Por Maximiliano Ceci

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata hizo lugar al pedido de ampliar las acusaciones contra cuatro de los ocho imputados en el juicio a la Armada, por el homicidio de Reina Ramona Leguizamón y los secuestros de Ángel Oscar Reboledo y Marta Isabel Cáneva, que no habían sido incorporados al expediente. El pedido fue realizado por la abogada querellante Guadalupe Godoy tras las declaraciones de los últimos testigos que develaron nuevos casos de víctimas del plan sistemático de terrorismo de Estado. De esa manera, los represores sumaron otros tres delitos por los que deberán responder.

El Tribunal, presidido por Carlos Rozanski, accedió a la ampliación de la causa que la abogada Godoy pidió a través del Arículo 381 del Código Penal. Este pedido fue acompañado por las demás querellas, compuestas por la Secretaría de Derechos HUmanos de la Nación y de la Provincia, por a APDH, Abuelas de Plaza de Mayo y Justicia Ya!, mientras la fiscalía, a cargo de Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira, respetó la autonomía de la querella pero no acompañó la solicitud. Por su parte, la defensa de los acusados se manifestó en contra del uso de este artículo.

Con el voto positivo de los jueces Carlos Rozanski y César Álvarez, y la disidencia de Germán Castelli, el tribunal aceptó ampliar la acusación al ex comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº 3 (B.I.M. 3), José Casimiro Fernández Carró, y el ex jefe de Operaciones e Inteligencia del B.I.M. 3, Roberto Eduardo Fernando Guitián, como coautores de secuestro y torturas a Cáneva y Leguizamón, y por el homicidio agravado de la segunda. En el mismo sentido, ex jefe de la Prefectura Naval zona Río de la Plata, Carlos José Ramón Schaller, acusado de coautor del secuestro y torturas a Reboledo, y el oficial Eduardo Antonio Meza, acusado del secuestro y torturas a esa víctima.

Las declaraciones que dieron lugar a la ampliación

Los pedidos de ampliación se sustentaron en casos que fueron conocidos en el debate. Ángel Reboledo delcaró en el juicio por videoconferencia, por primera vez luego de exiliarse en Suecia tras estar detenido en clandestinidad durante la última dictadura. Tras dar datos sobre su hermano desaparecido, contó su secuestro el 27 de marzo de 1976, cuando era trabajador del frigorífico Swift. “En Prefectura me golpeó un hombre llamado Meza. Él trabajaba de sereno en el frigorífico y pertenecía a Perfectura. No lo pude ver porque estaba encapuchado, pero lo reconocí por su perfume y su voz. Cuando uno está en esas situaciones, los sentidos se agudizan”, relató Reboledo.

A su vez, recordó dos episodios que involucran a este hombre de tez morena que vigilaba el frigorífico vestido con un guardapolvo de almidón. Tras haber recibido golpes en su paso por Prefectura, su nariz empezó a sangrar y manchó el sweater y un pañuelo que llevaba consigo el 27 de marzo de 1976, cuando fue detenido. “Meza fue al otro día a mi casa, le entregó el pañuelo y el sweater a mis padres y le dijo que estaba muerto”, recordó Reboledo.

El sereno de Swift asistía a las asambleas. “Siempre andaba con otro muchacho de Prefectura. Usaba una gorra con vicera tipo cowboys. El 12 de junio de 1974 fue el último discurso de Perón. Nos fuimos antes del trabajo porque iban a cortar los colectivos. A la noche fuimos a comer a lo de unos amigos con mi familia. Cuando regresamos había unos autos en casa. Al verlos nos encondimos en lo de unos vecinos. Al otro día, cuando llego al trabajo, Meza me dice: ‘Reboledo, ¿tuviste visita anoche?’”.

Por otra parte, Marta Amalia Zarlachiaro, hija de Cáneva, relató cuando secuestraron a su madre, junto a su “padre de corazón”, Alejandro Aguirre, y su vecina, Reina Leguizamón. Una persona cercana a la familia le comunicó a su hermana: “Tu vieja va a salir, pero por Reina no pregunten más”.

“La noche que me liberaron, me sacaron de la celda por unos veinte minutos y cuando regresé Reina ya no estaba”, le contó Cáneva a su familia luego de su liberación, fecha que coincide con el hallazgo del cadáver de Leguizamón.

“Tenía todo el cuerpo con puntitos, como si fuese varicela. ‘Eso se llama picana’, dijo mi mamá”, declaró Zarlachiaro, y agregó: “Mi mamá era diabética, insulinodependiente. Salió muy deteriorada. A los meses falleció. Dos años después corrió la misma suerte mi hermana, que tenía el mismo problema. El Estado me dejó huérfana”.

Desisten de citar al director del diario El Día

La defensa de uno de los procesados por delitos de lesa humanidad en La Plata desistió de escuchar el testimonio del director del diario local El Día. Raúl Kraiselburd había sido citado como testigo en el juicio oral a ocho integrantes de la Armada y Prefectura Naval Argentina por delitos de lesa humanidad cometidos en la capital bonaerense, Berisso y Ensenada durante la última dictadura cívico-militar, propuesto como testigo por el abogado Sebastián Olmedo Barrios, un habitué defensor de represores.

Además, la defensa presentó a Mario Ramón Dotto, vecino de Schaller, que  se refirió al imputado como “una excelente persona” y “muy familiero”, aunque reconoció que lo conocía desde 1981. No pudo dar detalles sobre su vida durante los primeros años de la última dictadura militar.


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