Por Alejandro Palladino

Organizaciones de derechos humanos, jóvenes y militantes conmemoraron ayer el 39º aniversario del brutal ataque perpetrado por fuerzas militares y policiales el 24 de noviembre de 1976 en La Plata, en el que asesinaron a cinco militantes de la organización Montoneros y secuestraron a la beba Clara Anahí, hija del matrimonio compuesto por Daniel Mariani y Diana Teruggi.

El acto se llevó a cabo frente a la casa (calle 30 entre 55 y 56), con sillas esparcidas sobre la calle y un nutrido número de personas que se acercaron para hacer memoria de uno de los crímenes más atroces de la historia de la ciudad. Estuvieron presentes las Madres de Plaza de Mayo Herenia Sánchez Viamonte y Adelina Dematti de Alaye, y las Abuelas Elsa Pavón y María Isabel Chicha Mariani.

“Conmemoramos a los compañeros asesinados y recordamos que hay una nieta que fue secuestrada en ese operativo, que todavía buscamos junto con los restantes cuatrocientos nietos”, dijo a Contexto una de las integrantes de la casa Mariani-Teruggi.

Entre 1975 y 1976, en la casa vivieron los militantes Daniel y Diana, padres de Clara Anahí, de tres meses de edad al momento de ser secuestrada por los militares. La abuela Chicha Mariani fue cofundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y en la actualidad busca a su nieta Clara Anahí, desde su Fundación Clara Anahí.

“En esta casa está toda la historia de mi familia, de mi hijo y de mi nuera, que era como una hija también, y espero que la casa esté viva siempre como lo está ahora, por el recuerdo de ellos y para que perdure la memoria, para que no vuelva a ocurrir nada parecido”, dijo Chicha Mariani.

“Me da inseguridad el futuro. Espero con toda mi alma equivocarme. ¿La encontraré o no a mi nieta? ¿Va a ser más difícil?”. Chicha Mariani.

“Me da inseguridad el futuro. Espero con toda mi alma equivocarme. ¿La encontraré o no a mi nieta? ¿Va a ser más difícil? Todas estas dudas me hacen un daño enorme, pero la presencia de tantas personas acá me hace mucho bien”, agregó. Y siguió: “Los militares terminaron con mi familia, por eso el afecto que siento alrededor en este acto, con cada gesto, palabra y visita que llega, es muy valioso para seguir buscando a mi nieta”.

El ataque

Al mediodía del 24 de noviembre de 1976, fuerzas militares cortaron el tránsito alrededor de las inmediaciones de la casa para evitar que se acerquen civiles y dispararon con armas de grueso calibre durante cuatro horas desde las cuatro direcciones. Masacraron a Diana Teruggi y a sus cuatro compañeros. Y secuestraron a su hija Clara Anahí. Daniel Mariani, pareja de Diana y padre de Clara Anahí, no estaba en la casa al momento del ataque. Fue asesinado en 1977.

La casa era uno de los tres centros operativos que la organización Montoneros tenía en la ciudad. Para no llamar la atención, la pareja de Daniel y Diana llevaba adelante un emprendimiento de conservas de conejos. Sin embargo, en la parte trasera de la casa, en un galpón cuidadosamente acondicionado y escondido, se imprimía la revista Evita Montonera, que informó y denunció desde la clandestinidad las desapariciones de personas, los “vuelos de la muerte” y la existencia de centros clandestinos de detención.

En el ataque estuvieron presentes, entre los más de cien efectivos, Ramón Juan Alberto Camps, jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y Miguel Osvaldo Etchecolatz, jefe de la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

39 años

En el acto del martes hablaron, entre otras personas, la periodista Ana Cacopardo, Cecilia Teruggi, prima de Clara Anahí, y los integrantes del equipo de guías de visitas de la casa, convertida en museo en 2011 y considerada sitio de la memoria.

La temática que fue eje en sus palabras fue la idea de fortalecer la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, de traer al presente lo ocurrido en los setenta y tenerlo cerca y vivo, en un momento político del país en el que los sectores conservadores ganaron terreno con el triunfo de Mauricio Macri. También se hizo referencia a modo de repudio al editorial de La Nación, que fomenta la impunidad de los militares genocidas y reivindica la teoría de los dos demonios como lectura política de los años setenta.

Desde la calle 30, la portada de la casa presenta un amplio boquete producido por una tanqueta militar aquel mediodía de 1976, y múltiples orificios de disparos de balas. “Como sitio de la memoria –dijo a Contexto Lucía Abattista, integrante del equipo de visitas–, en la casa queremos generar diálogo en los visitantes a partir de las demandas del presente de las situaciones que atravesamos. Ese pasado está muy vivo en cada pared de la casa. Es una historia dolorosa para los familiares, pero a la vez, para los que nos fuimos sumando con el paso de los años, es algo desde lo que construimos un relato social, histórico y político. Que la atrocidad que hicieron los militares, presente en las paredes, provoque discusiones en la actualidad”.

La casa Mariani-Teruggi fue declarada de Interés Nacional por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación en 2003, y también Monumento Histórico Nacional por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos en 2004.