Por Ernesto Alonso

Néstor para nosotros significó el encuentro con un dirigente político que nos devolvió la esperanza de recuperar, con la acción política, lo popular y lo nacional; la posibilidad de construir una Argentina más inclusiva, más justa y con más memoria. Su figura integró al país para salir del infierno neoliberal de 2001 y saldar las deudas y las grietas que ese proceso político dejó en nuestra sociedad.

Hoy, evocando a Néstor, nos viene la preocupación de lo que sería el regreso a ese pasado en el cual sufrimos tanto; porque sería muy perjudicial retomar las políticas de los años noventa, todo lo que produjo el vaciamiento del menemismo y la entrega de los recursos naturales, sin tomar posición en la defensa de nuestro país y nuestro pueblo.

Néstor fue la persona que nos dio esa bocanada de oxígeno en América Latina cuando le dijo NO al ALCA, plantándose contra el imperialismo para redirigirnos hacia un proceso de recuperación soberana, hegemónica, para decidir sobre nuestro propio futuro. Con él volvió la cuestión de Malvinas, el reclamo que nuestro pueblo viene haciendo desde la ocupacion en 1833, y que hoy continúa Cristina. Gracias a ellos, hoy Malvinas es una causa regional contra el neocolonialismo.

Hay un antes y un después de su llegada al gobierno: efectivamente, en 2004, por decisión política de Néstor, las políticas públicas hacia el sector de los excombatientes nos devolvieron la dignidad y el respeto. Fueron los aumentos de las pensiones, la asistencia pública, los programas de salud. Hoy ya no vemos a ningún compañero mendigando por los trenes, tocando timbres, vendiendo en la calle.

Tuvieron que pasar veinte años prácticamente para que se diera esa reparación histórica; la de aquellos soldados que, siendo muy jóvenes, fueron enviados a la guerra por una dictadura. Hoy estamos amparados por el Estado, somos reconocidos, y no quedan ex combatientes sin trabajo.

Empezando por casa, la cuestión de Malvinas creció en la agenda hasta llegar a la discusión internacional; que nos permitió llegar a esta visión de nuestro país como un país bicontinental. Hoy Argentina es Malvinas, el Atlántico Sur con sus islas, y la Antártida. Néstor tuvo una visión, y gracias a su formación política e ideológica entendió la importancia estratégica de la defensa de nuestra soberanía. Poniendo eso en visibilidad, no sólo ante los argentinos sino también ante el mundo, volvimos a hablar de la defensa de nuestro futuro: porque en Malvinas está puesto el futuro del país, de las nuevas generaciones, que está mirando hacia el sur.