La odisea de alquilar en la Capital Federal

La odisea de alquilar en la Capital Federal

En la Ciudad de Buenos Aires los inquilinos son cada vez más y los propietarios una condición en descenso. Mientras tanto, el gobierno del PRO deja todo en manos del sector privado especulativo.

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Por Alejandro Palladino

Ser inquilino es una situación de apremio constante para los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que los propietarios son un grupo cada vez más reducido. La última Encuesta Anual de Hogares disponible (EAH 2014), realizada por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (DGEYC), sostiene que las casas habitadas por sus dueños descendieron del 56,4 al 54,7%, al tiempo que las que son alquiladas subieron del 29,86 al 32%. A nivel nacional, estos números indican que CABA es el distrito que más alquila de todo el país en proporción a su cantidad de habitantes.

La vivienda ociosa es patrón común. El censo de 2010 registró 341 mil viviendas desocupadas en la Ciudad. Esta estadística revela que una de cada cuatro casas está vacía. Este es otro premio para la capital del país: es el distrito con mayor proporción de viviendas ociosas y representa el 14% nacional.

A nivel nacional, estos números indican que CABA es el distrito que más alquila de todo el país según cantidad de habitantes.

Estos números incluyen las viviendas cerradas al momento de hacer el censo, y las oficinas, lo que reduce a 170 mil las viviendas disponibles. Si tantos perjuicios afectan a los inquilinos, ¿quiénes son los beneficiados?

“Lo que hace el Gobierno de la Ciudad es garantizar que el mercado inmobiliario pueda seguir haciendo negocios ilegales a costa de los inquilinos; cobran comisiones ilegales y nadie hace nada. El Estado está al servicio de los negocios concentrados mientras el inquilino se endeuda al sector privado”, afirma Gervasio Muñoz, referente del Frente Nacional de Inquilinos.

En CABA, las inmobiliarias hacen lo que quieren, gozan de libertad para asfixiar a los inquilinos, que “tienen que poner entre veinte y veintidós mil pesos cada vez que se mudan. Estas demandas altísimas tienen que ver con metodologías alarmantes, como los avisos de la inmobiliaria quince o veinte días antes que te tenés que ir porque no te renueva. Eso genera que tengan el total control de la situación y aumenten 30 o 40% los valores, y termines firmando cualquier cosa en el contrato ante la desesperación de no tener vivienda”, cuenta a Contexto Muñoz.

Como cortina de humo para su campaña, este año el PRO creó el plan Alquilar. Los números son los siguientes: gastó 80 mil en publicidad, hay 15 mil inscriptos y sólo diez créditos otorgados. Por otro lado, el Gobierno de la Ciudad, de 2007 a la actualidad, no ha construido una vivienda social. “Los que construyen son empresas cuyas propiedades están destinadas a sectores que especulan con la vivienda”, dice Muñoz.

Consultado sobre el escenario de balotaje, Muñoz contesta que “en caso de ganar, van a aplicar las mismas políticas de mercado en el país: en manos del mercado concentrado y especulativo”.

En el caso de la propiedad de la tierra, Muñoz sostiene que “son muy distintas las políticas del PRO.CRE.AR. y la Ley Federal de regulación dominial de la Vivienda (enviada al Congreso en septiembre por la presidenta CFK), porque han puesto en la agenda nacional la situación de la vivienda en manos del Estado”.

“en caso de ganar, van a aplicar las mismas políticas en todo el país: en manos de sectores  concentrados y especulativos.”

En el caso de la ciudad de La Plata, Germán Schierff, presidente de de la Asociación Platense de Inquilinos, indica que la situación no cambia mucho: “En el caso de Cambiemos, sabemos que la situación no la van a tocar porque para ellos es un asunto del mercado, no quieren avanzar absolutamente nada en esta problemática porque es ámbito exclusivo de lo privado”.

“Estamos al tanto desde nuestro espacio de que, en caso de ganar el FpV, las posibilidades son otras: el PRO.CRE.AR., la regulación dominial y la secretaría de la vivienda popular. Son espacios que trabajamos, y buscamos canalizar los reclamos por ahí. Aunque vemos con preocupación que no se nombre el tema en las campañas, se nos abre otro escenario como organizadores de los inquilinos”, concluyó.


 

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