Por Florencia Abelleira

Eva no duerme atraviesa los veinticinco años que van de 1952 a 1977 y se divide en los tres momentos por los que atravesó el cuerpo de Evita: la muerte, la desaparición y finalmente el entierro. Definida por su director, Pablo Agüero, como una “necropic”, la película cuenta con tres personajes principales: el embalsamador, el transportador y el dictador, caracterizados por Imanol Arias, Daniel Fanego y Gael García Bernal.

La película de Agüero refleja la profunda división que suscitó un personaje en la historia argentina, que fluctuó entre el amor incondicional y el reconocimiento de los humildes, y el intenso odio de la oligarquía nacional. El director dialogó con Contexto luego de ser estrenada en el 30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

– ¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

– La tentación está desde siempre, pero tenía que llegar el momento en que me atreviera a abordar un tema tan complejo y delicado. Fue un arranque de locura durante el Festival de Toronto de 2008, cuando presentaba mi primera película en los grandes festivales. El tema ha sido una tentación desde que oí la primera vez sobre esa historia, porque es extraordinaria y muy cinematográfica. Tiene todos los componentes oníricos de una película y la tensión de un thriller.

– El peronismo encarnado en las figuras de Perón y Eva se llevó muchas veces al cine, pero vos le encontraste un nuevo enfoque…

– La historia del cuerpo de Eva nunca nadie la había contado entera en cine. La particularidad de esta película es que trasciende el peronismo, y trasciende incluso la biografía de Eva, porque se trata de un símbolo. A partir de que ella está muerta, embalsamada y prohibida por los militares, se convierte en un personaje casi de cuento, como la bella durmiente, y al mismo tiempo en una parábola política, porque es una figura prohibida y cuya voz se sigue oyendo más allá de la muerte.

Eso trasciende el peronismo. La represión, por más brutal que sea, no puede acallar una voz que resonó en el pueblo.

“EVA SE CONVIERTE EN UN PERSONAJE CASI DE CUENTO Y AL MISMO TIEMPO EN UNA PARÁBOLA POLÍTICA, PORQUE ES UNA FIGURA PROHIBIDA Y CUYA VOZ SE SIGUE OYENDO MÁS ALLÁ DE LA MUERTE. ESO TRASCIENDE EL PERONISMO. LA REPRESIÓN, POR MÁS BRUTAL QUE SEA, NO PUEDE ACALLAR UNA VOZ QUE RESONÓ EN EL PUEBLO.”

– ¿Cómo fue la experiencia de coproducir con otros países?

– Yo hago películas de autor, pero que al mismo tiempo tienen un reconocimiento internacional importante. Voy naturalmente hacia el esquema de la coproducción porque son películas que no están destinadas a hacer millones de espectadores en un solo país, pero sí a un público exigente, que puede ser más minoritario pero que al mismo tiempo tiene la ventaja de ser universal.

– La película está filmada en planos secuencias, ¿por qué elegiste este recurso y cómo fue llevarlo a cabo?

– Es algo que me atrae mucho del cine, porque es un milagro que se produce de muchas cosas que están funcionando en un plano en un tiempo real cuando están sucediendo las cosas frente a cámara, y no están siendo fabricadas por el montaje. Eso tiene una magia particular y un efecto hipnótico. Eso desde ya es un gusto personal, pero además en esta película buscaba ese efecto porque tiene algo de espiritista: es la vida de una muerta y tenemos que estar cautivados todo el tiempo. Un plano secuencia es eso; es, por ejemplo, pasar jornadas enteras en la preparación, ensayando coreografías y filmar a último momento. Es la apuesta de que no salga nada, pero, si sale, sea un milagro.

Eva no duerme, de Pablo Agüero, en el Festival de Cine de Mar del Plata.
Eva no duerme, de Pablo Agüero, en el Festival de Cine de Mar del Plata.

– ¿Qué expectativas hay para esta edición del 30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata?

– No vengo esperando premios ni consensos porque es una película que soy perfectamente consciente que va a generar más debate que consenso. Mi expectativa es tenerla en el centro de la escena y que genere debate. Es para que le tiren flores o piedras. Esa es la función de la película, del cine y del arte.

“ME PARECE QUE ES UN PAÍS QUE LOGRA TENER INCORPORADA EN SU CINE UNA VISIÓN CRÍTICA DE LA SOCIEDAD, CONVERTIR EL CONTEXTO DE CONFLICTO SOCIAL EN MATERIAL DRAMÁTICO. AHÍ ESTÁ EL TESORO DEL CINE ARGENTINO.”

– ¿Cómo analizás a la producción cinematográfica nacional de estos últimos años?

– Hay muy buenos directores y técnicos en Argentina y toda una tradición del cine que estuvo interrumpida por varias dictaduras y boicoteada por situaciones socioeconómicas y políticas, pero tenemos una tradición que se ha profundizado en los últimos veinte años que está dando muchos frutos.

Me parece que es un país que logra también tener incorporada en su cine una visión crítica de la sociedad, convertir el contexto de conflicto social en material dramático. Ahí está el tesoro del cine argentino.

No es sólo ni propaganda política ni eficacia dramática, sino comprender que los conflictos sociales son un motor maravilloso para generar historias.