN CIVIL DE CARTONEROS TRABAJANDO POR LA JUSTICIA SOCIAL.

A la hora de proponer soluciones, González sostiene: “una de las más viables que hemos analizado es incluir al carrero como uno de los eslabones principales en lo que hace al reciclado de la basura en la ciudad, teniendo en cuenta los grandes problemas que tiene la ciudad con la juntada de basura, como el basural contaminante de José Hernández”.

“Hay que incluir al carrero. Implementar la planta de reciclaje y aprovechar la cualidad del carrero para la separación de los residuos y así generar un laburo digno. El trabajo del carrero está muy estigmatizado. Lo asocian directamente con la pobreza. Eso es verdad sólo en parte, porque el carro y el caballo son una herramienta de trabajo, y sin ellas caerían en el último escalón de la sociedad”, concluyó.

“HAY QUE INCLUIR AL CARRERO. IMPLEMENTAR LA PLANTA DE RECICLAJE Y APROVECHAR LA CUALIDAD DEL CARRERO PARA LA SEPARACIÓN DE LOS RESIDUOS Y ASÍ GENERAR UN LABURO DIGNO.”

El caso de Víctor

Víctor es un carrero nucleado en la misma asociación civil que Elías González. Esta asociación, ubicada en 521 y 122, Tolosa, a pocos metros del primer tramo de la autopista La Plata-Buenos Aires, posee un comedor en el que se dan clases del plan educativo popular FinEs y también meriendas para los más chicos. A unos metros, frente a las viviendas sociales de este barrio, la basura se desparrama por el suelo.

“Me levanto todas las mañanas a las seis para hacer la selección de la basura –cuenta Víctor a Contexto, mientras señala los montículos que se apilan, detrás de los cuales los autos entran y salen de La Plata por la autopista–. “Después de eso, agarro el carro y salgo, a eso de las seis de la tarde, para volver a la noche y descargar acá o en fábricas. Quizás a muchos vecinos les moleste vernos circular, pero es nuestro trabajo y lo tienen que entender”.

Víctor reniega porque el municipio no lo consultó a él ni a ningún otro carrero sobre la medida a tomar anunciada por Control Urbano. Le duele que los medios de comunicación como El Día oculten su condición de trabajador y pongan el ojo sobre todo en la tracción a sangre de los animales y en “despejar” el tránsito de carros. Sin embrago, no se da por vencido: “estamos preparando una carta en la que vamos a expresar cómo vivimos, qué nos hace falta, qué actividades se hacen en el comedor. Hace unos años Garro estuvo en este barrio cuando era concejal; me conoce a mí. Vamos a sacar fotos para mostrarles lo insano que es toda esta basura, para que vengan a hacer una planta de reciclaje que sea trabajo para la gente del barrio, y que así sepamos qué piensan hacer con nosotros. Ya que tanto llaman al diálogo, que nos respondan”. Y agrega: “Si no nos contestan, pensamos salir a la calle”.

Víctor reconoce que la tracción animal no es lo ideal, pero es su herramienta de trabajo para darle de comer a su familia. Mientras habla, los carros entran al barrio después de sus recorridos cargados de bolsas que se descargan frente a la autopista en ese último rincón del Gran La Plata.

Sobre las motos, cree que no es una buena posibilidad por los gastos que supone, y porque muchos carreros no podrían manejarlas. “Hay condiciones antes que hablar de las motos, porque hay carreros que no saben leer ni escribir, y para poder utilizar la moto hay que sacar carnet, pagar el seguro y otras cosas más. No es hacer el cambio moto por carro y listo. Al carrero hay que educarlo. Estos temas queremos charlarlos con el municipio para ver qué solución nos da.”

Al tiempo que Víctor habla, otro carrero se acerca cabizbajo porque la Policía Local le sacó el caballo en 7 y 38. “Salimos a la calle y el protector de animales junto a la Policía nos saca el caballo. Ya nos da miedo entrar al casco urbano. ¿Qué hacemos en ese momento si nos sacan el caballo? Si me quitan mi herramienta de trabajo, ¿qué hago?, ¿dónde me están mandando?, ¿a hacer qué cosa? Yo con el caballo y el carro llevo el alimento a mi familia”.

Víctor sostiene que la solución está en generar desde el municipio una propuesta integral “que nos reconozca como trabajadores, que nos incluya socialmente. ¿Dónde y de qué manera nos van a incorporar”, lanza una y otra vez.“Que nos den trabajo, que nos integren al sistema, como hizo el Gobierno nacional anterior, que nos construyó estas casas. Para la mayor parte de la sociedad, nosotros estamos excluidos. El significado del carrero es la nada, porque el carrero no es considerado por nadie. Es el último eslabón de la cadena. Es considerado como el “negro” o el “delincuente”, o el que maltrata al caballo. Pero detrás de esa idea hay laburantes con las manos negras”.

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CARREROS EN LA MUNICIPALIDAD

Por otra parte, miembros de la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores se movilizaron ayer a Plaza Moreno para visibilizar su situación. En un comunicado, expresaron:

CARTONEROS“En el día de hoy, lunes 21 de diciembre, los carreros/as agrupados en la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores nos autoconvocamos en plaza Moreno para realizar una volanteada por una navidad carrera, para que nuestra voz sea escuchada. La mayoría de nosotros recorremos la ciudad en búsqueda de materiales en carros tirado por caballos. A estos últimos no sólo los consideramos una herramienta de trabajo, sino un miembro más de nuestra familia. Sabemos que este animal conlleva cuidados especiales, es por eso que ante las dificultades económicas de costearlos, nos hemos organizado para realizar en conjunto con la Facultad de Veterinarias jornadas de vacunación, desparasitación y demás cuidados que necesiten los caballos.

Es necesario que nuestro compañero de trabajo se encuentre en buen estado para salir a trabajar, y por lo tanto aclaramos que no estamos a favor del maltrato animal. A diferencia de lo que las protectoras difunden, sabemos cuidarlos, por lo que trabajamos alrededor de tres horas por día en un recorrido preestablecido, para no sobreexigir al caballo.

En nuestro recorrido cotidiano nos cruzamos con las protectoras de animales que, sin importar si el caballo está en buen o mal estado, nos los quitan con la complicidad policial. Nosotros compramos nuestros caballos, a través de largos financiamientos, y sin embargo corremos el riesgo de perderlo cuando salimos a trabajar. Al secuestrarlo nos dejan sin la posibilidad de trabajar y genera como consecuencia que no podamos llevar el plato de comida a nuestra casa, a nuestra familia.

Las protectoras criminalizan nuestra actividad, ya que sólo ponen énfasis en que los caballos maltratados son los de los carreros, despreocupándose de su utilización en otras actividades como las carreras del Hipódromo, ni en las jineteadas, entre otras, y aprovechándose de que somos los que menos tenemos.

Queremos el apoyo de todos los platenses para que las autoridades nos reconozcan como trabajadores, por el servicio público de limpieza que brindamos cotidianamente en la ciudad y el cuidado del medio ambiente, que permitan que circulemos tranquilos por la ciudad”.

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