Por Alejandro Palladino

A setenta años del 17 de octubre, la Comisión Provincial por la Memoria publicó un informe titulado El peronismo: el “hecho maldito” de la DIPPBA, en el que evidencia cómo la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires espió y persiguió al peronismo entre 1965 y 1995. En ese informe se pueden leer los documentos del trabajo clandestino de inteligencia, que tuvieron como punto de referencia para realizar la persecución en cada uno de los aniversarios del 17 de octubre de 1945.

Los materiales reunidos por la DIPPBA consisten en órdenes, datos recabados de informaciones policiales, informes, recortes periodísticos y panfletos que dan cuenta de la dimensión de las organizaciones peronistas, que tenían en el Día de la Lealtad su mayor expresión en la vía pública. Ese material es también una manera de reconstruir un fragmento de la historia del peronismo.

01“Encontramos una serie de documentos que integran un legajo con el título de ‘17 de octubre’, compuesto por 3.400 fojas, sobre los distintos momentos del peronismo y del 17 de octubre”, cuenta a Contexto Samanta Salvatori, investigadora de la CPM. “Nos interesó particularmente indagar qué había en este archivo de inteligencia sobre el peronismo. A partir de esa documentación pudimos ver cómo fue el proceso de inteligencia, y también cómo fueron los cambios hacia adentro del peronismo. Más allá de los cambios de gobiernos, el control no dejó de perseguir al movimiento”.

“A partir de la documentación de la DIPPBA pudimos ver cómo fue el proceso de inteligencia, y también cómo fueron los cambios hacia adentro del peronismo. Más allá de los cambios de gobiernos, el control no dejó de perseguir al movimiento”, dice Samanta Salvatori.

En esos documentos se puede leer información sobre los modos en que se desarrollaban los actos del 17 de octubre, o los pedidos de autorización por estar prohibido por los gobiernos militares en los años sesenta.

La Dirección de Inteligencia, creada en esta época durante los años calientes de la Guerra Fría, con la tutela estadounidense y su Doctrina de Seguridad Nacional en Latinoamérica, tuvo como fin profundizar la caza de movimientos políticos que alteraran el orden social. El peronismo, mayor movimiento popular de masas en Argentina, con sus movilizaciones en las calles como signo de resistencia para el retorno de su líder, fue el principal blanco al que se dirigieron estos hostigamientos policiales.

“Aunque violento –afirma un documento de la Dirección de Inteligencia de los sesenta–, así debemos llamar en lenguaje técnico a esa actividad; el peronismo tiene un objetivo inconfesado de producir el caos para precipitar la llegada al país de Juan Perón”.

02Hacia fines de los sesenta, efectivos de la Policía bonaerense encuentran panfletos en la calle escritos por peronistas, que dan cuenta de los distintos modos –improvisados y precarios– para comunicarse entre ellos y mantener vivo el sentimiento hacia Perón en un 17 de octubre. Así dice el panfleto popular: “Durante diez años Perón dio felicidad al pueblo; hoy nos pide una cinta o bandera argentina en nuestra casa y solapa. No le podemos fallar. Del 8 al 17 de octubre embandere su casa, use una escarapela. Movimiento Nacional y Popular Pro-retorno de Perón”.

El material encontrado es un reservorio de historia y de sentidos sobre el 17 de octubre. “La documentación –continúa Salvatori– sirve para poder interpretar qué lecturas se hicieron sobre el 17 de octubre de acuerdo a las finalidades políticas de los sectores del peronismo en ese momento”.

“La documentación –continúa Salvatori– sirve para poder interpretar qué lecturas se hicieron sobre el 17 de octubre de acuerdo a las finalidades políticas de los sectores del peronismo en ese momento.”

“El material que hace referencia a los años posteriores a la resistencia, desde la vuelta de Perón en el 73 en adelante, dan cuenta de la persecución. En los setenta todo un abanico social fue oprimido, no sólo los grupos radicales, como sostiene el discurso pro dictadura”, afirma Salvatori.

“Esa documentación, durante y previo a la dictadura, relevada por la inteligencia de la Policía, sirvió para perseguir y eliminar personas”, agrega. Pero los materiales también tienen un lado que permite hacer un uso justo de ellos. Muchos se han utilizado como pruebas de desapariciones en los juicios de lesa humanidad.

Con el retorno de la democracia, el control no cesó. A pesar de ser la democracia nuevamente la forma de Estado, la información servía para identificar a los familiares de víctimas de gatillo fácil y posibilitar las detenciones arbitrarias.

La ola neoliberal de los noventa encontró a Carlos Menem y Eduardo Duhalde en la pelea por la significación del 17 de octubre. “Si en los sesenta era resistencia y exigir la vuelta de Perón, y en los setenta un motivo para reivindicar la libertad ante la asfixia militar, en los noventa el 17 de octubre se convirtió en una convocatoria a una cena en espacios cerrados”, asevera Salvatori.

Con la reforma policial de 1998, este modo de vigilancia de la DIPPBA dejó de funcionar. Pero su huella histórica permite leer un tramo crucial de la memoria del movimiento que hoy cumple oficialmente setenta años.

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