Por Alma Carrasco

La última década en Argentina tuvo como protagonistas indiscutidos a los jóvenes. Ya sea por las posibilidades de crecimiento, por el espacio que ganaron en las calles, los altos cargos gubernamentales que llegaron a ocupar, o bien por convertirse en los principales impulsores de un proyecto político y económico diseñado para el progreso de su generación.
Luego de más de una década de vacío institucional y ausencia total del Estado, el estallido económico de 2001 llevó a la población a ocupar las calles para reclamar por sus derechos, y desde entonces la política, como herramienta de transformación social, volvió a ocupar un rol fundamental en el desarrollo y crecimiento de la nación. La llegada al poder de Néstor Kirchner en mayo de 2003 significó, en este aspecto, el advenimiento de nuevas formas de ver y entender la militancia. Producto de ello son los cuadros políticos que conforman jóvenes como Axel Kicillof, Wado de Pedro, Mariano Recalde, Andrés Larroque, Juan Cabandié y, por supuesto, Máximo Kirchner.

En la campaña que se llevó a cabo de cara a las elecciones generales que se celebrarán el próximo domingo, los candidatos del Frente para la Victoria salieron a recorrer los barrios, a copar las plazas y otros lugares públicos con el objeto de llegar a la gente, de crear vínculos con los vecinos y fortalecer el trabajo que a diario realizan las agrupaciones políticas en cada punto del país.
“Sé que han hecho una campaña muy personalizada, que es como creo que deben ser las campañas. Bajar un poco de esa cosa actuada en la TV, de gente que habla mirando a la pantalla, diciendo que va a hacer tal cosa, tal otra. Me encantó esa campaña callejera de salir a hablar a la gente y que la gente te pueda preguntar y discutir”, afirmó Cristina Fernández de Kirchner durante el último acto electoral del oficialismo en Capital Federal, donde el ministro Kicillof cerró su campaña como primer candidato a diputado.

En esa misma línea, donde además reivindicó las figuras de los jóvenes que se convirtieron en las nuevas caras de la política nacional, Cristina afirmó que ella cree en esa forma de hacer y construir la política: “tengo la convicción absoluta de que hemos construido un país que disfrutan los 40 millones de argentinos, aun aquellos que por ahí no se dan cuenta y creen que todo lo que han logrado es solamente el esfuerzo personal y no es también el marco de políticas que un país brinda de oportunidades a sus ciudadanos”.

Hoy, la militancia se traduce en la capacidad de verse en el otro, reconocerlo como tal y hacerlo formar parte, de dignificarlo. Hoy, los jóvenes quieren participar y no mirar a un costado, quieren hacerse cargo, convertirse en hacedores y transformar la realidad que los rodea. Hoy, el Estado les da esas y muchas otras posibilidades y herramientas para poder erigirse en los verdaderos protagonistas de un sistema político que les abrió las puertas para que se apropien de los espacios públicos y de todos los escenarios de la vida política.