Uno de los tantos puntos de la campaña de cara al balotaje en que se reflejan las distintas posturas políticas de los candidatos Daniel Scioli por el FpV y Mauricio Macri por Cambiemos es qué posición tomará el país en lo que tiene que ver con su posicionamiento político regional, que en los últimos años estuvo signado por los acuerdos con los países que integran el MERCOSUR y la UNASUR. Esto conllevó a conseguir mayores grados de soberanía económica, política y cultural, gracias al blindaje de esta integración latinoamericana contra las políticas neoliberales de sometimiento dictadas por Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial.

Oscar Laborde, director del Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL), que depende de la CTA de Hugo Yasky, explicó qué hay en juego para el futuro de los trabajadores argentinos en el próximo balotaje de acuerdo con los caminos que tome el país: la continuidad de las políticas regionales que sostiene Daniel Scioli, o bien las explícitas rupturas que trae Mauricio Macri con una subordinación a los organismos del capital financiero.

– En caso de ganar Scioli, ¿cuál es la importancia de continuar la alineación de Argentina con los gobiernos populares de América Latina como Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela?

– En el plano de la política internacional, como en tantos otros aspectos, se evidencia una marcada diferencia entre el FpV y Cambiemos. Scioli expresó como un compromiso que va a continuar con la prioridad de la integración regional en el MERCOSUR y en la UNASUR. La incorporación de Argentina a estos organismos nos permitió alcanzar un crecimiento del comercio interregional que posibilitó que Argentina afronte la crisis global que se desató en 2008. Además, este camino generó emprendimientos de integración productiva, de planificación de compras de medicamentos, de premeditación para la exportación de automóviles. Le dio a la región la fuerza que tiene un compromiso de fortalecer un mercado común.

En el plano político, estas alianzas regionales hicieron que podamos enfrentar de pie a los fondos buitre y reclamar por la soberanía de nuestras Islas Malvinas. Y hay que remarcar que  todo esto comenzó hace diez años, cuando le dijimos NO al ALCA de la mano de Néstor Kirchner, Lula da Silva y Hugo Chávez.

Del lado de Macri, la posición es otra: va a pedir la cláusula democrática a Venezuela por la prisión de Leopoldo López (político opositor del chavismo encarcelado con una pena de trece años por cometer en 2014 los delitos de instigación pública, daños de propiedad, incendio intencional y asociación para delinquir), consigna que defienden sectores de la extrema derecha. Eso que dijo Macri es una intromisión de un presidente externo hacia otro que fue elegido democráticamente, como Maduro. De esta manera evidencia lo condicionado que está por Estados Unidos. Por otra parte, piensa pedir en la Cumbre de Presidentes que se realizará en Asunción el próximo 20 de diciembre la expulsión de Venezuela del MERCOSUR, porque es lo que prevé la clausula democrática.

– ¿Qué implican esas decisiones para el futuro inmediato?

– Si te desprendés del acuerdo con Brasil y Venezuela, es una catástrofe. Es peor que la devaluación; significa que la garantía del comercio que venías desarrollando hace diez años con el MERCOSUR, que son una cantidad de exportaciones e importaciones garantizadas, quedan a la deriva. Volvemos a salir al mundo solos, cuando ya teníamos un comercio interregional muy fuerte.

– ¿Qué otros indicios de los posicionamientos de Macri llevan a fundamentar la posición que podría tomar en materia de política regional?

– Macri cultiva amistades con los candidatos de la derecha regional, como Aésio Neves (Brasil), Enrique Capriles (Venezuela) y Sebastián Piñera (Chile). Además, tuvo reuniones con la derecha europea y con la Fundación Libertad, que articula a la derecha de América Latina. Ha dicho que va a volver a tener una relación de privilegio con Estados Unidos, una relación que siempre ha sido despareja por nuestro sometimiento a sus intereses. Con los fondos buitre es público, notorio y reiterado que va a pagar de acuerdo a las reglas que impongan esos grupos. Esa medida es una bomba atómica sobre nuestra economía.

– Scioli, muy por el contrario, recibió el apoyo de los presidentes de la región Evo Morales, Rafael Correa, Dilma Rousseff y los ex presidentes Lula da Silva y José Mujica.

– Scioli ha dicho que va a continuar con las políticas de integración. Es fundamental en lo económico, porque hoy nuestra economía se afirma, a pesar de sus dificultades, en el comercio regional. Si ese comercio entra en crisis, estamos en graves problemas.

– Mientras Scioli basó su discurso tanto en su campaña como en el debate refiriéndose a los intereses de los trabajadores, Macri no menciona a este sector en sus propuestas.

– Se notó que Macri tuvo una preparación dedicada a no contestar esta temática trascendental para Scioli. Del debate, el que mejor quedó parado es Scioli por ese motivo. Macri no le contestó las preguntas que apuntaban a la generación de empleo. No planteó cómo va a defender la industria nacional ni el comercio regional. Lo que pretende hacer con la apertura y liberalización de los mercados, al igual que con el dólar, es liberar las importaciones y encarecer las exportaciones. El dólar va a subir y los productos producidos acá van a ser devorados por los de afuera. Evidentemente, los sectores que más van a sufrir estas políticas son el comercio interno y la industria nacional, y por lo tanto el trabajador.

Por lo tanto, lo que queda de esta campaña y del debate no es si le dio un beso o se puso o no corbata; lo que queda es que Macri no tiene un plan para defender al trabajador.

– Hay una palabra que usa Macri cuando habla de economía y es que vamos a recuperar la confianza: ¿qué significa esa confianza? ¿Confianza con quiénes?

– La confianza de la que habla Macri es la del FMI. Apunta a ganar el voto de confianza con sus representantes. Los argentinos aprendimos en estos últimos años que eso es un condicionamiento que beneficia a las empresas multinacionales. El rol del FMI no consiste en ser un árbitro. Claramente, el FMI tiene una concepción del capitalismo en el que las trasnacionales tienen que ser el motor central de la economía, junto con los grandes bancos.

Volver a ganar la confianza del FMI es volver a tener esa idea de  los grandes grupos económicos trasnacionales tirando nuestra economía de acuerdo a sus intereses de saqueo. Nosotros tenemos otra concepción que ha demostrado ser eficiente, que es un circuito virtuoso de un Estado interviniendo, una industria y un comercio funcionando, y esto posibilita que los asalariados  compren el producto nacional que genera que la empresa nacional funcione. Ese círculo en el que el trabajador gana un buen sueldo y compra productos de nuestra industria se interrumpe si traés productos de afuera al abrir importaciones. Ese es un círculo vicioso de la economía que cuestionó Scioli a Macri, y que este no contestó; y repito que eso es lo que más rescato del debate.