Por Manuel Protto Baglione

Se conoció en las últimas horas una carta abierta escrita por José Dumoulin, párroco de la ciudad de Villaguay, donde anuncia su renuncia a dicha función y describe cómo la cúpula eclesiástica provincial protege a sacerdotes pedófilos y encubre distintas prácticas delictivas llevadas adelante por miembros de la curia.

Para entender la misiva que Dumoulin publicó en las redes sociales, es necesario remontarse a la denuncia que dos personas realizaron contra el cura Marcelino Moya el 29 de junio, por haber abusado de ellas en la década del noventa. Dumoulin, párroco de la misma iglesia Santa Rosa de Lima que dirigió Moya, patrocinó y promovió la acción judicial de las víctimas, y desde ese momento siguió buscando el apoyo de la Iglesia entrerriana para reconocer los abusos y avanzar con el litigio.

se Describe cómo la cúpula eclesiástica provincial protege a sacerdotes pedófilos y encubre distintas prácticas delictivas por parte de miembros de la curia.

La misiva, dirigida a monseñor Juan A. Puiggari, explica que la renuncia es por dos motivos. En principio, por “el modo y las actitudes” que el jefe de la Iglesia provincial “ha tomado con respecto a los casos que son de público conocimiento”.

Pero, además, Dumoulin abre la posibilidad de conocer una trama extendida de delitos, irregularidades y complicidades al insistirle a Puiggari “en la necesidad de madurar como presbiterio para poder ser auténticos y aclarar muchas situaciones que siguen siendo turbias, con respecto a comportamientos totalmente inapropiados de muchos sacerdotes con doble vida, que tienen mujer, hijos, son homosexuales, cometen del delito de la pedofilia, o el uso del poder y del dinero, como así también el problema referente al tema vinculado al fundamentalismo católico, que sigue estando presente con su modo particular, reductivo y hasta belicoso de entender el seguimiento de Jesús”.

muchos integrantes de la comunidad católica villaguayense se preguntan si alcanzará para conmover los anquilosados resortes de los pactos de silencio entre los sectores más conservadores y poderosos de la sociedad entrerriana.

En los noventa, un supuesto caso de exorcismo fue conocido por la canción que Fito Páez realizó inspirado en él. “Algo andará pasando, andará rondando por Villaguay”, cantaba en aquel entonces el rosarino. En tiempos en que el Papa Francisco plantea con gestos que es necesario renovar la Iglesia, y fundamentalmente su compromiso con el bien común, muchos integrantes de la comunidad católica villaguayense se preguntan si esta decisión de Dumoulin alcanzará para conmover los anquilosados resortes de los pactos de silencio entre los sectores más conservadores y poderosos de la sociedad entrerriana, para impulsar de una vez las investigaciones contra los sacerdotes abusadores.