Por Jorge Elbaum

El componente característico del kirchnerismo siempre fue una gran apuesta por la diversidad. Néstor quería lo multicultural y lo multiétnico, que se expresa en las leyes de género y muchas otras leyes inclusivas.

Néstor fue un tipo que tuvo una excelente relación con toda la comunidad judía. Lo demostró muchas veces en los primeros años de su gobierno, yendo a actos y participando de las festividades: pero, cuando las instituciones comunitarias de derecha vieron su definición hacia el latinoamericanismo, comenzaron a segregarlo.

Desde esa derecha, se lo discriminó fuertemente cuando entendieron que venía en serio, cuando vieron sus vínculos con Hugo Chávez y Evo Morales. Eso fue imperdonable para la derecha israelí, la derecha republicana y la derecha a secas, porque la derecha es unívoca.

Él rompió las reglas de la continuidad en el juego de la política argentina. Justamente, lo que logró fue poner un punto y aparte para empezar una nueva etapa del sistema político, con un componente renovador y distinto a lo que venían siendo las construcciones políticas de nuestro país. Ese fue su aporte fundamental. Trajo una nueva construcción y un nuevo contenido, que es lo más importante. Rompió con profundas continuidades de signos y símbolos conservadores.

* Sociólogo, ex director ejecutivo de la DAIA.