Por José Manuel Welschinger

Las alianzas y los apoyos internacionales son una muestra significativa de lo que cada candidato propone para su país. El caso de Cambiemos, cuyas propuestas políticas concretas aún permanecen indefinidas, no es la excepción. En 2014, Mauricio Macri recibió en la ciudad porteña una nueva visita de su mentor José María Aznar, presidente de España por el Partido Popular entre 1996 y 2004.

Aznar, abanderado ibérico del neoliberalismo, fue uno de los principales padrinos políticos de la candidatura presidencial de Macri, quien a su vez le devolvió el favor respaldando la campaña del PP en 2011, convocando a la comunidad española a que sufragiara por Mariano Rajoy: “Si hay alguien que va a saber recorrer el camino duro de la recuperación –sostuvo entonces el candidato por Cambiemos–, si hay alguien que va a saber cómo de esta crisis generar una oportunidad para el pueblo español, estos son los dirigentes del Partido Popular”. Sin embargo, aunque el PP consiguió el triunfo en las elecciones de 2011, el actual gobierno español se destaca por sus elevados niveles de desocupación y una aguda crisis secesionista.

Además de las declaraciones de apoyo mutuo, Aznar contribuyó con las ambiciones políticas del PRO en los congresos que su ONG (llamada FAES, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales) organizó en la Ciudad Autónoma en los años 2013 y 2014 foros en los que el candidato de Cambiemos pudo reunirse con el ex presidente chileno Sebastián Piñera, el ex presidente uruguayo Alberto Lacalle y el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, vinculado a la dictadura banzerista.

También hacia fines de 2014, Macri recibió la visita y el respaldo del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, a quien calificó como su referente personal en la lucha contra el narcotráfico. Aunque la relación profesional entre ambos se remonta a más de una década, Uribe pasó por el Río de la Plata en octubre para “dialogar sobre la situación económica y social de la Argentina y la región”, junto a Mauricio. La gestión de Álvaro Uribe, entre los años 2002 y 2010, se caracterizó por el crecimiento del paramilitarismo y el aumento de la presencia militar norteamericana en el territorio colombiano. Acerca de esa reunión, Macri destacó: “Con el narcotráfico no hay grises, y para combatirlo es necesaria la cooperación internacional”.

En marzo del corriente año, el líder del PRO celebró una reunión con las venezolanas Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano Leopoldo López, y Mitzy Capriles, esposa del ex alcalde de Caracas Antonio Ledesma, ambos referentes políticos de la derecha, actualmente bajo prisión por su participación en el intento de golpe de Estado que se conoció como “La Salida”, ocurrido en febrero.

Tras sostener que “No hay un Estado de derecho en Venezuela”, Macri subrayó su respaldo hacia la autodenominada oposición democrática. Su identificación con ese movimiento político quedó demostrada en el viraje discursivo en el que Macri incurrió durante su campaña, siguiendo el ejemplo del candidato único de la oposición venezolana, Henrique Capriles.

Ya en plena campaña electoral, en junio, el candidato de la alianza Cambiemos visitó en Jerusalem al reelecto Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. Además de comunicarle su apoyo y compromiso en la lucha mundial contra el terrorismo, Mauricio aseguró ante Netanyahu que, para la Argentina, “siempre ha sido una referencia muy importante el ejemplo de Israel, que es un pueblo de lucha y de trabajo”. Luego, le informó que los parlamentarios de su partido habían votado en contra del memorandum de entendimiento firmado entre Argentina e Irán.

TRAS CONOCERSE EL RESULTADO DE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 25 DE OCTUBRE, DOS NUEVOS APOYOS A CAMBIEMOS SE SUMARON DESDE BRASIL, CON LAS DECLARACIONES DEL ACTUAL REFERENTE OPOSITOR AÉCIO NEVES, Y DEL EX PRESIDENTE BRASILERO FERNANDO HENRIQUE CARDOSO.

Neves, actual senador por la socialdemocracia, se comunicó telefónicamente con Macri el domingo a la noche para felicitarlo por los resultados: “Quiero verlo presidente, para ayudar a América Latina a librarse del bolivarianismo”, le dijo el líder socialdemócrata, quien perdió en segunda vuelta las elecciones frente a Dilma Rousseff.

Alineados en la agenda de los opositores al populismo, Macri y Neves fueron los primeros en comprender la internacionalidad de sus ambiciones políticas, pronunciándose inmediatamente contra el encarcelamiento de los venezolano Leopoldo López y Antonio Ledesma. Hoy, es Aécio Neves quien reclama por el encarcelamiento de la presidenta de su país, acusándola de responsable directa del escándalo de corrupción conocido en la prensa como petrolao, causa en la que se encuentran involucradas todas las principales fuerzas políticas de Brasil.

El ex presidente Cardoso, por su parte, también se mostró atento a las repercusiones regionales de un eventual triunfo de Cambiemos. A días de conocerse los resultados del 25 de octubre, Cardoso declaró que sería “muy positivo para la Argentina que hubiera un cambio en el poder”, y declaró: “Creo que llegó el momento. Si una victoria de la oposición en la Argentina repercutiera además en las elecciones legislativas de Venezuela, sería una maravilla”.

Cardoso, quien gobernó entre 1994 y 2003, fue quien implementó a fondo las políticas neoliberales iniciadas en su país por Fernando Collor de Mello en 1990. Su gestión se destacó por la promesa de una estabilidad monetaria, que no alcanzó a lograr, mediante la contracción de un préstamo de 40 billones de dólares al FMI.