Autopista 61: “Hemos tenido la suerte de nuestro lado”

Autopista 61: “Hemos tenido la suerte de nuestro lado”

La banda de Adrián Cruz acaba de editar un disco debut con colaboraciones de Black Amaya, Sarcófago Cano y Alejo Stivel. Por Alejandro Reyes

635
0

“Yo creo que hemos tenido paciencia y perseverancia” dice Adrián Cruz cuando define la esencia de Autopista 61. El guitarrista local, que acaba de cumplir 32 años, lleva un tercio de vida haciendo rock and roll: hace poco más de una década formó Elvin Blues junto a Pablo “Pota” Saavedra (ahora compañero de banda), armó un dúo de blues con el ex Guasones José Tedesco y desde el 2008 lidera Autopista 61, un grupo movedizo y metamórfico que en sus 7 años ha sufrido varios cambios de formación.

“Si hubiéramos grabado antes el disco no tendría el nivel que tiene”

Su álbum debut (grabado y editado el año pasado) está plagado de pesos pesados de la música en castellano, entre los que se encuentran Alejo Stivel –que produjo el disco- y “Black” Amaya, que por un corto tiempo integró las filas de la banda. Es que desde sus inicios Adrián supo moverse en el circuito del rock más tradicional y stone, forjando fuertes lazos con personajes emblemáticos del género como el ex Ratones Paranóicos Pablo “Sarcófago” Cano o Jimmy Rip, el excéntrico ex guitarrista de Television y Mick Jagger.

Autopista 61 cumple siete años, ¿por qué tardó tanto en llegar el primer álbum?

Yo creo que tener una banda de rock es un laburo a largo plazo. Creo que los grupos que han sabido esperar son los que perduran en el tiempo. Tener paciencia y no sacar discos tan caprichosos, tocar un tiempo antes de grabar, da como resultado trabajos más maduros. Creo que es el camino natural: primero formás una banda, después tocas y te fogueás y recién ahí dejás plasmada esa experiencia en un disco. Si hubiéramos grabado antes no tendría el nivel que tiene, porque te puede gustar o no, pero nosotros estamos conformes con el nivel que alcanzamos. Por ponerte un ejemplo típico te nombro a los Redondos, una banda que grabó su primer disco varios años después de haberse formado. Y esos son nuestros referentes, aunque no les lleguemos ni a los tobillos.

Estuvieron laburando mucho tiempo con el productor Andrew Loog Oldham, primer manager de los Rolling Stones, ¿cómo llegaron a él y por qué no terminó produciendo el disco?

Grabamos un EP, conseguí el correo de Andrew y se lo mande para que lo escuche. Le gustaron los temas y nos pidió que hagamos más canciones y se las mandemos, eso nos dio un impulso bárbaro y nos motivó mucho. Nos sugirió cómo utilizar herramientas de rock clásico pero lograr un sonido moderno al mismo tiempo. Cuando tuvimos todas las canciones fuimos a su casa en Colombia y estuvimos una semana trabajando en los detalles. Ahí hicimos la pre producción. Ese trabajo después es el que retomamos con Alejo Stivel, y él le dio su impronta e hizo el laburo final. Con Andrew no pudimos coordinar los tiempos, y por eso no fue el productor.

Otro que participa en el álbum, y que además tocó un tiempo con ustedes, es Black Amaya. Fue el baterista en el primer disco de Pappo’s Blues, en el primero de Pescado Rabioso y en el primero de Autopista 61…

Lo decís así y parece increíble. Nos habíamos quedado sin baterista y necesitábamos conseguir uno que grabe con nosotros. Y yo siempre jugando pensaba en qué baterista me gustaría que toque en mi banda, y Black era el ideal. Cuando estábamos con Andrew él nos sugirió un baterista con ciertas características y Black nos venía como anillo al dedo. Es el baterista que más me gusta del rock nacional. Yo lo conocía de antes, me lo había presentado José Tedesco hace unos años, así que me animé a llamarlo. Le mostramos los temas, así que nos dijo que vayamos a verlo y se entusiasmó. Estuvimos como una semana en su casa de campo en San Luis, comiendo asado, charlando y ensayando las canciones para grabarlas. Es una persona muy amable y súper humilde, alentador. Por eso es de los más queridos en el ambiente del rock. Además en el disco también participa su hijo Agustín haciendo percusión.

Sé que juntaron a Andrew y a Black Amaya en un bar. Contame sobre esa cumbre histórica.

Fue en un local clásico de Recoleta que se llama La Biela, es un bar muy viejo. Como ellos son grandes y no los podíamos sacar de joda los reunimos a tomar el té (risas). Fue una experiencia muy linda y divertida, porque hubo muy buena onda. Verlos intentar comunicarse mitad en español mitad en ingles era muy cómico. Además no se conocían, así que fue un flash eso.

¿Y cómo llegan a Alejo Stivel, un pionero del rock en España?

Cuando descartamos a Andrew por cuestiones de tiempo, teníamos todo listo para empezar a grabar. Así que empezamos a barajar otros nombres de productores. Y el de Alejo Stivel fue uno de los que habíamos hablado entre nosotros. Nos gusta mucho Tequila, una banda pionera en el rock español. Así que le escribí a su manager y ella nos hizo el contacto. Escuchó las canciones y le gustaron también, y justo se dio que venía para la Argentina después de un montón de años. Así que a principios del año pasado ya estábamos reunidos con él y a los poquitos meses grabamos y se volvió para España. Incluso metió coros en “Todos tienen la culpa”, aunque no estaba planeado. Ya casi habíamos terminado de grabar todo el disco y en un momento se paró y dijo “yo voy a cantar en este tema”. Un copado total. La verdad que cerró todo. Nosotros siempre le metemos mucha garra a lo que hacemos pero tanto con Black, Andrew y Alejo hemos tenido la suerte de nuestro lado.

COMPARTE