Por Claudia Vásquez Haro

Desde la Asociación Civil OTRANS LA PLATA y el Observatorio de Comunicación, Género y Diversidad con perspectiva en derechos humanos de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, queremos manifestar nuestro profundo dolor y repudio por el asesinato de la compañera Diana Sacayán. Su pérdida deja un vacío enorme en la comunidad trans, travesti, transexual y transgénero de Argentina y Latinoamérica. Asimismo, pedimos a la Justicia que investigue con celeridad las causas de su muerte. Exigimos que se condene a los responsables del femicidio, para que su muerte no quede impune.

Diana había llegado a Laferrere (La Matanza) desde su Tucumán natal. Como muchas de nosotras, que migramos en busca de mejores condiciones de vida. Estuvo en estado de prostitución, conoció la pobreza, vivió con crudeza los códigos de faltas y edictos policiales que criminalizaban las identidades trans en Argentina. A pesar de todos esos mecanismos de exclusión y violación sistemática a sus derechos humanos, resistió y transformo ese dolor y estigma en un emblema de lucha por los derechos de las personas LGBT.

Experimento modos de organización y acción política. En 2002 fundó el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), que fue su caballito de batalla que le permitió organizarse con otras compañeras y articular con diferentes organismos estatales. Trabajó en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), colaboró en el suplemento “Soy” de Página/12 y El Teje, el primer periódico travesti de Latinoamérica.

Fue una de las principales impulsoras de la Ley de Identidad de Género, sancionada por el Congreso argentino en 2012, y de la reciente Ley de Cupo Trans, sancionada el pasado 17 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, única en el mundo. Recibió su DNI que reconocía su identidad autopercibida en un acto en Casa Rosada, de manos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Diana había sufrido dos agresiones que llegó a denunciar. La última, en agosto pasado, con la Policía Metropolitana. Había contado que tras ser agredida por un hombre en la calle, llegó la Policía y se la llevaron presa junto a otro activista. La maltrataron, amenazaron y denunciaron por resistencia a la autoridad con lesiones.

La muerte de Sacayán es el tercer femicidio trans en lo que va del mes. Las expectativas de vida del colectivo trans en Argentina no superan los 35 años. Somos victimas principalmente de la violencia institucional y de los crímenes de odio. La muerte de Diana se viralizó en las redes sociales y los medios de comunicación. Tras el homicidio se conoció lo que se ha conseguido en materia de derechos para las personas trans, pero también se puso en evidencia lo que aún falta por hacer.

Compañera de lucha, quienes te conocimos y discutimos cuestiones políticas sabemos de tu compromiso y militancia incansable por los derechos humanos de la comunidad trans en Argentina. Nos duele mucho tu pérdida, nos da mucha bronca lo que te hicieron. Hoy tus hermanas travas, como te gustaba decir, te lloramos. Pero mañana saldremos a pedir justicia para que ese hijo del patriarcado y el machismo que te mato pague por lo que hizo. Eternamente gracias por tanto, por allanarnos el sendero que seguiremos transitado. Tu legado está vivo en cada una de nosotras. Lo que sembraste dará sus frutos. Hasta la victoria compañera. Hasta siempre.