Por José Manuel Welschinger

“Cuando uno piensa la economía que ha caracterizado durante los últimos doce años –comienza Vallejos–, se encuentra con que uno de los primeros paradigmas que el kirchnerismo ha roto fue justamente correr las políticas económicas del lugar donde lamentablemente estuvo durante muchísimas décadas: las manos de los técnicos liberales que tomaban decisiones contradictorias a las necesidades de la gente”.

Bajo el título “Economía política para la Justicia Social”, Vallejos encabezó este jueves una disertación en el Espacio Cultural Arturo Jauretche, en 6 y 526, de La Plata.

Para la economista, docente e investigadora, fue esa gran recuperación, quizás simbólica, el punto que sirvió de base para construir muchos de los logros alcanzados por el gobierno. “Esto es así –sostiene– porque la economía es inescindible de la política. Por eso, cuando hablamos del kirchnerismo, decimos que es un macroproyecto; porque la política es el contexto en el que estamos condicionados, la realidad que nos da forma”.

Vallejos se identifica como perteneciente a una perspectiva a la que define como “heterodoxa”, por oposición al “pensamiento único” imperante dentro del campo de la teoría económica: una perspectiva que revaloriza la importancia de los autores clásicos, y de críticos como Keynes.

la economía es inescindible de la política. Por eso, cuando hablamos del kirchnerismo, decimos que es un macroproyecto; porque la política es el contexto en el que estamos condicionados, la realidad que nos da forma.

“Además de avanzar en materia de derechos humanos, de verdad y justicia –prosiguió–, en esta gestión también se impuso la necesidad de revertir los profundos daños que la defensa de los intereses extranjeros impuso sobre miles de argentinos que aún hoy no tienen nombre ni apellido, que fueron invisibilizados.”

Esos logros, asegura, no fueron mágicos: sino que fue la política, bajo la conducción de una mirada estratégica que comenzó con Néstor Kirchner, la que reencauzó el país en un proceso de desarrollo y progreso social.

Las dos etapas de la economía

“Pueden señalarse dos etapas –explicó–, en materia de economía, dentro de lo que fueron los últimos doce años: uno que va desde 2004 hasta 2011, caracterizado por un crecimiento muy acelerado de la economía interna; y una segunda etapa en la que todavía estamos, donde el rumbo de la política debió adaptarse a los devenires de una profunda crisis internacional que no parece estar cerca de terminar.”

“Es tan sencillo como entender que la economía crece traccionada por la demanda o, como bien dijo Máximo Kirchner: Los números tienen que cerrar con la gente adentro.”

Partiendo de 2004, con todos los indicadores económicos marcando la situación de emergencia y con un nivel de desocupación y ocupación informal inédito en la historia, Vallejos explicó que las políticas de reactivación comenzaron encarando de frente el desafío de salir de las consecuencias de tres décadas de neoliberalismo.

“Para ello –comentó– fue imprescindible recuperar la humanidad de la política económica; y por eso el norte siempre estuvo en la reactivación del empleo como motor del desarrollo”.

Según lo analizado por Vallejos, a partir de allí se fueron instrumentando las demás decisiones en la Argentina: los aumentos salariales por decreto y las paritarias; y, con ellos, la nutrición de la demanda agregada. “Es tan sencillo como entender que la economía crece traccionada por la demanda o, como bien dijo Máximo Kirchner: Los números tienen que cerrar con la gente adentro. Es decir, sin trabajo no hay consumo, sin consumo no hay comercio, y sin comercio no hay industria”.

La economista de la UBA resumió: “La rueda necesita retroalimentarse, y si los argentinos no estamos contemplados dentro de las decisiones económicas, eso no sucede: porque una economía que no incluye a sus ciudadanos, acá o en cualquier lado, no funciona, es inviable”.

Dos proyectos de país

vallejosPara Fernanda Vallejos, en la Argentina siempre hubo dos proyectos de país a lo largo de la historia. “El que nosotros impulsamos es el proyecto de las mayorías, que alcanzó su mayor fuerza durante los gobiernos del general Perón, pero que fueron truncados y revertidos por sucesivas dictaduras o gobiernos que defendían intereses externos”.

En cuanto al proceso de reindustrialización nacional, Fernanda explicó que consiste en un lento proceso de aprendizaje, inversiones y ganancias que conducen hacia el crecimiento: “Muchos eslabones de la cadena productiva habían sido destruidos durante los años de agroexportación”.

Según explicó, para la recuperación es indispensable contar con bienes de capitales, que en su amplia mayoría son importados. “Si decidimos bajar el costo de esas importaciones –sostuvo–, entonces tenemos que entender que o bien las sustituimos por producción interna o bien bajamos las persianas de las fábricas y aceptamos las consecuencias”.

Retomando los fundamentos de lo que fue hasta ahora la política económica oficial, Vallejos consideró que hay que entender a la perspectiva del kirchnerismo no como un enamoramiento caprichoso con la industria, que elige priorizar a un sector productivo por encima de los otros, sino como uno de los fundamentos para alcanzar el objetivo de una sociedad con pleno empleo, a la que la especialista consideró no tan lejana, con buenos salarios y con capacidad de sostener su crecimiento.

“En el marco de un proceso de reactivación –afirmó Vallejos–, ese crecimiento debe cuidarse muy de cerca, ya que, si bien ninguna industria es competitiva en sus inicios, porque no es un hecho de la naturaleza sino una construcción, también es cierto que el éxito de esa industria está atado al intercambio internacional, muy debilitado en la actualidad”. Y agregó: “Es algo que viven incluso los países con las industrias mejor desarrolladas”.

Comentando algunas de las complejidades de los desafíos impuestos por la coyuntura respecto de la reactivación económica del país, Vallejos señaló que, con la inclusión de millones de argentinos al sistema productivo, se produce un crecimiento de la demanda de importaciones de esos sectores, lo que conlleva una elevación del costo fiscal.

“La derecha asegura tener la fórmula para garantizar una suba en las exportaciones”, sostuvo la economista, “pero lo que no dice es que, para bajar los costos de producción, planea bajar los salarios: y para eso les sirve la devaluación, algo que no pueden blanquear como promesa de campaña, pero que tienen marcado en su agenda”.

“La derecha asegura tener la fórmula para garantizar una suba en las exportaciones, pero lo que no dice es que, para bajar los costos de producción, planea bajar los salarios: y  para eso les sirve la devaluación.”

Ante la escasez de divisas, a la espera de una reactivación en el intercambio internacional y en medio aún de un proceso de desendeudamiento, Vallejos reconoció que para la economía nacional es necesario encontrar un nuevo puente financiero. “Para no ceder ante la adversidad, ni dejar que el país con el que soñamos se termine”, afirmó.

Para Vallejos, no es verdad que apostar al desarrollo industrial implica desplazar al productor agropecuario. “Claramente, el campo tiene prioridad para sustentar este proyecto; pero lo primero es siempre la necesidad de la gente, sostener la demanda y no destruir el empleo.”

“Con el modelo de producción agroexportador –recordó Vallejos–, que tiene la capacidad de registrar altos niveles de crecimiento en cortos períodos de tiempo, es imposible alcanzar la sociedad de pleno empleo”. La economista explicó que dos tercios de los argentinos, con ese modelo, “se caen del mapa de la economía”; y que seguramente no van a opinar lo mismo del crecimiento que aquellos que se benefician de eso, a quienes señaló como “los que tenemos en la vereda de enfrente en las próximas elecciones”.


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