Por Maximiliano Ceci

“Creemos que es importante que el salón lleve el nombre de Irma porque personas como ella tienen que trascender a las generaciones”, dijo a Contexto Ana Perichinsky, presidenta electa del centro de estudiantes del Bachillerato de Bellas Artes, que, junto al centro de ex alumnos, invita a partir de las 14hs a la inauguración del salón de usos múltiples en el edificio La Noche de los Lápices, que llevará el nombre de la profesora de historia y ex directora Irma Ángela Zucchi, detenida-desaparecida la noche del 17 de noviembre de 1976 en La Plata.

“Creemos que es importante que el salón lleve el nombre de Irma porque personas como ella tienen que trascender a las generaciones.”

“La idea es que sea un acto informal, porque es más bien lo que le gustaba a ella. Sus clases las daba sentada con sus alumnos en círculo, porque planteaba que nadie era más importante que nadie”, agregó Perichinsky a 39 años de la desaparición de Zucchi.

“Tomamos la iniciativa de que el Salón de Usos Múltiples lleve el nombre de Irma Ángela Zucchi porque tenemos la convicción de llevar la memoria como bandera. Entendemos que no se reivindica la memoria como se debería. Se conmemora mucho a los desaparecidos sólo por ser desaparecidos, y no por militantes, que fue la causa de su desaparición”, dijo a Contexto Martina Tito, presidenta actual del CEBBA, en referencia a recuperar la memoria de la profesora desaparecida, dirigente gremial de la Juventud Trabajadora Peronista.

La llamada “profesora de los zapatos rojos” tenía 57 años cuando fue secuestrada y detenida en el centro clandestino de detención que funcionó en la Brigada de Infantería de la Marina Nº 3 (B.I.M. 3). “Creo que es importante la memoria de Irma Ángela porque es una docente que entregó su vida a la práctica política y reivindicó la docencia como un acto político. Se puede escuchar de muchos ex alumnos que destacan que fue una profesora que les enseñó a ‘pensar diferente’ y los incentivó a ‘buscar su propia voz’ para que los jóvenes ‘adopten su modo de ser protagonistas’”, agregó también a Contexto Leonel Fernández Pinola, docente y ex alumno del lugar.

“Sus clases las daba sentada con sus alumnos en círculo, porque planteaba que nadie era más importante que nadie.”

Zucchi fue profesora de Historia de varios de los veintitrés estudiantes de Bellas Artes desaparecidos, víctimas de la Noche de los Lápices, y ocupó un cargo directivo en 1974. “Hablamos mucho del 16 de septiembre, pero perdemos el eje de lo que debemos discutir. Por ejemplo, el edificio se llama La Noche de los Lápices, y, si bien se discute lo que pasó en la dictadura, esto no basta. Creemos que reivindicando a la profesora Zucchi abriríamos el debate”, reflexionó Tito, y agregó: “Julio López recordó haber compartido su detención con Zucchi. Esto nos permite hacer una revisión y tejer una red de lo que sucedió en La Plata”.

“Pero, eso sí, la profesora Irma Ángela Zucchi siempre estará vestida a la moda, diciéndole que sí a la vida. El general flaco con cara de rata no va a poder impedir jamás eso a nuestra recordada docente, se quedará mordiendo las uñas en su balcón mirando su iglesia castrense de Palermo”, escribió Osvaldo Bayer en la contratapa de Página/12 cuando en 2003 Zucchi apareció en una placa que colocaron en el viejo Bachillerato.

A su lado, mi mundo dejó de dividirse entre buena y mala gente, para polarizarse entre intereses mayoritarios y minoritarios.

“En un sentido, ‘flaca, fané y descangayada’, siempre me acompañará la imagen de Irma Zucchi, profesora de Historia. Cada vez que comenzaba la clase pedía alterar el orden de disposición de los pupitres con respecto a ella, porque ‘nadie debe sentirse más que nadie’. A continuación, proponía un tema y nos instaba a desarrollarlo sin haber estudiado. Razonar le interesaba más que escuchar nombres y fechas. A su lado, mi mundo dejó de dividirse entre buena y mala gente, para polarizarse entre intereses mayoritarios y minoritarios. Y por primera vez de la mano de Fanon escuché hablar de ‘guerras justas’”, recordó Chiqui Falcone, hermano de Claudia, una de las desaparecidas tras la Noche de los Lápices y ex alumno del Bachillerato de Bellas Artes.