Por Roberto Álvarez Mur

Resulta imposible no asociar la figura de Cecilia Rossetto con aquel “estás muy politizada” sentenciado por Mirtha Legrand durante uno de los clásicos almuerzos. Asimismo, la cantante y actriz de teatro y cine se presenta como una de las grandes referentes artísticas comprometidas con sus ideales políticos, y continúa con la herencia militante de tantos referentes como Cátulo Castillo u Homero Manzi. Rossetto, quien hoy se presenta en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, conversó con Contexto sobre las virtudes y riesgos de ser una artista con ideales políticos definidos.

– Además de tu trayectoria artística como cantante y actriz, sos reconocida por tu impronta ideológica y política ¿Creés que hay una conexión directa entre el tango como elemento cultural y expresiones políticas populares como el peronismo?

– Si bien el tango no ha sido un lugar estrictamente de militancia, existió la presencia de gente que adhirió en su momento al primer gobierno de Perón, como Homero Manzi, Cátulo Castillo, o el mismo Jauretche. De más está decir Hugo del Carril. Pero, en general, no es un ambiente muy vinculado a ciertos esclarecimientos sociales. Pero justamente Discépolo fue mucho más que un personaje del tango. Lo mismo que Hugo Del Carril, quien le acercó a Perón el libro Las aguas bajan turbias, escrito por un comunista, convertido en guión. Muchos en aquella época renegaron de ese libro, y fue el propio Perón quien le dio toda la libertad para desarrollar el guión como él quisiera. Fue un proceso paulatino la adhesión de muchas personas y artistas. Y para un artista, tener adhesiones a un proyecto o idea política se paga carísimo, sobre todo en los grandes medios.

– ¿A qué te referís con esta idea?

– Jorge Luz, por ejemplo, me solía contar lo maravillosa persona que era Hugo del Carril, al igual que la grandiosa Nelly Omar. Personas admirables, y que por su inclinación política sufrieron un montón. Fueron castigadísimos después del 55. El otro día unos periodistas, de esos de la tarde, me preguntaron si yo estaba de acuerdo o no con que a los artistas no les sería conveniente adherir a ninguna idea política porque eso podría perjudicarlos. Y yo les dije que por supuesto que perjudica, pero habemos algunas personas que estamos dispuestas a pagar ese precio. Uno ya sabe que adherir a ciertas ideas lo expone a los grandes medios con poderes vinculados a los grandes centros monetarios.

– Hoy te presentás en la Facultad de Periodismo de la UNLP. Hace poco estuviste también en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. ¿Qué perspectiva tenés de esta presencia del mundo académico en diálogo con el tango y con la cultura popular?

– Me pareció fantástico. En la Universidad Arturo Jauretche fue una experiencia maravillosa. Estar entre alumnos, conversar con ellos. Jóvenes que se encontraban estudiando medicina, ingeniería, enfermería, ciencias sociales. Gente de más de treinta años incursionando en carreras, que se han sentido incluidos. Yo no conocía ese lugar. Lo recuerdo y se me eriza la piel por la emoción, y creo que también por el temor de que esto no pueda continuar. (Cecilia se detiene en esa última frase. Y después vuelve sobre la Jauretche) El ambiente era muy popular. Eran muchachos de barrios de alrededor de la zona. Era muy conmovedor. Y el tango ahí presente como música de fondo, con esa poesía maravillosa que incorporaron a Manzi y Discépolo a la música de Buenos Aires. Luego de haber estado en países de diversas partes del mundo, las letras nunca dejan de sorprender por su dramatismo y la profundidad de sus metáforas.

Cecilia Rossetto se presentará en el aula anfiteatrada de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, a partir de las 17:30hs. Contará con el acompañamiento de guitarra (Cesar Angeleri), bandoneón (Walter Castro) y contrabajo (Mono Hurtado).

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