La Patrulla Espacial: “Estamos en constante evolución”

La Patrulla Espacial: “Estamos en constante evolución”

A diez años de su nacimiento, la banda de origen patagónico sigue cambiando de forma. Por Alejandro Reyes

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Foto Nicole Seoane

Tuvieron que pasar más de 60 años de rock and roll para que la esencia de una banda como La Patrulla Espacial fuera posible. Todo comenzó como un proyecto pergeñado por cuatro músicos patagónicos hace ya una década. Con influencias muy diversas y múltiples –que van desde Pappo’s Blues a Apex Twin- el grupo apareció como una bocanada de aire fresco tras los oscuros sucesos acontecidos en República Cromañón, y funcionó como el eslabón perdido entre el rock más crudo y barrial y la nueva corriente de bandas indie que se expandía notablemente por la zona en aquellos años. La tónica sonora del grupo siempre estuvo focalizada en el diálogo guitarrero, apoyado sobre una base rítmica galopante aunque variable. Esa particularidad, sumada a una obsesión con respecto a la calidad sonora (tanto en las grabaciones de estudio como en los shows en vivo), dotó a la banda de una versatilidad poco común en lo que respecta a la generación de climas. Ya en sus primeros shows se percibía una comunión musical muy fuerte entre todos sus integrantes y se comentaba en los medios que “La Patrulla siempre suena bien”, a pesar de la precariedad de los lugares en los que tocaran (bares, festivales solidarios, radios o incluso la capilla del Centro Luterano).

“Todo empieza a sonar mucho más ajustado y prolijo, estamos queriendo llevar las cosas a otro nivel”

A fines del año pasado, con cuatro EP’s editados (entre los cuales cabe destacar Boogie en la luna de 2006, que fue de los primeros simples independientes lanzados en vinilo) y dos discos larga duración, la banda atravesó una breve crisis que culminó con la partida del cantante y guitarrista Tomás Vilche. Ahora, con una impronta estilística más orientada al hard rock que a la psicodelia reverberante, la banda se reformula con Fernando Naon -de Los Cataclismos– como nuevo miembro a cargo de las seis cuerdas y mantiene a Werner Schneider en bajo, Tulio Simeoni en batería y el “Tuca” Lucas Borthiry en guitarra.

“Yo creo que hemos tenido un crecimiento muy grande en la cuestión del oficio musical. En ese sentido la banda ha estado en constante evolución, es un poco nuestro motor”, dice Borthiry en relación a esta década de recorrido.

Hablas de evolución. Ese proceso los ha llevado ahora por nuevos rumbos musicales y estéticos

Nosotros estamos muy felices con el desarrollo que está teniendo la banda. Ese cambio implicó todo un proceso que arrancó a fines del año pasado. La Patrulla siempre fue mutando de un montón de maneras, pero ahora esa mutación ha sido mayor, porque hubo un cambio de integrante y ese integrante era la voz de la banda. Eso hace que el cambio sea muy profundo, tanto a nivel musical como a nivel interpretativo. Nos dio la posibilidad de hacer variaciones más profundas en todos los niveles. Inclusive en la cuestión estética, porque ya el hecho de cambiar la voz es un cambio estético; no desde lo visual, sino desde lo auditivo. Fue un punto de inflexión en la historia de la banda. Seguimos tocando las canciones viejas pero recontextualizadas y reinterpretadas. Son viejas pero al mismo tiempo están madurando de una manera nueva, y hay re buena respuesta del público. Estamos muy pendientes de la cuestión extra musical, pero todo cabe dentro del concepto de “rock and roll” que es lo que nos gusta a nosotros y es lo que queremos transmitir.

Históricamente el diálogo de guitarras entre Tomás Vilche y vos fue uno de los puntos fuertes de La Patrulla Espacial en vivo, ¿cómo te sentís ahora que ese diálogo lo tenés con otro guitarrista?

La verdad es que con Fernando (Naon) me siento muy cómodo. Creo que la cosa se va desarrollando de manera muy positiva a nivel musical. Nosotros solamente nos acomodamos de acuerdo a lo que pide la música y el concepto con el que estamos trabajando, así que mientras esa respuesta sea fluida y funcione, yo me siento cómodo. Fernando se enganchó de una manera muy positiva en la banda y está trabajando mucho al igual que nosotros. Es difícil encontrar a alguien que tenga la predisposición, el tiempo, las ganas, y las mañas musicales -los yeites-, y con Fer encontramos a la persona indicada.

Con la partida de Tomás tanto Werner como vos se hicieron cargo de las voces, ¿cómo vivís esa nueva experiencia?

Es algo que lo estoy viviendo en este momento. Todos lo estamos viviendo, porque es parte de este proceso de cambio y desarrollo que estamos teniendo. Cualquier propuesta estética y artística tiene un proceso de maduración, por eso te digo que lo estoy viviendo ahora y la verdad que es un flash, es algo muy nuevo y algo que está buenísimo al mismo tiempo. Yo siento que de a poco la cosa va mejorando y se va volviendo más contundente. Me he sentido mucho más cómodo en los últimos shows, y veo lo mismo en Werner. Esta buenísimo, es activar una parte del cerebro que no usaba. Y es una cuestión que no solo requiere trabajo individual en tu casa, sino que requiere muchísimas “horas vuelo”, de shows en vivo.

En esta nueva etapa a vos particularmente se te nota más técnico con la guitarra

Si, en general toda la banda está en crecimiento musical, porque este año estuvimos trabajando intensamente. Tal vez sea por el método de composición que hemos implementado últimamente, que es mucho más fino y meticuloso con respecto a lo que hacíamos antes. Hay mucho escrito y craneado en papel y después llevado al ensayo. Y después se vuelve a escribir todo. Tratamos de tener cerrados todos los detalles antes de ir al estudio. Las consecuencias son esa mejora en tu forma de tocar, en el sonido y la personalidad de la banda. Todo empieza a sonar mucho más ajustado y prolijo, estamos queriendo llevar las cosas a otro nivel, mas meticuloso y más fino. Eso hace que los procesos lleven más tiempo, porque es todo a pulmón, y todo lo producimos nosotros.

Ya hay gran parte del próximo disco grabado, ¿qué falta?

El trabajo de composición ya hace rato que está hecho. Faltan resolver cuestiones de estudio, como grabar guitarras, bajos y voces. Debe haber un 75 % del disco grabado y después obviamente faltaría la edición, la mezcla y todo lo que tiene que ver con las post producción. Pero con este método de laburo donde llegamos a grabar con todo resuelto, la post producción se hace más fluida y más rápida. Con “Hechizo de amor”, con “El resplandor” y “Sobredosis” fuimos puliendo esa manera de trabajar y da como resultado ese cambio estético del que hablábamos. Yo tengo ganas de que el disco esté resuelto a principio del año que viene. Creo que podemos llegar con tranquilidad.

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