Por Alejandro Palladino

Contexto entrevistó al politólogo Sergio Morresi, coautor del libro Mundo PRO, que se adentra en el estudio de la composición política del partido de Mauricio Macri. La supremacía del mercado y lo privado en la vida social, las nuevas formas que asume la derecha en sus estretegias, y las borrosas consignas de Cambiemos durante la campaña, son algunos de los temas abordados.

– ¿Cómo entiende Cambiemos el rol del Estado?

– De acuerdo a su gestión en el gobierno de la ciudad, el PRO sostiene un Estado presente pero apuntalado a corregir al mercado más que a intervenir, reemplazar u orientarlo. Desde ese punto, no es un Estado mínimo, está presente, pero su perfil se dirige a corregir las desviaciones del mercado, para apuntalarlo y hacerlo más eficiente. Una anécdota ilustra la situación: durante la crisis de 2001 se hizo la campaña “El hambre más urgente”, hecha por varias ONG y personalidades públicas. Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003, tomó esta agenda haciéndose cargo de la problemática desde el Estado. Mientras que para el PRO, por el contrario, era algo que tenía que resolver la sociedad civil, arreglarse por sí misma. Buena parte de lo que el kirchnerismo entiende como tarea indelegable del Estado, para el PRO es algo a resolver por la sociedad civil por sí sola.

– ¿Cuál es la función del mercado en la relación con el Estado?

– Para la mayoría de los integrantes del PRO, el mercado es la mejor forma de optimizar los recursos; lo más importante es el mercado, aunque sin descuidar la presencia del Estado. ¿Cómo se conjuga eso? Se conjuga con ese Estado que viene a ayudar al mercado para optimizarlo.

– ¿Eso se puede leer como una experiencia que tomó el PRO a partir de las privatizaciones que desarmaron al Estado en los noventa?

– Uno de los puntos que trabajamos en el libro es si los funcionarios y demás representantes del PRO estaban de acuerdo o no con la siguiente pregunta: ¿Las privatizaciones fueron una política rara? La mayoría dijeron que no fue una política rara; estuvo mal implementada pero estaban de acuerdo. Sostienen que si las privatizaciones se hubieran hecho bien podrían haberse quedado y profundizado.

– ¿Cómo entiende la política el PRO a partir de la lectura de las consignas de Cambiemos durante la campaña: “no somos ni de izquierdas ni de derechas”, o “convocamos a todos los argentinos”?

– El PRO se define como un partido pragmático, no es un partido ideológico como fueron partidos históricos de la derecha argentina, como por ejemplo la UCeDé, que era muy ideológico con su doctrina a defender. El PRO no tiene eso. Se definen como no ideológicos, como post-ideológicos. Dicho esto, hay detrás de esta estrategia una idea de lo que es hacer política que está vinculada a la gestión y la administración empresarial, que tiene que ser eficiente, no conflictiva. Lo que sucede es que, a pesar de eso, el PRO es un partido que puede asociarse a la derecha. Por ejemplo, pertenece a organizaciones internacionales como la asociación Atlas, que es una fundación dedicada al pensamiento neoliberal.

Con respecto a las posibilidades de ajuste, como característica propia de los gobiernos neoliberales, lo que Cambiemos ha propuesto públicamente es que a partir de la realineación de Argentina en la geopolítica, abandone las relaciones vinculadas a América Latina y a potencias como Rusia y China, y se oriente a una línea más clara con Estados Unidos y la Unión Europea. Ese posicionamiento generaría confianza en los mercados y vendrían inversiones, y con esas inversiones no haría falta un ajuste grosero, pero sí retoques. Eso es lo que dijeron. De todos modos, estas son conjeturas, porque Cambiemos no anunció todavía su equipo económico, que tiene en Carlos Melconian al referente ortodoxo del neoliberalismo y posible ministro de Economía si triunfan.

– El PRO nació post crisis de 2001 sustentado en los clases medias acomodadas y altas. ¿Cómo se explica que se haya expandido tanto hasta alcanzar el 34% de los votos a nivel nacional?

– Yo creo que afirmar que el PRO nació como una expresión política de clases medias y altas es un error, porque si uno mira desde la primera elección en CABA, repitió lo que algunos llamaron “Alianza menemista”, es decir, mucho voto en los sectores altos y los bajos y rechazo en los medios. Con el tiempo, lo que ocurrió fue que las clases medias que se fueron alejando del kirchnerismo el PRO las fue tomando.

– ¿Cómo se dio ese proceso de crecimiento?

– Macri tuvo de entada un interés por lo popular, lo plebeyo, incorporando ex peronistas y con su figura de ex presidente de Boca Juniors. Por esto no responde al perfil de la vieja derecha argentina, muy alejada de todo lo popular. No es que un grupo elitista utiliza a un grupo plebeyo. Son esos dos grupos los que hacen potente al PRO: recupera la “Alianza menemista” y la amplía. El caso de Miguel Del Sel y otros personajes no vinculados a la política es otro recurso para captar votos populares. También recurrió a acuerdos con partidos que rechazaba, como el radicalismo, porque no alcanzaba con las figuras de referentes famosos. Ese fue otro paso.

Además, la sociedad no vota sólo en términos de centroderecha o centroizquierda. La política desde la gestión y no la conflictividad fue importante en los municipios administrados por el PRO. Alguien que dice que no le interesa la ideología, que le interesa solucionar problemas, resultó atractivo. Ese fue otro motivo.

– La consigna de Cambiemos, ¿cómo logró obtener tantos votos explicando tan poco sus propuestas concretas en la campaña?

– Cambiemos no hizo distinción sobre cómo serían sus medidas políticas o quiénes formarían parte de su gabinete (mucho menos el PRO en su interior). El FpV fue más explícito en cuanto a sus objetivos y sus representantes en caso de ganar. No es inusual que en las campañas políticas argentinas se generalice y aclare poco, pero en este caso las diferencias entre uno y otro son más claras. En Cambiemos quedó todo muy nebuloso, y ahí el contraste es más notorio.

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Mundo PRO

Mundo PRO libroEn su libro Mundo PRO, Sergio Morresi, junto al sociólogo Gabriel Vommaro y el periodista Alejandro Bellotti, consultaron al 70% de los cuadros de funcionarios del PRO que ocupan cargos en el gobierno porteño, en 2011. Estos son algunos resultados reveladores del principal partido de Cambiemos:

– El 60% considera que el mercado tienen el mecanismo más eficaz para asignar recursos.
– El 40% considera que la educación sólo debe estar disponible para quienes la pueden pagar.
– El 73% está en contra de la idea de que las privatizaciones de los noventa fueron un fracaso.
– El 77% considera que hay que controlar más la inmigración.
– El 92% piensa que es necesario un mayor control de la protesta social.
– El 60% está en contra de legalizar el aborto.
– El 62% está a favor de la idea de que “en materia de derechos humanos se debe mirar hacia adelante, no hacia atrás”.
– Casi el 80% se mostró de acuerdo con la frase: “Un país es como una familia, no se puede gastar más de lo que entra”.
– La mayoría se ubica en el centro del espectro político. Los radicales se sienten más de izquierda y los que provienen de partidos como la UCeDé, de derecha.

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