“Dos extremistas fueron abatidos en un tiroteo registrado en La Plata”. Con ese título el diario El Día registró, el 20 de octubre de 1976, el asesinato de dos abogados militantes cometido por “fuerzas conjuntas” de la dictadura en pleno centro de la capital bonaerense. El artículo, uno más de los cientos en los que durante la dictadura cívico-militar el diario de la familia Kraiselburd registró el asesinato de militantes del campo popular bajo la denominación de subversivos, extremistas o sediciosos, fue recordado el lunes por los hijos de Miguel Galván Lahoz, una de las dos víctimas de ese desmesurado ataque, durante la audiencia del juicio que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata realiza a represores de la Armada y la Prefectura Naval de la región. Pero en su declaración los testigos remarcaron que la noticia del diario daba por muerta a su madre, que, si bien tenía programado estar en ese lugar a la hora del ataque, no había concurrido. Ese episodio volvió a poner de manifiesto en un juicio el acceso a la información de los servicios de Inteligencia que el matutino platense mantuvo durante los años del terrorismo de Estado.

Aquella nota perdida en los anaqueles de las hemerotecas se conoció en la misma audiencia en la que se anunció que el defensor de represores de la Armada Argentina, Sebastián Olmedo Barrios, había solicitado como testigo de sus defendidos al actual director de El Día, Raúl Kraiselburd, quien deberá –en caso de que se presente– testimoniar hoy ante el tribunal que preside Carlos Rozanski.

Al día siguiente del ataque en el que fueron asesinados Galván Lahoz y Roberto Pampillo en un departamento del cuarto piso de un edificio de 7 y 58, El Día publicó una nota que, en su primera línea, consignaba: “Una pareja de extremistas murió anoche”. En el resto de la crónica aclara que en el operativo había actuado “personal de civil provisto de armas largas” y que las fuentes eran “extraoficiales”. Ya sobre el final del relato indica que “versiones recogidas en el lugar señalan que el hombre (Ndr: Galván Lahoz) era un profesional joven al igual que la mujer que lo acompañaba, que sería su esposa”.

La publicación de esa nota llamó la atención de Fernando y Elena Galván, los hijos del abogado y su mujer. “Mi mamá iba a estar al momento del operativo, pero a último momento no fue. En el diario El Día dieron la noticia como si ella hubiese estado allí”, contó Elena.

Al día siguiente, El Día corrige esa información y escribe el nombre de Galván Lahoz. En la misma nota también publica el comunicado del Ejército, es decir, la información oficial. Sin embargo, para los abogados de la querella en el juicio a la Armada de La Plata, esa publicación da cuenta, por un lado, de la cercanía que el matutino de los Kraiselburd tenía con la Inteligencia de las Fuerzas Armadas y la Policía; y, por otro, de que los espías de la dictadura tenían entre sus objetivos a la familia Galván Lahoz, al punto de saber que en ese lugar que estaban atacando debía estar la esposa del abogado muerto. Los vínculos de El Día con la Inteligencia dictatorial quedaron al descubierto en el juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino La Cacha, que el mismo tribunal realizó el año pasado, gracias a la delación del ex teniente coronel del Ejército Anselmo Pedro Palavezzati, uno de los condenados en ese proceso judicial. Durante el debate, el militar que revistaba en el Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército –la delegación local del Batallón 601–, había recordado que a ese diario y a la emisora estatal Radio Provincia se le encargaban tareas de recopilación de información entre la población con el objeto de realizar sus informes de Inteligencia.

En la audiencia del 7 de febrero del año pasado, Palavezzati aseguró que se trataba de “encuestas para saber el estado de ánimo de la gente”. Sus palabras sorprendieron al tribunal: “¿O sea que el diario El Día hacía tareas de Inteligencia para ustedes?”, indagó Rozanski. “No eran tareas de Inteligencia”, minimizó. “Eran encuestas para saber el estado de ánimo de la gente”, dijo, pero remarcó que “las personas que hacían las encuestas no eran personal de la sección (de Inteligencia), había medios que hacían eso, medios de comunicación”.

Ese vínculo de la redacción del centenario matutino con la Inteligencia dictatorial podría ser aclarado hoy por el director de El Día, Raúl Kraiselburd, en la audiencia a la que fue convocado para brindar testimonio por el defensor de los represores de la Armada Argentina.


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