Por Roberto Álvarez Mur

Emilio Pérsico, titular de la Secretaría de Agricultura Familiar y uno de los principales referentes del Movimiento Evita, se perfila como uno de los impulsores del desarrollo de un posible Ministerio de Economía Popular. En pleno proceso de diálogo entre el Gobierno y las organizaciones populares, Pérsico conversó con Contexto sobre esta nueva perspectiva de la economía nacional que plantea una alternativa a las lógicas de mercado.

– ¿Cómo podemos concebir, a grandes rasgos, la idea de economía popular en nuestra coyuntura actual?

– Es una nueva manera de entender lo que ha hecho el modelo globalizante capitalista, las nuevas condiciones de trabajo en el mundo, que generan los procesos de concentración económica y las nuevas tecnologías que se suman a partir de ese proceso.

– ¿Cómo se traduce este concepto a la Argentina, y cómo deriva en la necesidad de un Ministerio de Economía Popular?

– Nosotros venimos planteando desde hace rato la creación del Ministerio en función de que consideramos que hay problema, por más que haya habido un crecimiento que logró duplicar el Producto Bruto y creado una infinidad de puestos de trabajo. Hoy en día, el artículo 14 bis de la Constitución no se cumple para casi un tercio de los trabajadores. De los compañeros de la economía popular, por más que hoy tengan trabajo, no reciben la misma remuneración que reciben los compañeros de la economía formal. En general, no tienen Obra Social, y en general no tienen representación gremial. Y son factores que el Estado debe garantizar y que siguen pendientes.

– ¿Cuál es el desafío de concretar esta perspectiva y qué factores del escenario actual hay que tener en cuenta?

– No creemos que sea un problema de voluntad política, ni de inspección, sino de discutir cuáles son las reglas del juego y cuál es el modelo a seguir en la economía popular. Debemos discutir cuál es la forma de organización de esa economía, comprenderla y tener una política específica para atender sus necesidades. Primero debemos recordar que vivimos bajo la economía de mercado; ahí nosotros acompañamos una democratización de la economía, la nacionalización de la economía. Es decir, los cambios estructurales que representan la etapa en la que hemos entrado; lo que el compañero Daniel Scioli llama la etapa de desarrollo. Pero la economía popular, que es un sector específico, con un modelo económico diferente al de mercado, necesita de políticas específicas. Algunas remiten a regulaciones; otras son, por ejemplo, un planteo que también hace (el Papa) Francisco hacia los movimientos populares, que es transformar el subsidio en salario.

Hoy estamos casi en la misma distribución de Producto Bruto que en las mejores épocas peronistas, y es cercano al fifty-fifty (50 y 50). Pero hoy, de ese balance, el 12% llega como subsidio. Ese porcentaje importante del Producto Bruto nacional, decimos, tiene que llegar a los compañeros como salario, porque el gran ordenador social es el salario. El subsidio no ordena socialmente. Para que el trabajo del compañero se valorice y su salario se transforme en un proyecto de vida, ese subsidio hay que transformarlo a través de políticas económicas y de regulación.

– ¿Qué ejemplos de medidas concretas podría señalar?

– Por ejemplo, la creación del monotributo social y agropecuario son dos medidas que en realidad, cuando uno sale de Argentina y observa el resto de América Latina, son revolucionarias. Pero su aplicación no ha sido del todo exitosa hasta ahora, ya que llegan a unos 600 mil compañeros, cuando en condición de monotributo social hay más de 3 millones de compañeros. Creo que los obstáculos a resolver se dan como organización del sector. Es un sector que, al revés de la economía de mercado, se organiza horizontalmente, a partir del trabajo y no del lucro.

– ¿En qué sector de la producción y el trabajo se enfoca puntualmente?

– Además de los miles y miles de trabajadores por cuenta propia que existen, hay que agregarles las cooperativas, las fábricas recuperadas, y muchos otros trabajadores que están en pequeños emprendimientos productivos, que quizás tienen un empleado o dos, pero que en realidad son pequeños emprendimientos productivos. También hay que agregar pequeños comerciantes que tienen actividades en barrios populares, quienes también son parte de este proceso.

– ¿Cómo cree que afectaron los procesos de la última década en el desarrollo de esta nueva lógica económica?

– Primero que todo, lo que pasó en los últimos diez años es que salimos del infierno, que fue la tarea que encaró Nestor. Cristina continuó haciendo los cambios estructurales de la economía de mercado y al mismo tiempo transformó el proceso de subsidio en universal, y resolvió el problema de ingresos de los compañeros. Y esos eran los problemas primordiales a resolver, pero todavía está pendiente convertir los ingresos en términos mucho más igualitarios dentro de la clase trabajadora. Esto es necesario para que todos los compañeros asimilen su trabajo como una perspectiva de vida, no sólo una changa o momentáneo. Sólo así se sentirán parte de un mismo proceso de transformación popular.


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