Por Maximiliano Ceci

El Tribunal Federal de San Martín condenó a veinticinco años a los represores Santiago Riveros, ex jefe del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, y Rodolfo Feroglio, el ex director de la Escuela de Caballería y Jefe del Área Militar 430, por los delitos de lesa humanidad, incluidos delitos sexuales cometidos durante la última dictadura en la comisaría de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires). Las juezas Marta Milloc y María Lucía Cassain y el juez Diego Barroetaveña, los dos últimos en calidad de subrogantes, llevaron adelante el juicio oral que terminó hoy en las condenas de ambos represores.

Además, el tribunal dispuso una pena de doce años de cárcel para el tercer procesado en esta causa, el ex jefe de la seccional, Carlos Caimi, que fue juzgado también por delitos de lesa humanidad, aunque lo eximió de la responsabilidad de haber cometido los delitos sexuales por los que estaba acusado.

Este juicio fue el 13° inscripto en la denominada Megacausa Campo de Mayo, que juzga los crímenes de lesa humanidad cometidos en ese ámbito y que tuvo como uno de sus principales protagonistas al represor Santiago Omar Riveros. Se estima que durante el régimen militar pasaron más de cinco mil personas, de las cuales pocas sobrevivieron, por los centros clandestinos de detención dependientes de Campo de Mayo –que fueron cerca de ocho, de los cuales los más conocidos son “El Campito” y “La Casita”–.

Actualmente, aún se encuentran en espera otros trece juicios en el marco de esta megacausa, que ya fueron elevados a la instancia de juicio oral y público, pero que, en ningún caso, tienen todavía fecha de inicio.

De las catorce víctimas que integran el objeto del juicio, tres permanecen desaparecidas: se trata del ex concejal José María Castiñeiras, Alicia Ana Moscatelli y Ernesto Sirri. De los once sobrevivientes, cuatro (Ángel Ignacio Núñez, Héctor Pablo Barrera, Leonardo Calchinsky y Ricardo Ponteprimo) eran delegados gremiales de la metalúrgica BOPAVI, ubicada en el partido de San Martín, y fueron secuestrados dentro de las instalaciones de la empresa.

Primera condena para Caimi

Tanto Riveros como Feroglio y Caimi llegaron a la instancia de este proceso cumpliendo arresto domiciliario. Y, a diferencia de Riveros y Feroglio (con condenas o procesamientos en otras causas por delitos de lesa humanidad), para Caimi, ex comisario de la seccional Villa Ballester, la de hoy es la primera condena en su contra por su actuación durante la última dictadura.

“Fui ajeno a todo”, aseguró ante el tribunal el ex comisario, actualmente de ochenta años, luego de afirmar que, en aquella etapa, “parte de la comisaría” había sido “ocupada por personal de Campo de Mayo”.

“Hoy cada fuerza tiene su rol, pero en ese momento ellos estaban arriba y, por abajo, como el último orejón del tarro, estábamos nosotros”, argumentó el ex comisario, quien estuvo a cargo de la seccional Villa Ballester desde 1975 hasta 1977.

Tras el repaso de sus “33 años como policía”, que incluyeron –dijo– haber formado parte de “la custodia personal de (el ex presidente Juan Domingo) Perón”, se autodefinió como “un buen funcionario”.

Del otro lado del vallado que separaba a las partes del juicio del público general, escucharon sus dichos familiares de los tres desaparecidos cuyos casos son investigados en este proceso, algunas de las víctimas también con sus familiares y representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

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Detuvieron al prófugo De Marchi

de marchiEl represor Gustavo Ramón De Marchi, condenado a veinticinco años de prisión por delitos de lesa humanidad en San Juan, quien se encontraba prófugo desde hacía más de dos años, fue capturado ayer por la Policía Federal cuando caminaba por las calles del barrio porteño de Almagro.

De Marchi era requerido por la Justicia desde julio de 2013, luego de la fuga que protagonizó junto a Jorge Antonio Olivera, otro represor, del Hospital Militar Cosme Argerich donde era atendido por presuntas afecciones psiquiátricas, kinesiología y dermatología.

Ahora, De Marchi será regresado a San Juan para que cumpla con su condena, pero antes deberá comparecer ante un Juzgado Federal.

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