Por Rocío Quintana y Julián Manacorda

El jueves 29 de octubre se cumplen seis años de aquel maravilloso día, allá por 2009, en que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la implementación de una de las políticas públicas que más impactaron en la vida de millones de argentinos: la Asignación Universal por Hijo para protección social (AUH).

Esta iniciativa, que se impulsó desde el Estado nacional, tiene un objetivo claro: restituir derechos y poner en igualdad a toda la población. De modo que las familias que no cuenten con cobertura social y se encuentren en situación de vulnerabilidad social reciben una suma mensual por cada niño, niña o joven de hasta dieciocho años de edad, pero para ello es requisito fundamental presentar la Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación como garantía de los controles de salud (esquema de vacunación) y educación (asistencia de los niños y los jóvenes a la escuela).

Esta iniciativa, que se impulsó desde el Estado Nacional, tiene un objetivo claro: restituir derechos y poner en igualdad a toda la población.

Durante el año 2011 se realizó la Primera Fase del Análisis y la evaluación de los aspectos educativos de la AUH, impulsada por el Ministerio de Educación de la Nación. En la misma participaron seis Universidades públicas de todo el territorio nacional: General Sarmiento, La Plata, Misiones, Moreno, Patagonia Austral y Villa María.

Por la UNLP, la Facultad de Periodismo y Comunicación Social tuvo el honor de participar a través del Centro de Investigaciones en Problemáticas Socio-simbólicas Latinoamericanas “Aníbal Ford”. Si bien los estudios se llevaron adelante a tan sólo dos años de implementación de la AUH, se pudo constatar la incidencia positiva de la política pública en la vida cotidiana de los destinatarios y las comunidades educativas, que se vinculaba no sólo con la valoración de un aumento de la asistencia de los chicos y las chicas a la escuela y su sostenimiento, sino también con la percepción de cambios en las prácticas relativas a la salud, los consumos y la lucha por mejores condiciones laborales. Pero, sobre todo, la AUH ampliaba las trayectorias educativas de los más jóvenes abriendo nuevos mundos posibles.

Sobre la base de estos antecedentes se concretó, para el año 2013-2014, la Segunda Fase de la evaluación en la que participaron diez Universidades nacionales: Cuyo, Chaco Austral, General Sarmiento, La Plata, Misiones, Moreno, Patagonia Austral, Río Cuarto, Salta y Villa María, en la que nuevamente fuimos parte del proceso.

Esta vez, el análisis se centró en la idea de inclusión y de calidad con la política de la asignación, mediante estudios de casos que permitieron indagar en un nivel personal sobre los motivos y las creencias que subyacen las prácticas culturales, vinculados a la mejora del rendimiento escolar y a la calidad educativa.

Para ello, desde un enfoque biográfico, se recogieron las experiencias y las voces de jóvenes bonaerenses, haciendo foco sobre sus trayectorias educativas. Estos recorridos se narraron a partir de la manifestación sobre la articulación entre las elecciones propias, las trayectorias familiares y las propuestas institucionales disponibles para los jóvenes de los sectores populares que asisten al nivel secundario público, en un contexto aún marcado por las rémoras de décadas de hegemonía neoliberal que instaló los procesos de desigualdad social y educativa más profundos de nuestra historia.

A seis años de la AUH, celebramos que este trabajo se suma, pues, a la serie de publicaciones Políticas Públicas y Ciudadanía, recientemente lanzada por el Centro. Publicaciones que hoy se constituyen en documentos fundamentales para conocer y valorar la AUH en tanto pieza fundamental de un modelo que contribuyó a hacernos más democráticos e inclusivo, incluso a aquellos que hoy proponen que cambiemos.

Para acceder a los documentos, clickear aquí: http://www.centroanibalford.com.ar/