Por Florencia Abelleira

El terreno donde la Justicia y Rosa Schonfeld de Bru están buscando restos de Miguel Bru desde la semana pasada queda a sólo una cuadra de la casa donde se reunían sus amigos a organizarse para investigar sobre el paradero del joven estudiante de periodismo, para exigir su aparición con vida. “Para Rosa es fuerte buscarlo en ese predio –dijo el fiscal que interviene en la búsqueda, Fernando Cartasegna–. Ella ha ido a esos encuentros donde se juntaban para ver qué podían averiguar”.

Ayer por la mañana se encontraron restos óseos, pero tanto Rosa como el fiscal saben que es normal que haya huesos en los patios de las casas. “No hay que esperanzarse tanto. Normalmente encontramos restos óseos de algún animal enterrado, o de un animal que entierra a otro animal”, sentenció el fiscal. Y, en cierto modo, Rosa Bru espera que no sean de su hijo: “Yo hablo desde mis sensaciones y siento que estoy buscando a Miguel y necesito encontrarlo entero, y las piezas óseas que se hallaron son muy chiquitas como para que pertenezcan a un ser humano”.

Rosa Bru: “siento que estoy buscando a Miguel y necesito encontrarlo entero, y las piezas óseas que se hallaron son muy chiquitas como para que pertenezcan a un ser humano”.

Las excavaciones y los peritajes se están realizando en el terreno ubicado en 10 y diagonal 77, desde el momento en que a Rosa le dijeron que “en ese lugar van a encontrar algo de Miguel Bru”.

Según Cartasegna, la denuncia fue contundente, y en estos momentos está reconstruyendo la historia de la casa que se encontraba en ese terreno, que recientemente fue demolida para construir un edificio. “No descarto que algún dueño de la vivienda tenga relación con el caso Bru, pero todavía no sé si hay o no una vinculación directa porque recién le tomamos declaración al único heredero vivo”, aclaró.

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¿Dónde está Miguel? Las excavaciones en diagonal 77 y 10.

Treinta y siete búsquedas

Esta excavación es la búsqueda número 37 que se lleva adelante para dar con el cuerpo del estudiante secuestrado por efectivos de la Comisaría 9ª de La Plata el 17 de agosto de 1993, a quien torturaron hasta matar y cuyos restos nunca fueron hallados.

Rosa Bru también vivió otras experiencias donde se encontraron piezas óseas. En este caso, como la fuerza policial es la acusada, se está trabajando con la asesoría pericial y antropología forense del Museo de La Plata. A los restos se los ingresa en lo que se denomina una cadena de custodia. La antropóloga se los entrega al fiscal, y este a la asesoría pericial, que es la entidad que hace el estudio para saber si son huesos animales o humanos. El fiscal Cartasegna aclaró que el resultado tarda veinticuatro horas.

“ninguno de los asesinos de mi hijo dijo dónde está Miguel. entonces, cuando hay denuncias como estas, hay que investigar. Nunca se sabe”, dijo Rosa.

Para Rosa Bru, el equipo de investigación está llevando a cabo su trabajo con responsabilidad. “Lo importante acá es que ninguno de los asesinos de mi hijo dijo dónde está Miguel. Entonces, cuando hay denuncias como estas, hay que investigar. Nunca se sabe. A veces en los lugares más insólitos se han encontrado cuerpos”, expresó.

En 1999 fueron condenados por ese crimen a prisión perpetua los ex policías Walter Abrigo y Justo López, por torturas seguidas de muerte; y por encubrimiento, el ex comisario Domingo Ojeda y el ex oficial Ramón Ceressetto; pero aún no se juzgaron a los otros cuatro implicados que torturaron a Miguel, y, sobre todo, no encontraron el cuerpo del joven. Afortunadamente, Rosa Bru no pierde las esperanzas y pide que quien tenga un dato lo aporte. “Acá no hay una causa penal, no va a ir nadie preso, sólo necesito saber dónde está Miguel, y a 22 años de su desaparición seguimos preguntándonos lo mismo”.


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