Por Florencia Abelleira

¿Las víctima de los femicidios son sólo las mujeres? Cuando son asesinadas, ¿qué ocurre con sus hijos? Estas preguntas se hicieron desde la organización La Casa del Encuentro y a partir del relevamiento de datos que realizaron desde el Observatorio “Marisel Zambrano”, que depende de este espacio feminista, se encontraron con que entre 2008 y 2014 quedaron 2.146 hijas e hijos sin madre, víctimas de los femicidios. En su informe anual de 2014, especificaron aún más las cifras: unos 330 hijos e hijas perdieron a su madre el año pasado por un femicidio. Siendo 200 los menores de edad, 79 los adultos registrados y 40 sin registro de edad ni sexo.

“A partir de este estudio, empezamos a analizar la situación de cómo quedan esas víctimas colaterales de la misma violencia, y allí nos dimos cuenta de la ausencia que hay de una asistencia integral a estos menores de edad que quedan en manos de las familias, donde en muchos casos no tienen los recursos económicos suficientes para poder llevar adelante el nuevo proyecto de vida para ese niño o niña”, explicó Fabiana Tuñez, directora de La Casa del Encuentro.

Por eso, están impulsando el proyecto de Ley Brisa, una iniciativa que busca un apoyo integral a estos niños y niñas que quedan huérfanos, que incluye principalmente una ayuda económica mensual y la cobertura de una obra social “para que esas niñas y esos niños sean atendidos no solamente desde lo físico, sino también desde las secuelas psicológicas que quedan en ellos”. Según relató Tuñez, la Ley Brisa es una compensación y un reconocimiento económico para hijas e hijos víctimas de femicidios. “No es una asignación ni un subsidio, y proponemos que el monto sea no menor a una jubilación”, aclaró.

Según relató Tuñez, la Ley Brisa es una compensación y un reconocimiento económico para hijas e hijos de mujeres víctimas de femicidios. “No es una asignación ni un subsidio y proponemos que el monto sea no menor a una jubilación”.

El proyecto lleva el nombre de “Ley Brisa” para recordar el caso de Brisa Barrionuevo, una niña de tres años que vive en Moreno junto a sus hermanos gemelos, Elías y Tobías, de siete años. Su madre, Daiana Barrionuevo, fue asesinada a golpes el 20 de diciembre pasado y su cadáver arrojado a un río dentro de una bolsa. El femicida, su marido, quedó detenido cuando se encontró el cuerpo, el 10 de enero de este año, y desde entonces Brisa vive con su tía, que tiene tres hijos, y con su abuelo materno. “El nombre Brisa es un emblema porque es un abuelo viudo que se ha hecho cargo de Brisa y sus hermanos en una situación realmente muy alarmante en cuanto a lo económico”, explicó Silvina Molina, integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (RIPVG), que, en conjunto con la organización Amigos del Alma, que nació en 2003 con el objetivo de solucionar el déficit de refugios para víctimas de violencia familiar, impulsan también el proyecto.

cada semana son seis las niñas y los niños a quienes les matan su madre. En la mayoría de los casos, sus padres resultan detenidos por ser responsables de esos femicidios. Los chicos quedan desamparados.

En promedio, cada semana son seis las niñas y los niños a quienes les matan su madre. En la mayoría de los casos, sus padres resultan detenidos por ser responsables de esos femicidios. Los chicos quedan desamparados y dependen de otros familiares, o, en el peor de los casos, son trasladados a hogares o institutos de menores. “En teoría, la tutela del padre queda suspendida, pero no la pierde. Ni bien recupera su libertad, puede pedir la patria potestad de forma plena. Tal es el caso de Adriana Marisel Zambrano, que fue asesinada en Jujuy y su hija tenía en ese momento nueve meses. La Justicia jujeña lo condenó a tan solo cinco años de prisión y hoy está reclamando la tenencia”, ejemplificó Tuñez.

Víctimas colaterales

Los impulsores de la Ley Brisa también presentaron previamente otro proyecto que implica la pérdida automática de la responsabilidad parental del femicida condenado. “Una ley va de la mano de la otra. Estos dos anteproyectos no son contra nadie, es para garantizar los derechos de los niños a vivir una vida libre de violencia”, dijo la directora de La Casa del Encuentro.

Además del apoyo de la sociedad, el proyecto tuvo algunos avales políticos, como de parte de Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, quien indicó: “A principios de este año, Daniel Scioli firmó el compromiso con las mujeres con el #NiUnaMenos. En el apartado que se presentó el 3 de junio, entre los reclamos que hay, se encuentra la necesidad de un proyecto de ley que ampare a los hijos e hijas de víctima de femicidios. Por eso, cuando esté en la Cámara de Diputados, voy a apoyar para que se sancione esta ley”.

Desde la RIPVG, Molina expresó que “desde la Red estamos difundiendo la temática para que cuando La Casa del Encuentro presente el proyecto ya esté instalada en la sociedad y se sepa de qué se trata. El gran desafío es sostenerlo en agenda para cuando sea tratado en el Congreso”.

Para Tuñez, esta problemática requiere de una resolución urgente, porque, si bien las víctimas directas son las mujeres, también hay víctimas colaterales detrás de cada uno de los casos de violencia de género. Por eso, explicó que el año que viene “vamos a ir muy fuertemente para que tanto la pérdida de la responsabilidad parental como el proyecto Brisa se conviertan en ley en la próxima asamblea legislativa”.

Como sostuvo Osvaldo Barrionuevo, abuelo de Brisa: “La Ley Brisa va a salir, porque tanto dolor se va a transformar en vida y en derechos”.


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