Por Facundo Nolasco

2 de agosto de 2003, ese fue el día en el que la historia que me marca empezó. Néstor Kirchner, electo presidente con el 22%, asume un 25 de mayo de 2003. Ese año, yo, Facundo Nolasco, iniciaba el segundo año de mis estudios de música con un contratiempo, no tenía instrumento propio para poder estudiar correctamente y avanzar a la par de mis compañeros en el aprendizaje; mi familia, de clase media baja, al igual que cientos de familias, fuimos afectados por la crisis económica que azotó nuestro país. Por tal motivo, la posibilidad de adquirir un instrumento propio era prácticamente inalcanzable.
Un 2 de agosto de 2003, ese fue el día en que conocí a Néstor, en una localidad muy pequeña llamada Posta de Hornillos de mi provincia Jujuy, el día en que me acerqué a él y humildemente me escuchó y me leyó en una simple carta que lo único que pedía era ayuda para poder cumplir el sueño de mis nueve años, y actual sueño, de ser músico y perfeccionarme en una de las artes más magníficas que existen, la música. Y esa ayuda, ese pedido, fue escuchado, fue atendido y fue tomado en cuenta. Meses después de que me acerqué a Nestor llegó un paquete con un remitente particular, Presidencia de la Nación. Era indudable que ese instrumento tan necesitado había llegado y con él toda la confianza y el compromiso de estudiar y seguir adelante y cumplir el sueño de ser músico. Néstor nos propuso un sueño, una nación con todos y para todos, nos propuso soñar y creer, nos propuso crear una nueva gran nación, y esas palabras no fueron vacías, esas palabras se pueden tocar en todos los logros. Mi historia es una más de las miles que hay en nuestro país, una de las miles que lo tienen a él como actor principal. Somos miles los que hemos conocido la parte más humana de Néstor.
Hoy por hoy, cuando toco mi violín, pienso en las miles de personas que te conocimos, en las miles de personas que aún te lloran y honran trabajando por el sueño y legado que nos dejaste, el de una Argentina más inclusiva, más justa y más equitativa. “Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo”. Hasta siempre compañero.